Entradas populares

miércoles, 24 de junio de 2026

Deber ser, ser y no ser.

Publicado por El Impulso el 14 enero 2017


Una cosa es el deber ser o ser, lo que por definición corresponde hacer, ya sea en género, edad, profesión, estado civil, religioso, moral, etc.

Existen normas y patrones del deber ser, por ejemplo de un hombre con respecto a una mujer, un militar respecto a un civil, un niño a un adulto, un soltero a un casado, un sacerdote a un laico.

A veces no coincide el deber ser con el ser real, vemos entonces los viejos verdes o sea un adulto comportándose como niño, el casado llevando vida de soltero siendo infiel, payasos dando función fuera del circo y así podríamos enumerar múltiples ejemplos de realidades que no se ajustan a lo establecido, válido o no, lo cual no desglosaré pues no es el objetivo de este escrito.

Tenemos claro que el deber ser forma el núcleo central de los valores intangibles hasta que se pone de manifiesto a través del derecho y de la interpretación de las leyes, cuya condición “sine qua non” es que no debe ser manipulada para que cumpla con el principio de justicia, transformándose en el esqueleto que sostiene una sociedad organizada, civilizada.

Ser de acuerdo al deber ser es difícil, a veces las miserias humanas nos arropan y dejamos de ser, sin embargo esto no justifica que se abandonen los valores, frontera que nos diferencia de los animales salvajes y sociedades primitivas, ni siquiera la certeza del irrespeto al no cumplimiento de las normas del deber ser por parte de grupos humanos asidos a un poder circunstancial.

Justificar no cumplir con el deber ser por estar en realidades adversas, dejaría serias dudas sobre las convicciones de que, si realmente las profesamos se deben defender aun sabiendo que es una quijotada.    

Es la hora de la verdad, de la separación del Mar Rojo en dos, de ser o no ser, el pueblo está atento a este fenómeno y seguirá la ruta correcta sin lugar a dudas como antaño lo hiciera otro grupo social en busca de la “Tierra Prometida” cansados de la esclavitud y no habrá fuerza humana, ni truco de falsas poses filosóficas, ni guerra sicológica producto de laboratorios pagados que tuerza esta decisión.   


martes, 10 de marzo de 2026

La madre de Edison y mi madre Helena

 Un día, Thomas Alva Edison llegó a su casa y le comunicó a su madre que  el maestro le había entregado una nota para ella.

-"Me dijo que solo te la diera a ti".

Ella le leyó en voz alta mientras sus ojos se llenaban de lágrimas:

-"Su hijo es un genio, esta escuela no es para él pues no tenemos maestros para su alto nivel, por lo que recomendamos que lo haga usted".


A partir de entonces la madre se dedicó a educarlo y aquel niño se convirtió en uno de los más grandes inventores de principios del siglo XX. 

Años después, ya fallecida la madre, el inventor estaba revisando algunas cosas viejas de la familia y repentinamente vio un papel doblado en el marco de un cuadro en el escritorio. Allí estaba aquella vieja nota. Lo tomó y lo abrió:

-"Su hijo está mentalmente enfermo y no podemos permitirle que venga más a la escuela".

Edison lloró horas, entonces escribió en su diario: "Thomas Alva Edison fue un niño mentalmente enfermo, pero por una madre heroica se convirtió en el genio del siglo".

La amorosa reacción de la madre en lugar de leer lo que realmente decía la carta, que le habría causado un daño irreparable a su hijo, cambió lo allí escrito dándole un giro totalmente diferente. A partir de entonces se dedicó a su enseñanza infundiéndole seguridad y confianza en sí mismo, le infundo que era un genio y él se lo creyó tanto que creció y murió siéndolo, gracias al asombroso poder que tienen los padres sobre los hijos. 

Esta historia viene a colación debido a una experiencia personal que experimente durante el lapso de escolaridad conocida como primaria realizada en un colegio de monjas que condujeron a mi madre a una actitud  similar, bueno, con algunas diferencias que les narrare.

Se suponía que debía culminar en 6 años, duración establecida por la ley de educación, sin embargo mi estancia allí duro 10 años, debido a que por causa de las secuelas de polio que padecía, fui sometida a varias cirugías para mejorar algunas deficiencias motoras causando una asistencia errática al colegio, ausencia que no era aceptado por las benevolentes monjas a pesar de que el famosísimo Hospital Ortopédico Infantil donde era atendida tenía dentro de sus instalaciones una escuela registrada en el Ministerio de Educación, para que los pequeños pacientes no se atrasaran en su escolaridad a pesar de la estancia hospitalaria generalmente larga. Recuerdo asistir en silla de ruedas al área dispuesta como salón de clases conducida por una enfermera, hacer las tareas dirigidas en esa misma área y aprobar los exámenes, entregándole constancia a mi madre para que lo consignara al colegio donde cursaba regularmente, incluso los dos años de kínder y preparatorio.

