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viernes, 17 de junio de 2022

Duelo entre Sanadoras. Capítulo XVIII Los portales y viajes astrales

 

Los viajes astrales son considerados una experiencia maravillosa mediante el cual el “yo” abandona el cuerpo físico a voluntad, desplazándose en el plano cósmico. La conciencia sale porque no está condicionada por el espacio ni por el tiempo, esto se logra al alcanzar un profundo estado meditativo gracias a una total relajación a través de visualizaciones de mándalas, yantras o de figuras de la geometría sagrada que estimula la antigua forma de respirar que a su vez activa el Mer-Ka-Ba o vehículo de luz para la ascensión. Para poder experimentarlo plenamente, existen dos requisitos importantes: el primero es creer que existe un cuerpo astral. El segundo, que tengas la certeza de que puedes hacerlo y así enfocar el deseo en dejar el cuerpo físico.

Las experiencias en estos viajes eran un tema de interés para mí pues siempre quise hacer uno. Karla me expondría para comenzar en el tema, que los seres humanos poseemos siete cuerpos: tres superiores, que son los que se conectan con la Divinidad, llamados cuerpos divinos, y funcionan en dimensiones superiores de luz a través de energías sutiles, son los que constituyen el “Espíritu”. Luego siguen cuatro cuerpos inferiores: que son el  Mental, el tercero es el Emocional o Astral, el segundo es el Etérico o principio vital y por último, el Físico.  Los tres cuerpos superiores y los tres inferiores se conectan al cuerpo físico a través del cordón de plata.  

 


 

                                                  Los siete cuerpos humanos. Elaborado por AEC

También me revela que el mundo astral consta de numerosos planos y subplanos que se extienden en serie ascendente desde el mundo físico hasta el mundo espiritual. Entre estos dos extremos se puede observar innumerable variedad de fenómenos y fases de existencia. En los subplanos inferiores del mundo astral se manifiestan las actividades psíquicas llamadas clarividencia, clariaudiencia, telepatía, psicometría, etc. También se manifiestan en estos subplanos inferiores ciertas formas de ectoplasmas, espectros o fantasmas y otras apariciones de almas desencarnadas, que deambulan ancladas aun al plano terrenal, a veces son percibidas por el ser humano y algunos animales. Igualmente los que se desprenden temporalmente de su cuerpo físico durante el sueño o el éxtasis, o deliberadamente, mediante técnicas apropiadas de meditación. 

En el momento de la muerte, la persona va desprendiéndose poco a poco de su cuerpo físico y, al fallecer, queda el alma revestida del cuerpo astral, que es exacta contraparte del físico con el que ha coincidido durante la vida terrena.

Una vez dicho esto me dice que los viajes astrales se pueden realizar con diferentes fines, conocer otros lugares geográficos como una especie de turismo, puedes ir a otras dimensiones, visitar templos donde habitan Maestros de Sanación o de enseñanzas en la quinta dimensión, se puede llegar a un lugar al que algunos llaman “el jardín cósmico”, el sitio donde las almas permanecen hasta el momento en que quieran volver a la tierra, encarnarse.  Es en este lugar donde se aguarda el encuentro con los seres que serán sus padres. En el jardín cósmico no se aprende nada, allí se espera sencillamente”. De manera casual me revela que en estos viajes se puede tener contacto con otros seres y experimentar energías más elevadas.

Existe una interdependencia entre todos ellos, por ejemplo: cuando una persona tiene recurrentes y compulsivos pensamientos negativos o catastróficos, se acumula una densidad en el cuerpo etérico, el cual si no está fuertemente protegido, se hace permeable afectando el sistema psicosomático, produciendo enfermedades.  También podemos canalizar frecuencias energéticas cuánticas o superiores que a través del tubo pránico penetran al cuerpo físico y lo fortalecen.  Puede suponerse que cada uno de estos siete cuerpos están ligados a los siete chacras, por lo que evolucionar es importantísimo para el ser humano y alcanzar la iluminación.

En ellos te mantienes atados  a tu cuerpo físico por el cordón de plata, una especie de cuerda de seguridad que une el espíritu con el cuerpo, la experiencia de estos viajes es un salto a otra dimensión, y en donde te puedes comunicar en forma telepática.

   

                                                           Viaje astral. Elaborado por AEC

Este Cordón tiene la capacidad de extenderse infinitamente, por lo que podemos viajar a otros planos de existencia, siempre que nuestra evolución nos lo permita.  Cuando el cuerpo físico manifiesta su deseo de regresar por cualquier motivo o porque se haya cumplido la misión, éste tira hacia abajo de inmediato.

La tercera dimensión representa al mundo físico, la cuarta las emociones y pensamientos, la quinta es verdaderamente donde se comienza a tener contacto espiritual con Maestros Ascendidos o de la Jerarquía Espiritual. 

La sensación más frecuente del viaje astral es la “autobilocación”, que consiste en ver desde un ángulo superior al cuerpo acostado en la cama. También se puede experimentar la no tan agradable parálisis del sueño, donde se siente la incapacidad de mover el cuerpo físico o de poder despertar.  Uno de los más publicitados es el ocurrido en experiencias cercanas a la muerte.

