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viernes, 14 de octubre de 2016
Capitulo 43 Los huevos de la pata.
martes, 4 de octubre de 2016
Los caballeros de blanco.
Recuerdo lo sucedido en Colombia con el
plebiscito del 2 de octubre, un referendo para aprobar los acuerdos de paz entre
el gobierno de Colombia y
la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de
Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP).
Su resultado por el “No” aunque de menos del 1% de ventaja, ante el cual el mundo se preguntaba, ¿Qué factor o factores determinaron este inesperado triunfo de la oposición?. Opiniones sobran, pero lanzaré una hipótesis sin aspirar a un análisis sesudo, desgranaré las emociones de un suceso ocurrido en los últimos meses del año gregoriano que impactaron profundamente en el hermano país.
Es bien sabido por la historia los
sentimientos de Simón Bolívar hacia Colombia y, lo de ellos hacia El Libertado,
el respeto, admiración y amor que sienten por él. Cuando uno visita a ese
país constata el relevante lugar que ocupa Bolívar no solo en la historia sino
en sus corazones, es difícil encontrar las palabras que definan esta relación
amorosa entre Colombia y Bolívar.
El 5 de julio de este año ocurrió un
suceso inesperado, 500 mujeres venezolanas vestidas de blanco forzaron la
cerrada frontera colombo-venezolana sin importarles los militares mal encarados
y fuertemente armados que del lado Venezolano les impedía el paso, marchan en
procura de comida para sus hijos que lloran por hambre, insólito en la
Venezuela petrolera, aquello parecía, como dijo el gobernador del estado
fronterizo, un “show mediático”, no podía ser posible: hambruna en
Venezuela, esto rompe el celofán en la prensa internacional.
Como sucede en una obra de teatro que
poco a poco abre el telón permitiendo a los espectadores ver la obra, así mismo
aquel fenómeno ocurrido en el puente internacional Simón Bolívar con las damas
de blanco, aparentemente insignificante dentro del sombrío acontecer político,
develó o mejor dicho confirmó una verdad que empezaba a vislumbrarse en el
mundo, para el 17 de julio ya se había convertido en un torrente indomable de
más de 150.000 personas cruzando el puente, era inocultable, el rey estaba
desnudo.
Del lado Colombiano, escenas
conmovedoras de las autoridades, principalmente militares y policías, acogiendo
a los desesperados venezolanos. Cumbias como “La pollera colora” popular en
nuestro país les daba la bienvenida, chocolate caliente y desayunos repartidos
por militares, autobuses gratuitos para su traslados ida y vuelta de Cúcuta hasta
el puente, una solidaria escena de un policía montado ayudando a llevarle sus
compras a una señora, un ejemplo de educación, de respeto al ciudadano que
tanto admiraba Bolívar y, confieso sentí envidia de este proceder.
Las escenas del maltrato a la población civil por parte de los militares en nuestro país rodaban por el mundo desde hacía largo tiempo, la excusa del gobierno era que se justificaba por ser una población golpista mal influenciada por el Imperio, que en el país no había hambre, que los anaqueles estaban abarrotados, que todo era falso. Los organismos internacionales cómodamente le daban credibilidad a esta versión oficial, hasta que sucedió lo del puente, punto de quiebre para los caballeros de blanco apoltronados en La Habana, luciendo sus rechonchas siluetas mientras fumaban los famosos habanos Cubanos, hablando de paz con connotados líderes mundiales, cuando sorpresivamente las heroicas damas de blanco Venezolanas los desenmascaraban junto a su falsa revolución del siglo XXI, de hambre y miseria para los pueblos.
Los Colombianos lo vieron en sus hermanos, no era un cuento
mediático, era una realidad dolorosamente palpada por ellos, luego vino
el efecto dominó…