Las monjas sin ningún tipo de consideración ni mucho menos empatía o apoyo, ni respeto al certificado expedido por el hospital, no lo aceptaron y me hicieron repetir dos grados escolares, lo cual me frustraba al ver como mis compañeros avanzaban y yo no, sin comprender las causas.

Además debido a que usaba unos aparatos ortopédicos que me hacían notoriamente diferente, lo cual era más palpable en el recreo al no salir a corretear  como los demás niños, convirtiéndome en una niña retraída y tímida, solitaria.

Lo cierto que contra todo pronóstico, a pesar de los obstáculos gracias al apoyo de mi madre Helena, culminé el sexto grado. Estaba feliz, finalmente me iba de aquel supuesto piadoso lugar donde imperaba la hipocresía y las preferencias por los alumnos pertenecientes a familias de poder económico que yo notaba asfixiándome. Los pupitres de la primera fila eran para las hijas de los notables socialmente, no les llamaban nunca la atención a pesar de sus alborotos y además siempre obtenían un 20 en sus exámenes.

En fin de allí salí a cursar bachillerato en un colegio mixto y de curas que marcarían una gran diferencia en mi vida, gane varias medallas de honor y al mérito entre ellos el premio de mejor alumna del año, graduándome en los 5 años establecidos a pesar de una cirugía realizada en las vacaciones de segundo año para entrar a tercero, en el cual conté con todo el apoyo del entonces Director, de los curas y profesores para que no perdiera el año escolar, una notable diferencia.

Después curse medicina en la Universidad de Carabobo y me gradué ocupando el puesto 17 de mi promoción de más de 700 egresados.

Habiendo culminado mis estudios y ya trabajando como médico, un día mi madre me reveló un secreto que guardaba para evitar que me afectara, el hecho era que cuando termine la primaria, la directora del colegio la llamo a su despacho para comunicarle que ellas magnánimamente me habían regalado el título y que lamentablemente según su experta opinión docente yo no podría culminar el bachillerato pues según las benevolentes monjas, habían detectado un retraso mental en mí y además notaban un mecanismo de negación en mi madre que no lo veía así. Amablemente le recomendaron que me inscribiera en cursos de cocina o costura, si acaso.

Al igual que la madre de Edison, ella decidió ocultarme esta nefasta opinión que por lo demás, tal vez hubiera sido devastadora en esa época de la sensible adolescencia, no considero su recomendación,  decidió buscarme las mejores oportunidades, inyectarme positivismo y darme su apoyo irrestricto, abriéndome un abanico de posibilidades.

Años después, al graduarme de bachiller, desconociendo esto, le consulte su opinión y le pregunte:

-¿Mami, que crees que puedo estudiar?.

A lo cual ella me respondió:

-Lo que te guste, hija. Tú puedes lograr lo quieras y te apoyare.

Hoy día me siento realizada, satisfecha conmigo misma, soy una  profesional y empleada de una institución de salud, sin llegar al nivel de Edison, me basta con ser como el promedio, gracias a mi madre no fui excluida del tren de la vida.

sábado, 17 de enero de 2026

Cabimas, la del club de la VOC

A pesar de que la actividad petrolera en Venezuela se había iniciado en 1914 con el pozo Zumaque I situado en Mene Grande, su explotación en si no se iniciaría hasta 6 años después debido a la I Guerra Mundial. Posteriormente en 1920 paulatinamente comienza a desarrollarse y en 1939 al iniciarse la II Guerra Mundial, paradójicamente contrario a lo ocurrido durante la IGM, ocurre un incremento vertiginoso en la demanda instalándose en Venezuela un sinnúmero de grandes compañías petroleras.    

Este suceso estimularía uno de los cambios culturales y educativos más dramáticos experimentados por la población Venezolana, no solo brotaba a borbotones de la tierra aquel fluido negro sino que también surgía con fuerza una nueva sociedad.

Debido a la gran oferta de trabajo sucedería un fenómeno de inmigración interna hacia los sitios donde se instalaban las petroleras, dentro de estos estaría mi familia. Los Campos Petroleros dispondrían de un elemento estratégico para los trabajadores, serían los Clubes Sociales que se caracterizaron por una intensa actividad social en sus instalaciones, uno de los cuales sería el de la VOC (Venezuelan Oil Concesión) que jugaría un papel primordial en la vida de mi madre Elena.