Otro fenómeno diferente al viaje astral son los portales dimensionales, por cuanto entrar a uno de ellos implica experiencias que se realizan con el cuerpo físico, mientras que el astral se ejecuta con el cuerpo astral. 

Existen diferentes portales tales como los del tiempo, los magnéticos, los vórtices que son un flujo turbulento en rotación por donde entra y sale la energía. Estos se pueden abrir para que desciendan a la Tierra frecuencias de luz que quedan impregnando el campo electromagnético del planeta y van cambiando lentamente la conciencia colectiva de la humanidad hacia su evolución y posterior ascensión. Hay varios monumentos antiguos considerados portales, como el de Stonehegen, en Inglaterra, la Puerta de los dioses en Hayu Marca, Perú, Vórtices de Sedona, el Portal de los dioses en Arizona, Estados Unidos, la Puerta del Sol en Tiahuanaco, Bolivia, etc. Pero existen otros no tan conocidos mundialmente pero si localmente en pueblos, generalmente asociados a grandes piedras cercanas a ríos o algunas montañas.

Un investigador menciona en un artículo consultado: “Un buen portal es un atajo, una guía, una puerta a lo desconocido. Si existieran realmente…”, dejando la duda.

Karla un día me contaría su vivencia de cómo una vez traspaso un portal dimensional.  La historia es la siguiente, estando en la Semana Santa un periodo de recogimiento religioso, en el que se conmemora la muerte y resurrección de Cristo, proponiéndose visitar los siete templos, comenzando por el más antiguo, una tradición católica en estas fechas, aconteció que habiendo realizado un mapa, trazando las líneas tal como haría el recorrido de los templos a visitar, se dibujó una estrella, lo que supuso un significado especial. Estando en estas elucubraciones, decide ir a un centro comercial casualmente situado dentro de la figura realizada, al salir a la calle, se da cuenta que no está en el mismo sitio por donde entro, había llovido pero el agua corría en sentido contrario al igual que los carros, era como si estuviera viendo el entorno a través de un espejo, como una imagen invertida además fracturadas, ella sentía que el suelo se movía en forma ondulante, estando a punto de caerse se sostuvo de un poste de electricidad y percatándose de lo que le estaba sucediendo era que sin quererlo había atravesado un portal dimensional, inmediatamente cerró los ojos y realizaría una conexión para anclarse a la tierra en el presente, diciendo “Me centro en mi centro” al abrir los ojos estaba de nuevo en el sitio inicial.

Al reunirse con los otros sanadores, quienes habían realizado el recorrido de la peregrinación de los templos sin haberse comunicado entre sí, descubren que ellos habían experimentado lo mismo, comprobando que esto sucedió dentro de la enigmática  estrella. 

Todos estos fenómenos paranormales están explicados por la presencia de la Glándula Pineal, una estructura del tamaño de un grano de arroz, situada en el cerebro de la cual ya hablamos. Este órgano a pesar de su diminuto tamaño sin embargo juega un papel clave en el misticismo a través de varias substancias que secreta en la sangre y viajan a todo nuestro organismo, de allí el nombre de endógena. Una de estas substancias u hormonas es la dimetiltriptamina (DMT), responsable de la visualización de las imágenes durante los sueños. Pero también produce la melatonina, a partir de la serotonina, relacionada con la regulación de los ciclos de vigilia y sueño, responsable de contrarrestar los efectos del síndrome de diferencia de zonas horarias o jet lag.

La DMT, conocida como la molécula espiritual, es tan potente que puede llevar la consciencia del hombre a través de viajes en el tiempo y las dimensiones. En el estado inmediato antes de la muerte se produce gran cantidad de esta hormona, por lo que se le atribuye la capacidad de impulsar a ingresar nuestra conciencia en dimensiones superiores, logrando estados místicos, interdimensionales, convirtiéndolo en el enteogénico más potente que se encuentra en la naturaleza. Un enteógeno​ es una sustancia vegetal o un preparado de varias sustancias vegetales con propiedades psicotrópicas, que cuando se ingiere provoca un estado modificado de conciencia que facilita estos viajes. Los resultados en varios estudios mostraron que el DMT, un alcaloide triptamínico, posee poderosos efectos alucinógeno capaz de alterar la actividad cerebral en una escala superior a lo que se informa con otros psicodélicos más ampliamente estudiados como por ejemplo el LSD.

Las neuronas se comunican entre sí a través de impulsos eléctricos rítmicos conocidos como ondas cerebrales que son de cinco tipos o frecuencias: alfa, beta, theta, delta y gamma, que identifican las diferentes actividades que se realizan en el cerebro. Se ha demostrado que la DMT produce la aparición de ondas theta, relacionadas con los sueños y estados de trance. También provoca la aparición de un patrón alterado de señales corticales.

Existen diferentes métodos para inducir la aparición de determinadas ondas cerebrales voluntariamente, una de ellas, muy efectiva, es mediante sonido musicales (cantos Gregorianos), tonos y vibraciones. Esto explica el uso de los mantras, plegarias repetidas (letanías del rosario), himnos (nacionales, políticos o sociales culturales), campanas, tambores, etc., presentes en todas las religiones o  grupos sociales organizados, a través de la historia, con el fin de mantener la adhesión a través de ciertos estados anímicos.