Toda esta historia comenzó con el que más tarde sería mi tío, Andrés Sánchez, quien se mudaría a Cabimas huyendo por ser un perseguido de la ley por contrabandista, una actividad muy frecuente en el país debido al férreo control de la economía. Al buscar trabajo en las petroleras se consigue que estas exigían ser casado, por lo que clandestinamente regresa a Barquisimeto para hacerlo con la segunda hermana mayor de mi madre, de nombre Roselia con quien mantenía amores. Este matrimonio se efectuaría sin cumplir con los formalismos de la época, sin anunciar el compromiso matrimonial con el tradicional cruce de aro, ni siquiera se efectuó el acto eclesiástico, la razón era que Andrés era buscado por la ley.

Este requisito era el secreto de como las compañías petroleras mantenían la paz laboral a través de los clubes sociales que giraban alrededor de las esposas.

Mi tío había cursado los inicios de la carrera de medicina en la UCV donde había conocido al futuro médico, Alfonso Reynoso quien años más tarde fundaría la clínica privada "Dr. José Gregorio Hernández" en Cabimas a quien Andrés recurre para que lo ayude y este lo contrata como administrador pues no se graduó de medico por estar enamorado en Barquisimeto.

Debido a que prestaban sus servicios médicos a las compañías petroleras a través de contratos estaban sometidos a sus reglas y tenían derecho a acceder a la intensa vida social en las instalaciones del club de la VOC.

Estando ellos dos instalados aquí se llevarían a su hermana mayor y su esposo quien trabajaría como mecánico de las gabarras, luego el hermano menor de mi madre, Francisco quien trabajaría en la clínica como asistente administrativo. Este núcleo atrae las visitas de la parentela de la cual una de ellas sería Elena quien en esa época escribía su nombre sin la letra hache.      

Las ocupaciones diarias de estos clubes incluían numerosas actividades sociales establecidas por una rutina de fiestas de bienvenida, despedidas, cumpleaños, ascensos y jubilaciones. Cuando no estaban en una de estas celebraciones acudían a los campos deportivos que se imponen como moda en la mujer.

La práctica del deporte, vedado al sexo femenino hasta esta época, se hacen populares entre ellas, los hombres contribuyen enseñándolas, compitiendo de igual a igual, Elena aprende a jugar bowling, a nadar diferentes estilos, a jugar tenis, así poco a poco iría desarrollando una nueva personalidad más cosmopolita que la caracterizaría a partir de estas fechas, cambios que igualmente experimentaba vertiginosamente la sociedad Venezolana.

El tema político fue otra novedad en la vida de este núcleo familiar sobre todo mis tíos, debido a la cercanía con la casa sindical, debido a que vivían al lado permitiendo que Andrés se relaciona con sus miembros, adentrándose al movimiento obrero y a las ideas de izquierda que comenzaba a florecer en esta época post-dictadura de Gómez, a pesar de que López Contreras y su sucesor Medina Angarita ejercían un fuerte control sobre este naciente movimiento por ser anti anarquista.

Calladamente se colaban los artículos de la lucha de los trabajadores por sus derechos, nace así el periodismo clandestino, al cual contribuye Anselmo Reyes conocido como el poeta Cabimero, quien se convierte en cuñado de mi tío Andrés a quien frecuentaba y lo conduciría a militar en este naciente y clandestino partido político durante los 16 años que viviría en Cabimas.

Era una nueva etapa en sus vidas fuera del entorno familiar clásico de país rural y de su pueblo natal, por primera vez son realmente independientes, en un ambiente con nuevas amistades, profesionales y políticos.

Este mundo de los campos petroleros con su cultura al estilo norteamericano centrado en la mujer, impulsada subliminalmente por las publicaciones dirigidas a ellas, usando la moda para lograr un cambio social que prendió con facilidad gracias al alto mestizaje de sangre europea en la población venezolana, calculada en un 61% entre español, alemán, italiano y portugués principalmente.

Las revistas reseñaban la actualidad en el vestir y las normas sociales, por ejemplo sugerían que “un sombrero decorativo es bellísimo para cocktails y comidas tempranas en combinación con trajes de raso delgado negro mate” estando así implícito un nuevo estilo de vida moderno y elegante, relacionando la liberación de la mujer con los conceptos de la “modernidad” y “progreso”.

La existencia de los comisariatos de las empresas, contribuyeron también promocionando los modelos de consumo que caracterizarían a la sociedad venezolana emergente.

Gracias a los campos petroleros, Elena entraría en contacto con este entorno donde nace la cultura del trabajo liberador de las restricciones victorianas del siglo XIX aun imperantes, a competir en el mundo profesional de igual a igual con el hombre, de esta manera adquiere una visión de mujer liberada con nuevos patrones culturales, ya no solo era casarse y atender el hogar, obedeciendo al padre o al marido, o trabajar despachando en una tienda, una labor no calificada, ahora se abría un horizonte de oportunidades en el campo profesional, esto la empujaría a alejarse irreversiblemente del quehacer cotidiano familiar.

Aquel día en Cabimas cuando sus amigos, jóvenes profesionales de la salud, compañeros de trabajo de su cuñado Andrés le mostraron un aviso en el cual invitaban a la mujer Venezolana formarse en Salud Publica en Caracas, cuya oferta incluía residencia, alimentación, transporte y contrato al culminar los estudios, una política dirigida a la mujer nunca antes vista en el país. A partir de aquel momento, crucial en su corta existencia pues apenas tenía 23 años, tomaría la decisión de irse a Caracas gracias a las experiencias vividas en la  VOC sus alas habían crecido con la fuerza necesaria para tomar las riendas de su destino junto a su amiga Celina quien también se independizaría.

La Elena rural desaparecería para dar paso a la Helena cosmopolita, libre de ataduras sociales, no solo en el vestir sino también en aspiraciones de estudios, estimulándola a superarse, una revolución que sellaría con aquella H con la cual escribiría su nombre a partir de esta época. Era el año de 1942 por primera vez se separaría de su gemela y de sus hermanas, viviría sola, estaba soltera, era independiente y residenciada en la capital de aquel pujante país que efervecía.

 Finalmente aquella sensación de soledad, de sentir que no calzaba en aquellos patrones establecidos de la perfecta ama de casa habían conseguido una salida, sería profesional.


miércoles, 21 de mayo de 2025

Roz Mystírio. Prólogo

                          Un lugar llamado Carora

Un extravagante reptil cubierto de espinas a lo largo de su delgado cuerpo atraviesa veloz aquella fantasmagórica región semidesértica desapareciendo mágicamente en una hendidura del cuarteado y reseco suelo librándose del inclemente calor provocado por el abrasador sol que desdibujaba el horizonte salpicado de cardones y cujíes.  

Perezosamente unos chivos mordisquean las hojas de los arbustos indiferentes al árido ambiente que las rodea, inquietante desolación que no permitía vislumbrar que alguna vez allí se escribieron las páginas de una historia crucial, sepultadas en la memoria y la arena del tiempo, resguardadas por un sinnúmero de secretos que esperaban ser parteados, quizás algún día.    

Esta agreste región en un remoto tiempo daría origen a una mujer signada por una vorágine de turbulentas vivencias a veces felices, otras intensamente agrias y dolorosas.


Su infancia transcurriría dentro de un acogedor ambiente familiar, estimulando a una alegre joven cuya risa cantarina llenaba su entorno, irradiando un magnetismo imposible de ignorar.

Como todo joven era de carácter despreocupado y rebelde, hasta que un día una traumática experiencia como una oscura tormenta invernal la envolvería violentamente alejándola de su inocencia de manera dolorosa a partir del cual su vida tomaría un inesperado sendero provocando que la realidad conocida se derrumbara al revelarse una oculta verdad, la cual como un río desbordado impetuosamente buscaría su trayecto, un destino inevitable.

Su mundo estaría atrapado por una diversidad de normas que constituían las asfixiantes tradiciones de la Colonia pero las cuales no impedían que fueran trasgredidas, el pecado era practicado impunemente  reinando una doble moral, propiciando el secretismo, lo oculto, el arte de la hipocresía, de lo que nadie hablaba pero todos conocían.

Existía una condena insalvable, el franco rechazo  social de acuerdo al linaje, los nobles o puros de sangre y los de sangre manchada o descendientes fuera del matrimonio. La pureza de sangre era tan importante que si se quería perjudicar a alguien bastaba con poner en duda su árbol genealógico regando rumores anónimamente o lanzando panfletos en la plaza del pueblo sobre su origen. 

Los privilegios del poder se preservaban a través de una clara división de clases marcadas por los apellidos, encargándose de ello estaban las godarrías, influyentes grupos cívico-religiosos conformados alrededor de unas cuantas familias unidas por sus endogamias o matrimonios entre parientes quienes ejercían un dominio en esta sociedad, residenciados en localidades sumamente tradicionales en cuanto a las costumbres españolas.