Los yoguis por medio de la concentración y la meditación logran acceder a los estados alfa, theta y delta. Se ha visto que también se aumentan los niveles de ondas gamma, lo cual está asociado al estado de hiperactividad mental cognitiva enfocado hacia lo interno y el aprendizaje de situaciones novedosas que suceden en este proceso de meditación.

La vista es uno de los sentidos más evolucionados e importantes en el ser humano gracias al cual podemos detectar la presencia de estímulos o situaciones ventajosas o amenazadoras a nuestro alrededor con gran precisión, especialmente a la luz del día. Este sentido ocupa la mayor parte del lóbulo occipital derivado de su importancia. No es casualidad que las personas con un gran desarrollo de actividades visuales sean más intuitivas.

Cuando estamos en presencia de un estímulo inesperado en el entorno, ya sea externo o interno, el cerebro lo percibe como una anomalía e inmediatamente altera la frecuencia de las ondas cerebrales para asumir y gestionar la nueva situación emergente. Disminuye las ondas Beta y Alfa de la región frontal o área cognitiva,  provocando un descenso de la actividad mental enfocado en tareas cotidianas, al mismo tiempo disminuye el estado de relajación. Al unísono se disparan con intensidad las ondas gamma en el lóbulo occipital situado en la parte posterior del cerebro, ocupado por la corteza visual. La integración total de la información con el fin de darles un sentido y permitirnos la percepción real de aspectos tales como la distancia, color, forma, profundidad o el movimiento, no tiene lugar en la corteza visual, sino en redes de neuronas distribuidas por el resto de la corteza cerebral a donde son disparadas este flujo de veloces ondas gamma, incidiendo en todo nuestro cerebro, hasta alcanzar los niveles más profundo y aún desconocidos en búsqueda de una respuesta inmediata a la situación o ¿tal vez existe otra explicación más compleja?. ¿Quizás activa el tercer ojo?. Lo cierto es que bajo el control de estas ondas gamma el ser humano es capaz de realizar actos que parecieran ser super poderes como por ejemplo levantar objetos muy pesados como un vehículo para salvarle la vida a una persona o de exhibir facultades extrasensoriales.  

Podríamos inferir que estas ondas gamma, vinculadas con una actividad mental más potente que la exhibida durante las ondas beta, está relacionada con la actividad de la Pineal, pues ocurre en presencia de la luz causante del desempeño de esta glándula que regula los patrones de sueño a través de la secreción de melatonina y la DMT productora de alucinaciones. ¿Acaso estas ondas gamma son las responsables de los viajes interdimensionales?

Pudiera ser, pues según las experiencias, entre los efectos de la DMT están la sensación de ingresar en otro mundo o dimensión, aparentemente tan real como el presente. A veces las personas describen encuentros con entidades o presencias conscientes, esto explicaría el uso de alucinógenos entre los pueblos ancestrales con el fin de contactar a sus dioses y recibir indicaciones o conocimientos para su desarrollo.

Según los místicos estos poderes están latentes en el hombre y se pueden desarrollar transitando el Sendero de la Evolución a través de dos caminos, por propio esfuerzo o por la ayuda de otros seres que son más adelantados. Esta ayuda recibida de estos Grandes Seres, generalmente no es presencial sino que llega a través de las glándulas endógenas, dentro de las cuales la Pineal jugaría un papel importante al mediar en el don de la clarividencia y acceder a estos mundos.

Mi antepasada, la sanadora Bartola, poseía dones relacionados con el desarrollo de la Glándula Pineal, existen evidencias de ser capaz de visualizar el futuro, de levitar, de la comunicación telepática con seres de otros mundos y otras historias extraordinarias gracias a las cuales permaneció en la memoria familiar.  


sábado, 4 de junio de 2022

Duelo entre Sanadoras. Capítulo XVII Herramientas para meditar

Karla me había conducido sutilmente a un campo espiritual con diferentes matices y novedosas herramientas utilizadas tanto para meditar como para liberar estrés o en casos de caos en tu vida, poco conocidas para mí y dentro de las cuales están:

Mantras: termino sánscrito que se compone de dos raíces, man que significa mente y la otra es tra: liberar, por lo que podemos decir que es una vibración sonora que ayuda a liberar nuestra mente de ataduras y limitaciones del mundo físico. De forma general se trata de una práctica espiritual donde se vocaliza una palabra, una oración, o un canto devocional, de fácil uso que puede realizarse en cualquier momento y lugar.

                                                

                                                                  Meditar con mantra OM. Elaborado por AEC

El mantra, produce múltiples beneficios como tranquilidad mental y emocional, su práctica constante puede ayudarte alcanzar vibrar con tu esencia interior, así como con tu propia Divinidad, usado frecuentemente, en voz alta o en silencio tiene la capacidad de aumentar el grado de conciencia.

Al momento de escoger uno, debes practicarlo con mucha constancia, repetido de una manera disciplinada, de día, de noche, en cualquier lugar o momento, identificarte con él, teniendo presente que la constancia ayuda a lograr los objetivos planificados, será útil en cualquier oportunidad o situación. Existen mantras para diversos usos: para invocar a la Divinidad, para protección, para el amor, para la paz del hogar, para iniciar una meditación para la prosperidad, etc.