Junto a la poderosa Iglesia Católica existían Centros Educativos muy avanzados, formando ambos un binomio encargado de resguardar los privilegios obtenidos por la sangre. Para tener acceso a estos Colegios debías ser noble, los manchados no gozaban de este beneficio a menos que contaras con un oculto padrino.

Bajo estas circunstancias se desenvuelve esta historia que se desplegará en tres poblados íntimamente ligados por su ascendencia, costumbres,  pecados y antagonismos donde las vicisitudes de la protagonista se mezclaran en un torbellino cada vez más complejo.

Carora, comarca con un dominante comportamiento conservador y fieles cumplidores del ceremonial católico que apuntala un gran arraigo con la tierra donde nacieron. Aun hoy, sus domingos están marcados por la misa y la salida al club social en donde comparten una agradable conversación de intrigas familiares y de conspiraciones políticas, todos conocidos y emparentados, siendo característico el típico saludo: Pariente, ¿Como esta?.

Como cualquier otro pueblo, alrededor de la plaza estaba la guarnición militar, los poderes públicos y las viviendas principales. Un ir y venir de transeúntes te envolvía, sonidos de cascos de caballos, el vociferado de los pregoneros y el aguatero con sus burros cargando el agua de manantial para los hogares. En las esquinas de la plaza se observaba a los vecinos reunidos para enterarse de las noticias traídas por los viajeros, el correo, o comentar el último escándalo de alguna familia, siendo los preferidos.  

En medio de aquella algarabía no era difícil encontrar su Iglesia adyacente, un poco hacia el fondo de la plaza. Aún hoy al acercarte percibes ciertas peculiaridades, lo primero es la forma rectangular del marco de su puerta además de estar realizado con piedras, llamando poderosamente la atención por tratarse de un raro material entre los templos locales, resaltado aún más por sus formas cubicas encajadas perfectamente, al continuar detallando observas su torre lateral rematada en forma piramidal puntiaguda todo una composición geométrica de su fachada que despierta una extraña sensación de la existencia de un susurrante enigma, uno de los más celosamente guardados por esta sociedad, remontándose a sus orígenes.   



A las afueras de la ciudad se localizaban las bulliciosas pulperías  donde se jugaba cartas, se ingería aguardiente, se hablaba de  negocios, de política y por supuesto se conspiraba. Allí se adquirían enseres locales y los traídos clandestinamente por barcos a las costas de Falcón. Un mundo al margen de la ley que conllevaría a la existencia de crímenes como el ocurrido a unos famosos hermanos contrabandistas.

Al transitar por sus calles se podían diferenciar tres clases sociales, no solo por el color de piel sino también por sus riquezas: la blanca, la india y la negra.

En los blancos existían dos categorías, los pudientes de abolengo o mantuanos y los blancos de orilla, carpinteros, herreros, talabarteros, maestros de cantería, sastres, barberos y otras labores. Dentro de los mantuanos se diferenciaban los nacidos en América de los nacidos en España quienes detentaban privilegios excepcionales.

Los indios mantenían la propiedad de sus tierras a través de los Resguardos Indígenas que desencadenaría un fatídico suceso en estas tierras.

Los negros ocupaban el extremo de la sociedad como esclavos sin paga.

En los mantuanos prevalecía una rígida sociedad estamentaria llegando a extremos como negarles la entrada a los mestizos y mulatos a la Iglesia de San Juan Bautista asignándoles la capilla de El Calvario para su uso, un fenómeno discriminatorio que abarcaba a los Santos, a los curas y las Iglesias que a pesar de su preponderante mentalidad católica no bastaba para superarla.

A la segregación racial se sumaba lo político, tan era así que las iglesias de las ciudades estaban reservadas para los curas conservadores y la de los pueblos para los liberales, despreciados por esta rancia sociedad cuya enemistad daría origen a las tragedias de los liberales hermanos Aguinagalde.

Uno asesinado a puñaladas en Barquisimeto por propiciar la abolición de la esclavitud y en el cual estaría involucrado un conocido sacerdote conservador. El otro, un párroco que por ser liberal sería expulsado de Carora humillantemente montado de espaldas en un burro y es el autor de la célebre maldición del Fraile: “Malditos sean estos godos hasta la quinta generación”.

Aregue era famoso por la presencia del irreverente cura Domingo Vicente Oropeza, por el feroz Clan de los indios Castro que le otorgaban fama de ser un pueblo peligroso y por su Iglesia en la cual se encuentra la morena Virgen de Chiquinquirá, venerada por los indígenas.   

Río Tocuyo era socialmente más tolerante, aceptaban de buen grado al mestizo aunque sutilmente quedaba algún resquemor, aquí nacería y crecería la protagonista sumergida en sus contradicciones que marcarían esta generación.

Era una época de gran galantería y romanticismo originado de los delicados modales europeos heredados.

Una sociedad preñada de numerosos mitos, leyendas y pasiones nocturnas estimuladas por el caluroso clima que llegaba a rajar el suelo y nublar la mente de sus pobladores, una especie de caldo que da sazón a los misterios de esta región y a su sociedad de cómplices.

Bartola visitaba las riberas del Río Tocuyo, un paisaje que la seducía por el tempestuoso correr de sus aguas transmitiéndole una paz inigualable, un consuelo a su soledad y donde acaecerían los hechos más relevantes de su vida.   

Mientras contemplaba hipnotizada su entretejido cauce similar a su enmarañada vida meditaba sobre los temas que la agobiaban y la herían en lo profundo de su ser. 

Perseguiría subsanar esta brecha pero esto la conduciría a través de una cadeneta de simulaciones que crecerían como una enredadera hasta cubrirla y transformarla inexorablemente en la dama invisible con un subyugante mundo de secretos, sus  rosas, esta es su historia.








martes, 6 de agosto de 2024

Plebiscito del 57, una historia viva.

Era plena navidad de 1957, mi madre Helena se encontraba leyendo los encartados que traía la prensa con las ofertas, buscaba que comprar para los estrenos y el niño Jesús de su hija de 5 años, tiene la radio encendida, escucha Radio Cultura y en el programa el Hit Parade suena una canción de la Sonora Caracas cuando repentinamente interrumpen para anunciar el triunfo de Pérez Jiménez en la consulta popular realizada hacía pocos días, el 15 de diciembre, aprobándose otro período de gobierno, igualmente se ratificaba a todos sus candidatos al Congreso Nacional, Asambleas Legislativas, Estadales y Concejos Municipales.  

 Helena Castro en Caracas Navidades de  1957 

con su hija recién dada de alta del Hospital Ortopédico Infantil.


Al vencerse el actual por el cual había sido nombrado, el dictador militar impulsó una consulta popular contrariando la Constitución vigente de Venezuela, buscando cubrirse de la legalidad de origen que le otorgarían unas elecciones. Según lo establecido debían celebrarse elecciones generales con la participación de diversos candidatos en Elecciones Directas, Secretas y Universales, lo cual no había sucedido.

A sabiendas que perderían las contempladas en la ley, las sustituye por una no prevista en la Constitución. El problema del dictador era que había obtenido el poder anteriormente mediante un fraude realizado a German Suarez Flamerich y debía evitar repetir esa escandalosa experiencia que gracias a la policía política conocida como Seguridad Nacional quienes ejercían una represión brutal, ayudado por los altos precios del petróleo que impulsaban la economía, habían logrado mantenerse en el poder, pero había surgido una férrea oposición a su Gobierno de parte de la Junta Patriótica, miembros de los partidos opositores AD, COPEI, PCV y URD.

Necesitando obtener resultados electorales que le dieran visos de constitucionalidad para el nivel internacional, se encuentra con el obstáculo de los partidos políticos opositores que alegaban que el plebiscito carecía de carácter legal al no cumplir con lo establecido en la Constitución, además reclaman que los empleados públicos eran amenazados para votar por el Si, llamando a la población a no participar.

Mi madre Helena entonces vivía en Caracas, llevaba 6 años en la ciudad, desempeñándose en el Ministerio de Sanidad y Asistencia Social como Higienista Escolar, por lo tanto era una empleada pública, trabajo que le era vital pues su hija acababa de salir del Hospital Ortopédico Infantil donde había permanecido internada por casi 3 años por ser una de las tantas víctima de la pandemia de poliomielitis que asolaba al país, recién dada de alta para esas navidades cuando suceden estos hechos.

Ella me relataría años después que el voto se implementó mediante dos papeletas, una con un SI y la otra con un NO, entregadas al entrar a la mesa de votación, debidamente sellada por el órgano electoral, el elector introducía la elegida en la caja correspondiente y la otra estaban autorizados para llevársela, esto permitió a la dictadura el control del voto dentro de los empleados públicos los cuales debían entregar al día siguiente, al jefe de personal la papeleta con el NO, quien los esperaba en la entrada del trabajo, sino lo hacían eran despedidos inmediatamente, mi madre me confesó que aun en contra de su voluntad y principios, voto SI, no tenía otra salida, era una mujer divorciada que dependía económicamente solo de ella.    