El mantra puede estar relacionado con otras disciplinas espirituales. Dependiendo de tu afinidad, puedes escoger alguna de las siguientes palabras: Paz, Paz, Paz,… o Cristo, Cristo, Cristo,… o cualquier nombre sagrado; también podrías elegir alguna en sánscrito, como: OM, OM, OM,… o el “Moola Mantra”, o Krishna, Krishna, Krishna,… o Shanty, Shanty, Shanty,… etc, hay muchas opciones pero solo debes seleccionar uno y repetirlo constantemente hasta que sientas que puedes usar uno nuevo, esto es una sencilla y básica idea.  

De acuerdo a las enseñanzas recibidas en diferentes escuelas, los mantras pueden ser repetidos antes de una meditación en múltiplo de siete, es decir, 7, 21, o 49 veces o hacer un “yapa mala” de 108 cuentas. Un “yapa mala” consiste en una cadena de pequeñas esferas de madera cada una separadas por un nudo, en la mitad se encuentra una cuenta más grande ensartada con un penacho que sobresale.  Se toma con la mano derecha entre los dedos pulgar y medio, por la cuenta empenachada y se pronuncia un mantra, así sucesivamente hasta darle la vuelta completa y llegar al penacho de donde se partió.

                                   Yapa mala sobre un  mándala. Fotografía IGMO

Mándalas: Es una palabra en sánscrito que se traduce como “circulo”. Consiste en dibujos simbólicos con una serie de elementos visuales en equilibrio dentro de un círculo, usados por el budismo y el hinduismo para representar al macrocosmos o Universo (objetos celestes, planetas, estrellas, galaxias), o al microcosmos. El objetivo principal en estas culturas es promover la concentración en un solo punto focal durante la meditación.

En occidente, el psiquiatra Carl G. Jüng utilizó estas imágenes en terapias con el objetivo de lograr alcanzar la individualidad que diferencia a cada uno de los seres humanos, donde inconscientemente se reflejan los paradigmas del hombre, por lo que estos modelos representan una forma arquetípica, de ahí la explicación de que aparezcan en diferentes culturas lejanas entre sí.

Jüng solía interpretar sus sueños dibujando un mándala diariamente, en dicha actividad descubrió la relación que éstos tenían con su mente y a partir de allí elaboró una teoría sobre la estructura de la psique humana.

Según este científico, “los mandalas representan la totalidad de la mente, abarcando tanto el consciente como el inconsciente”. Afirmaba también que el arquetipo de estos dibujos se encuentra firmemente anclado en el subconsciente colectivo, por lo cual la comprensión de ellos puede resultar  una técnica curativa.

Existen diferentes tipos de mándalas: arteterapia como una expresión artística con dibujos coloridos para liberar estrés;  educativas: ya sean conceptuales, simbólicas, o mixtas usando ambos, palabras y símbolos. También tenemos las de contenido religioso, esotérico o místicos tales como las de geometrías sagradas, sobre la naturaleza, al amor en su esplendor, o cualquier otro, todo dependerá del autor y de su creatividad, pero siempre dentro de un círculo que es lo que los caracteriza.

Las mándalas pueden ser de carácter terapéutico asociados a otras técnicas como en la Radiestesia, en estos casos se usa un mándala con contenido en el cual se indican los conceptos relativos al tema o programas que se pretenden sanar, conocido como Terapia de Respuesta Espiritual (TRE), o también en Sanación Cuántica Pluridimensional.  

Karla en particular es asidua a realizar estos dibujos, para ella es una manera de meditar. Estas son de su propia inspiración que comienzan con un esbozo, paso a paso va agregando líneas y matices, como adornando, reflejando la belleza de las formas. Los usa como una herramienta toda vez que durante su ejecución expresa una idea o un arte que es canalizado. 


                                                   Mándala artístico simbólico. Dibujo de IGMO

Requiere de concentración, creatividad, visualización dejándose absorber y dedicarle horas enteras; ella dice que calma la mente, equilibra las emociones y la conecta con la belleza al entrar en su mundo de creatividad. 

Yantra: también es una palabra en sánscrito, que significa instrumento para concebir mentalmente a los niveles de energía del cosmos representado geométricamente.  Es un símbolo sagrado utilizado ancestralmente para meditar, la concentración y comprensión de la vida, a través de la liberación del Ser. Esta herramienta nos permite entrar de una manera sutil y amorosa en el presente de nuestras vidas, y relacionarse con la espiritualidad, ya que casi siempre las figuras representan Dioses o Diosas.

                                             Sri Yantra. Dibujo de IGMO

También se puede decir que es un instrumento que usado regularmente es muy eficaz para el despertar de la conciencia. El Sri Yantra es el más importante de todos, representa el poder de la geometría sagrada, se basa en la proporción aurea y se considera la imagen del OM.

Visualmente es muy similar al Mándala, solo que todo su contenido se encierra en otra figura en forma de cubo. Junto a la elaboración de un Yantra puedes ir repitiendo algún conocido Mantra, el cual te ayudara a adentrarte en un mayor conocimiento espiritual.

Cuando las Mándalas o Yantras, representan la Geometría Sagrada o al Universo, nos comunican una visión más elevada de la sabiduría Universal, ya no individual.

Al finalizar estos temas, comenzaríamos otros más profundos, tal vez Karla se daba cuenta que estaba preparada para escuchar otras cosas, transitar un sendero de luz.


                                               Sendero al Templo Dorado de Amritsar. Fotografía de GCOC

  

sábado, 7 de mayo de 2022

Duelo entre Sanadoras. Capítulo XIV Ofrendas y rituales

 

A lo largo de este relato hemos hablado de rituales, un concepto conocido popularmente, toda vez que en el transcurso de nuestras vidas participamos en ellos, muchas veces sin estar consciente del hecho. Abarcan desde los religiosos, como bautizos, comunión, matrimonio; pasando por otros de carácter social como las membresía de clubes o académicos, estando el ritual implícito de una forma más o menos evidente.

En la tradición oral sobre las prácticas de mi bisabuela espiritista se conocían diversos rituales realizados por ella, uno de los más sencillos, era el de seleccionar diferentes granos como caraotas, café y maíz, los colocaba en un tazón de arcilla y se dirigía a un árbol de cují de la hacienda de mi abuelo donde realizaba una desconocida ceremonia, ofrendándoselos a la madre tierra y a Dios, para que su hijo tuviera buenas cosechas. Ella no permitía que la acompañaran, solo la veían hacer esto de lejos.  Mi abuelo misteriosamente siempre obtenía excelentes resultados en sus siembras, incluso a pesar de ocurrir eventualmente intensos veranos, los pobladores vecinos se asombraban de ver que solo llovía en la hacienda de él, mientras los demás acarreaban una gran sequía. Él se ufanaba expresando que era gracias a los rituales de su madre.

Existió otro más complejo y secreto ritual, que fuera el ejecutado para proteger a su hijo de los poderosos enemigos que buscaban acabar con su vida: “Todo estaba listo para el ritual de la cruz de protección, con los cuatro grandes arcángeles: Rafael, Miguel, Gabriel y Uriel, basado en la Cábala Sagrada, del árbol del conocimiento y de los rosacruces, los misterios de la Magia, los símbolos de la Gnosis, las figuras del ocultismo, las claves del poderoso Sello de Salomón, rodeada de un gran secreto”. Esto lo realizaría en un inmenso salón, que después fungiría como recibo de la hacienda, quedando vestigios de los elementos empleados, tal como: una gigantesca estrella de ocho puntas dibujada en bajo relieve en el suelo de argamasa, cemento antiguo cuya fórmula secreta era de conocimiento de los masones, habitantes de la región de donde procedemos. Allí también estaba pintado en una pared del fondo, un árbol de la vida, cuyas ramas después de bifurcarse terminaban en rosas,  encerrando un mensaje, pues esta flor simboliza algo secreto.

Un ritual o rito, palabra que proviene del latín ritus, se refiere a una serie de acciones realizadas con un valor simbólico. Estos pueden consistir en ceremonias de carácter más o menos solemne, según  lo que establezcan las tradiciones, la corriente religiosa u otra organización social. Pueden incluir música o un baile especial, discursos o algunas palabras  o frases formales, a veces usar ropa particular. Estas ceremonias se pueden realizan en lugares sagrados, como en una iglesias, templos, sinagogas, mezquitas, etc., o en otros sitios no tan solemnes como clubes o simplemente en medio de la naturaleza. 

                                  

                                                   Ofrendas en misa católica. Fotografía de NAMC

Un componente esencial del ritual consiste en la entrega de ofrendas, que son aquellos objetos que se dedican a la Divinidad en señal de gratitud y de veneración, una especie de regalo por los favores por conceder, una forma de señalar la confianza o fe de recibir lo solicitado. 

Sin tener conciencia de ello he participado en varios, uno de ellos fue durante el acto solemne de la bendición de los anillos de médicos, realizado en una misa católica, donde además se hace el Juramento Hipocrático de cumplir con los valores éticos del ejercicio profesional, principalmente no hacer daño al paciente, que en latín es: “Primun non nocere”, ni con obras ni con las palabras, eje central del ejercicio profesional.

El ser humano realiza ceremonias desde hace miles de años, pudiéramos afirmar que desde que el hombre tomó conciencia del ser. Vemos que existen rituales famosos como el del Día de los Muertos en México, u otros en diferentes lugares del mundo. También se conoce como tal a ciertos ritos que conllevan sacrificios con animales o inclusive con personas, ocurridas en ciertos pueblos antiguos, como los realizados por los aztecas en México.

Karla me contaría lo vivido en la India, luego de arribar a ese país y tomar en el aeropuerto uno de los carruajes típicos, unas pequeñas motos llamadas “Tuk – Tuk”, que circulan a alta velocidad de modo alocado provocando temor en el que no está familiarizado con esto; durante su travesía conocería parte de esa ciudad, sus extrañas mescolanzas de animales y personas en las calles envueltas en un ensordecedor ruido; notaria las vestimentas típicas de sus mujeres, notaria como los hombres caminan delante de ellas, permaneciendo estas detrás y la costumbre entre ellos de tomarse las manos mientras conversan. Finalmente fue llevada al hotel, donde se hospedaría esa noche para descansar del largo viaje.