A pesar del amedrentamiento, represión y sobornos, según los datos oficiales del propio órgano electoral vigente, la población aprobó por mayoría la salida del Gobierno, al ganar el No. El dictador presiona para alterar estos resultados, negándose los miembros del vigente órgano comicial los cuales prefirieron renunciar en masa siendo sustituidos en pleno proceso comicial por otros dispuestos a realizarlo, los cuales invierten los números del No por el SI. A pesar del agitado clima y el rechazo general, Marcos Pérez Jiménez fue confirmado ganador por los militares y proclamado como presidente el 20 de diciembre de 1957.

La acción civil de políticos y estudiantes no sería en vano, los sucesos ocurridos aumentaron el descontento nacional hacia el gobierno, terminando en los eventos del 23 de Enero de 1958 que sacaron a Pérez Jiménez del poder y del país, quien una madrugada se iría huyendo a bordo de la histórica “Vaca Sagrada”. 

sábado, 29 de julio de 2023

Roz Mystírio Capítulo XII La Propaganda

 


Transcurría el año de 1885 cuando Bartola, sentada en una silla de cuero de chivo en la entrada de su casa una calurosa tarde de verano, amparándose bajo el agradable frescor de la sombra de los árboles, medita sobre un inexplicable desasosiego que la embarga, que no lograba entender o mejor dicho que había bloqueado en su mente para no traicionar las promesas hechas a su marido, se recriminaba sentir que no hacía nada, solo labores hogareñas y que estaba perdiendo su vida, en eso es sorprendida por Antonio quien al verla pensativa le recoge unas flores del campo estregándoselas amorosamente buscando animarla, comprendía lo que le pasaba, repentinamente escuchan acercarse un galopar de caballo distinguiendo a su pariente Federico, lejos estaban de imaginar la propuesta que les plantearía ese día y cuanto cambiaría sus vidas al darle un nuevo objetivo.

Luego de bajarse y saludar a Antonio quien lo ayuda a amarrar el caballo, se acerca a la mujer besándole la mano mientras le pregunta por los niños, seguidamente se acomoda en una silla que le traen, refrescándose el rostro con el sencillo sombrero, inicia la conversación del  motivo de su visita.

—Sé que Gregorio les comunicó que he sido invitado a formar parte de La Propaganda y conocen de los conflictos que se originaron por esto. — El visitante hace una pausa mientras le sirven un café.

 

Estamos al tanto pariente de eso y que su admisión se debe a su habilidad para recoger fondos gracias a sus  contactos en las altas esferas sociales y militares en Barquisimeto. —Le responde Antonio.

—Antonio, conoces a León Colina que ahora comanda a una camarilla de godos en Carora conocidos como los Chuaos, por lo que mi participación en este movimiento político me coloca en su contra y de este grupo también ya que Bracho es amigo incondicional de ellos. —Acota tomándose el café recién traído.

—Además hay un hombre peligroso recién llegado a Carora, que se está relacionando hábilmente con ellos donde están varios enemigos míos, lo cual no me inspira confianza. —  Se pone de pie y se acerca a la mesa para colocar la taza.

Habiendo ocurrido una de las tantas reuniones de carácter social efectuadas en Carora, Federico conocería a Ángel Montañez quien estaba conversando animadamente con Bracho, León Colina, Froilán Álvarez, Graciano Riera Aguinagalde y el General Urrieta. Al acercarse  para saludar al grupo este hombre quedaría por debajo de la alta figura del recio militar por ser más bajo de estatura, lo que no toleraba debido al complejo de su pequeño tamaño, rehuyendo su mirada procede a retirarse rápidamente de su lado, despidiéndose cortésmente. Aquel elegante caballero representaba todo lo que él siempre había envidiado ser: alto, elegante, popular entre todas las clases sociales, culto, con un don de gente que le era natural, amalgama de cualidades que le hacían sentir un malestar indescriptible, que lo corroe, que lo asfixia. A partir de ese momento concibe conquistar la ciudad y el poder local para lo cual se movería rápidamente, proponiéndose desplazar a Federico, ocupar su puesto en la sociedad caroreña, era perversamente hábil y manipulador.

Federico luego de realizar una breve caminata por el corredor, escucha con atención los comentarios de Antonio:

—Estuve en Carora presentando las novedades al comandante y allí me entere de la muerte de Juan Agustín Pérez y de la asociación comercial de Ángel Montañez con su hijo.

Es evidente que dicha sociedad le permitió enterarse de los conflictos generados por tu ingreso a La Propaganda, lo que utiliza para acercarse a los godos caroreños, a los que incita, es un hombre en el cual no se puede confiar, peligroso.  — Concluye el anfitrión.

—Si Antonio, es cierto eso, pero lo peor es que  La Propaganda le fue encargada a Graciano Riera Aguinagalde, liberal sin duda, pero sospecho que está bajo la influencia de Montañez.