Al día siguiente se trasladaría al lugar de estudios, una ciudad universitaria con varias edificaciones donde se impartían las enseñanzas, dominando el paisaje estaba un níveo y majestuoso Templo con amplios jardines muy hermosos que irradiaban una gran armonía. Debía asistir vestida de blanco para meditar y practicar los rituales aprendidos.  

Como requisito indispensable la cabeza debe estar cubierta en señal de respeto y es parte de su cultura, diferente para los hombres que puede ser un sencillo paño o un elaborado turbante o dastar que identifica a los sij, las mujeres basta con un manto.

                                                     Dastar y manto usados en la India. Fotografía de GCOC

En lo narrado sobre rituales, evitaría explicarme los realizados por ella en aquel Templo como practica de su aprendizaje en esa Universidad, solo me explicaría uno muy común y conocido en la India, llamado el “Homa”, utilizado también para efectuar la “Puja”. Consiste en colocar un altar con imágenes de la Divinidad, que para Karla son el Buda, su maestro de las enseñanzas,  Jesús y otro símbolo divino, con ofrendas diversas en comidas y flores, realizado en una gran vasija de cobre con forma de pirámide invertida, donde se quema ramas secas, bosta de vaca, mantequilla clarificada o ghee,  despidiendo un olor característico que impregnan al ambiente, mientras se pronuncian cantos y/o mantras rodeado de gran misticismo, sentimiento acogedor muy propio de la India, a continuación se hace la petición.

Cabe destacar que es solo una petición por cada Homa, no es permitido hacer varias simultaneas, muy diferente a lo que sucede en las ceremonias católicas.

Karla me aclara que el “Homa”, fue traído a Occidente hace décadas por personas que viajaron a esos centros místicos en la India, cuya misión era dar a conocer este  ritual para limpiar la atmósfera, atraer energías positivas, y hasta de hacer más fértiles las tierras para las siembras y obtener buenas cosechas, usado con muchas finalidades beneficiosas tanto para el ambiente, como las personas, etc.

                                                           Ofrendas hindú. Fotografía de 

También me señala que los dioses hindúes son múltiples y diferentes a las religiones de occidente, en ellos podemos observarlos con formas de animales, o mitad hombre y mitad animal o pueden ser invisibles.

Me relataría sobre un festival realizado en el mes de julio o el mes de Ashadh según el calendario hindú que debe ser en un día de luna llena, un ritual que se efectúa simultáneamente en India, Nepal y Bután por hindúes, jainistas y budistas. 

En estas festividades los estudiantes expresan gratitud a sus gurús o maestros. Es también conocido como la celebración de Guru Purnima, muy importante para los budistas pues marca el primer sermón de Siddharta Gautama en Sarnath, Uttar Pradesh, conocido como Buda, quien dio origen a esta corriente de enseñanzas sobre el sufrimiento y su fin. Su imagen se representa como un hombre sentado con las piernas cruzadas y las manos entrelazadas meditando.

En la cultura hindú, se conoce como Vyasa Purnima, en honor al cumpleaños del sabio que narró el Mahabharata, que junto al Ramayana, constituyen dos extensos textos de la India escritos en sánscrito atribuido a Vyasa y al dios Ganesh, mitad hombre y mitad elefante,  equivalentes a la Biblia cristiana pero cuatro veces más extenso.

El Mahabharata contiene información astronómica y trata de una lucha dinástica por el trono del reino del clan Kuru, según este texto estaríamos en la última etapa de la humanidad marcada por la disolución de los valores morales. ¿Es así? ¿Estamos en el Apocalipsis?



jueves, 7 de abril de 2022

Duelo entre Sanadoras Capítulo XII Karla, la sanadora.

 

Descifrar a Karla implicaba no solo conocer sobre temas de espiritualidad o magia, era ir a sus orígenes, a su entorno familiar y las circunstancias experimentada en su vida personal. Al plantearle el tema, el cual era muy íntimo, me sorprendió la naturalidad con que lo abordo, parecía estar esperándolo.  

Ella había nacido en un hogar de clase media, a simple vista común y corriente, pero hasta allí llegaba lo usual, en la historia que narraba, poco a poco comenzaba a surgir lo inusitado, comenzando por el hecho de que su padre practicaba los conocimientos iniciáticos de orden espiritual conocido como Rosacruz y sería bautizada, siendo apenas una bebe de unos cuantos meses, dentro de esta corriente mística, recibiendo el nombre de una sacerdotisa de esas enseñanzas, una tradición en ellos. Aquí debo aclarar que Karla es un nombre ficticio y no corresponde al de la sacerdotisa.

Creciendo en este hogar con una mente abierta a los fenómenos paranormales, habiendo notado sus padres la manifestación de dones por la sanación a través de la imposición de manos que continuamente aplicaba a su abuela cuando sentía los fuertes dolores de cabeza de la migraña que padecía crónicamente, calmándola al poco tiempo de iniciar las maniobras que era casi imposible de lograr aun con medicamentos. Karla, entonces una niña de siete años, lograba aliviar aquel dolor de su abuela, intenso y con efectos secundarios como nauseas, vómito y fotofobia, esto es intolerancia para ver la luz. Otro era la premonición que sería evidente cuando salían en carro con sus padres y ella siempre iba describiendo anticipadamente el camino, al advertir que esto era de forma repetitiva y no era un hecho casual, lo cual no dejaba duda que la niña poseía dones, por lo que sería estimulada para el estudio de estos conocimientos. Coincidencialmente estas facultades comienzan a manifestarse a raíz de un suceso donde sufre un traumatismo craneoencefálico jugando con otra niña a girar agarradas de las manos, soltándose accidentalmente y golpeando la parte posterior de la cabeza contra la pared quedando momentáneamente inconsciente.  

En una mudanza a otra ciudad realizada por razones de trabajo de su padre, teniendo Karla ocho años de edad, relataría con detalle asombroso el paisaje de la carretera, las montañas, los árboles, los avisos en las vallas, incluyendo las curvas, y así como la casa donde vivirían, el jardín y el patio. Años después, de regreso a su ciudad natal teniendo once años, su padre le regalaría una colección de libros sobre cómo desarrollar los dones sagrados. Con ellos aprendería de forma autodidacta, entre otras cosas, a realizar viajes astrales, con experiencias emocionantes, pero también con seres malignos pasando un gran susto, pudiendo regresar por conocer la fórmula para hacerlo, por este hecho dejó a un lado esos libros temporalmente.  Luego entro en contacto con dos grupos de enseñanzas espirituales, uno que daban conferencias acerca de pasajes bíblicos, descubriendo posteriormente que eran charlatanes, retirándose de ellos. El otro grupo con el que se relacionó sería uno de origen Hindú, cuyo líder en ese entonces era llamado “Gurú Maharayí”, en la actualidad es un prestigioso Venerable Maestro y Embajador de la Paz,  sin embargo, dejo de asistir a sus enseñanzas por la lejanía en que se encontraba la casa de reunión y la dificultad de trasladarse pues aún era una niña. Debido a esto decide luego iniciarse por cuenta propia en el camino del misticismo a través del estudio de la Biblia logrando una conexión profunda con Dios.

Más tarde, siendo una mujer, sufriría nuevamente pérdida de la conciencia con aparentes convulsiones, al consultar con el médico detectarían que tenía una fisura en la región occipital del cráneo. Karla me aclaró que lo acontecido en ese episodio no correspondían a esta patología como tal, sino que hubo una desconexión entre su cuerpo y su espíritu; ella observaba desde lo alto del techo lo que estaba sucediendo a su alrededor mientras permanecía en ese estado, flotando con aquella sensación de haberse liberado del peso de su cuerpo y convertirse en un ser etéreo lleno de luz por lo que su espíritu quería seguir fuera de la materia mortal.  Mientras esto le ocurría a ella su padre se da cuenta de que sus signos vitales se estaban desvaneciendo y hace lo posible por regresarla; es entonces cuando su espíritu bajo al cuerpo, pero de inmediato volvió a salir, en ese proceso su padre lo percibió como una convulsión, luego en el siguiente intento es cuando finalmente recobra la conciencia y despierta. ¿Acaso este evento exacerbó sus poderes?. Poco a poco como cuando amanece y sale el sol, comienzan a manifestarse otras cosas extraordinarias en ella.

La entrada a la adolescencia fue un tanto difícil para Karla, problemas existenciales que la llevarían por un sendero del ir y venir en cuanto a sus creencias hacia Dios y la vida que ella estaba experimentando, estando consciente de los diferentes caminos que se presentaban y viviendo muchos tropiezos por no tener una adecuada orientación en esa etapa de la vida ya que era prácticamente autodidacta. En esos senderos del bien y del mal, inicia su vida mundana, una etapa llena de experiencias buenas, otras duras, con altos y bajos, polémica, rebelde, bohemia, hippie, pero la etapa romántica y la experiencia pasional la marcarían para siempre.

Karla tuvo un cambio de rumbo tajante con la llegada del amor, prescindió temporalmente de su espiritualidad dando prioridad a esta relación, se empeñó en lograr nuevos propósitos, una vida diferente a la experimentada hasta ese momento, llevar una existencia normal como cualquier otra joven común y corriente, sin aquella carga de fenómenos paranormales que provocaban resquemor dentro del entorno juvenil que frecuentaba en ese entonces, quería ser aceptada y para eso debía poner punto final a aquella etapa de estudios iniciáticos difíciles de entender por el común de la gente. Pero algo sucedió, al apartarse de sus dones perdería la facultad de premonición o presentimientos que siempre le advertían sobre algún peligro. Se enamora por primera vez, lo hace de una forma total, desprendida e inmediatamente hace planes para una vida en pareja pero, resulto que él no compartía estos proyectos, le explicaría que no estaba preparado para asumir una familia pues estaba dedicado a su profesión y darse a conocer en el medio en el cual se aspiraba desarrollar su creatividad de artista, ser famoso, conocido, que no tenía en ese momento como afrontar  una responsabilidad como aquella y además no le correspondía con la misma intensidad, su amor era diferente, físico y no sentimental. Karla queda devastada ante esa confesión, era muy joven y estaba embarazada por primera vez, decide asumirlo sola y no le notificaría a él, queriendo lo mejor para su hijo, evitar que la experiencia negativa recayera en su espíritu, una especie de karma, se dedicaría a través del estudio de la Psicocibernetica a visualizar la imagen de ese niño, programar su inteligencia y dar vida a un bebé sano y feliz, con una sorprendente genialidad, resultando que desde los seis meses de edad demostraba ser muy despierto y con dones autodidactas.

A Karla le tocó vivir con sus padres en esta etapa, dar atención a su pequeño hijo, salir a trabajar, y estudiar una carrera universitaria.

Con el correr del tiempo, siendo madura y con otras perspectivas del amor conocería una nueva pareja con la que se casaría. Al decidir independizarse junto a su hijo, experimentaría un drástico y repentino giro en su vida, se muda al campo, a una casa de paredes pintadas de blanco con puertas y ventanas de azul, situada debajo de una verde colina, allí nuevamente comienza a experimentar la clarividencia y episodios de precognición de forma diferente a los de la niñez por estar más consciente, fenómenos facilitados toda vez que estaba en contacto continuo con la naturaleza, tanto de flora como de fauna, un ambiente que le proporcionaba paz y además una sensación de realización en lo personal por su matrimonio. 

Al cabo de unos años tiene su segundo embarazo, el cual perdió en una caída aparatosa al descender por una ladera de la colina, entristeciéndola enormemente; entonces comenzó a escuchar las risas y el correteo de un niño feliz a su alrededor, era de un pequeño, que se abrazaba a sus piernas, y así sucedía noche tras noche, Karla reconociendo que ese angelito era su hijo no nacido, una noche al sentir su llegada, cuando estaba sobre su regazo, decide agarrarlo, logrando tocar sus piececitos; esto la lleno de gran emoción y le dijo que lo amaba. Esa fue la última vez que se presentó, allí se cerró ese ciclo de sensaciones y sentimientos encontrados, dando paso al deseo de un tercer embarazo, pero la concepción se dificultaría por una infertilidad secundaria. Por esas cosa de la vida que llamamos destino, casualidad, pero que en Karla es una manifestación de sus sentidos extrasensoriales; un día conoció a una señora que misteriosamente le abrió su casa y su corazón, de inmediato le pregunto si deseaba concebir otro hijo, y le contó cómo ella había logrado tener a los suyos mediante un brebaje chamánico cuya fórmula era secreta, sin embargo inexplicablemente se lo suministró de manera generosa, ¿Acaso la identificó como una persona con dones?.  Por otra parte, una amiga de Karla le contaría que había concurrido a una imposición de manos para quedar embarazada, y la invita para asistir a una sesión. A un mes de esta sanación y de la ingesta del brebaje, ella estaba finalmente embarazada. Esta fórmula secreta chamánica de la fertilidad es utilizada por ella en su práctica de sanadora.  

Dándose cuenta su esposo de los dones de Karla, la incentiva a acudir a charlas de metafísica, información que casualmente le había llegado a él, retomando de nuevo el camino espiritual. Vendrían otros penosos acontecimientos como la enfermedad de un ser querido con un cáncer en fase terminal, del cual estaba alejada mas no había perdido contacto, a quien va a visitar estando hospitalizado, efectuándole una sanación con imposición de manos empíricamente con resultados asombrosos en el alivio del intenso dolor, sin embargo no incidió en el desenlace fatal pues estaba escrito en la línea de vida de su amigo. En ese entonces aún no había realizado estudios formales como sanadora.

Esta situación vivida sería clave en el sendero a elegir, al cual se dedicaría de lleno a partir de allí, una serie de acontecimientos encadenados fueron calzando en su vida paulatinamente. ¿Fortuito o destino? A Karla le comentaron que otra sanadora había estado en el hospital un tiempo atrás, dicha mujer había logrado una mejoría, no solo en su amigo sino también en otros pacientes, pero no había regresado más.  Sintiendo gran interés por entrar en contacto con ella realizaría una intensa búsqueda en la ciudad hasta dar con la dirección donde se encontraba, resultando ser un hospital de sanación donde acudían las personas en busca de mejorar su salud. Al entrevistarse con el maestro, el cual eventualmente formaba grupos para dictar enseñanzas a nuevos sanadores, sería iniciada en sus primeros estudios formales sobre Sanación Cuántica, esto sucedió posterior a un fenómeno paranormal experimentado por ella. 

Consecutivo a la separación de su segunda pareja, relación que se había transformado en incompatible debido a la toma de conciencia por parte de ella de lo injusta que había sido pues el amor que sentían el uno por el otro no era equilibrado, no se correspondían mutuamente con la misma intensidad, o mejor dicho ella no lo amaba, lo quería, le agradecía haberle dado alas para volar del hogar de sus padres, enfrentar esa realidad fue duro pues sus principios místicos y la necesidad de evolucionar le exigían ser honesta consigo misma y con su pareja, una buena persona que merecía más,  por lo que un día finalmente le diría: “¡Vete! Te doy mi Paz y yo me quedo en Paz”, y se hizo el silencio. Allí hubo una transformación interna para ella, un cambio de sentimientos, después de lo cual se le abrirían los caminos para ir a la India, donde tendría maravillosas experiencias para su crecimiento espiritual, que paulatinamente me iría revelando a medida que transcurría el duelo entre nosotras.


Karla, la sanadora. Fotografía de IGMO