—Ahora que Juan Agustín está muerto, cerrando el conflicto existente con el Clan Castro, con quienes aclare la situación existente gracias a Bartola, puedo solicitarles su apoyo y a eso vine. — Dice el visitante observando a la pareja.

Procederé con un secreto plan que consiste en trasladar a Parapara el dinero recabado por La Propaganda para luego destinarlo a comprar armas clandestinamente y equipar a los carmoneros, conformando un polo de poder que equilibre el panorama político.

En el acogedor corredor se hace un silencio mientras los tres tienen el mismo pensamiento, sabían que la persona capaz de realizar esta misión además de tener valor y pasar desapercibida, debía poseer otras cualidades imprescindibles como discreción extrema, contactos con expertos en contrabando ilegal entre Coro y Curazao, por lo que Bartola resultaba ideal para ello. Entonces el rubio y alto hombre vestido como campesino continúa hablando:

—Voy a ser franco, debido a que Silveiro y tú viajan frecuentemente por esta ruta, pueden aparentar estar comprando mercancías para sus negocios y por eso no despertaran sospecha.

—Tu marido debe quedar fuera de esto, pues su participación sería muy destacada y llamaría la atención, sobretodo de León Colina que se pondría en alerta.  

—Antonio, te aseguro que Bartola no correrá peligro, además del clan de los Castro que la acompañaran, hemos hecho contactos con otras personas para su protección, quienes además le darán entrenamiento secretamente.

Antonio sospecha de lo que Federico hablaba pues en el comando de Carora se comentaba secretamente la participación de algunos militares de alto rango en una logia local, incluso Guzmán Blanco quien se sabía había fundado un templo en Caracas. Intuye que se refería a que ella sería iniciada en la masonería permitiéndole entrar en contacto con grupos clandestinos muy poderosos, pero decide callar ante la duda de la reacción de ella.

Estoy consciente de lo peligroso que es lo que les solicito, por eso lo dejo a su consideración.

Bartola quien está concentrada escuchando las explicaciones de Federico se percata de la sencilla vestimenta del hombre y de la ausencia del nombre de Gregorio, entonces pregunta extrañada:

—Qué misión tendrá Gregorio?  

El solo estará a cargo del reclutamiento de la tropa, su matrimonio con mi sobrina que es de sangre mestiza, le permite tener la confianza de los indígenas de los alrededores para esta labor. —Le aclara Federico bajando el tono de voz, casi un susurro.

—Por los momentos no debe enterarse de lo aquí conversado ni de las armas, será un secreto solo compartido entre nosotros, nadie más. —Puntualiza el interlocutor mirando fugazmente a la mujer.

Bartola y Antonio intuyen que hay algo más y recuerdan el escándalo de la participación de  Gregorio en el golpe contra Bracho realizado en Carora. Lo que no sabían que eso motivo que Aquilino Juárez se negara a responsabilizar al volátil Gregorio de aquella delicada misión al no consultar con Barquisimeto antes de actuar.

El asunto era que Gregorio había salido de Río Tocuyo con un contingente de hombres sumándose a los caroreños quienes simulando que iban a buscar una imprenta, para no levantar sospecha de sus verdaderas intenciones, se reunieron en un camino donde “coincidencialmente” estaba ubicada la casa del Jefe Civil Bracho, logrando sorprenderlo, haciéndolo prisionero en su misma residencia y destituyéndolo del cargo, lo cual originó enérgicas medidas represivas de la gobernación, sin embargo los alzados no acataron las ordenes, eran demasiado poderosos como para someterlos. Esta acción despertó equivocadamente las sospechas de las autoridades de Barquisimeto sobre Federico por la participación de su sobrino, no obstante le pudo  explicar al General Aquilino Juárez que lo sucedido se debió a desconocimiento del joven del acontecer político a nivel regional. Sin embargo quedaría marcado como no confiable para la crucial misión.

A Bartola le brillan los ojos, un fuego abrasador la consume,  Antonio quien la observa se da cuenta del entusiasmo que aquella propuesta despierta en ella y se pone de pie dirigiéndose a donde estaba sentada su esposa, colocando las manos sobre sus hombros toma una decisión señalando.

Aceptamos, es aún más grave permitirles a nuestros enemigos quedarse con todo el poder.

De esta forma inician los preparativos, el no vendrá más para evitar que descubran el plan, el cacique Silveiro Castro servirá de enlace para enviarle los mensajes en pequeñas bolsas de cuero colgadas al cuello de los perros amaestrados que usaban ellos cotidianamente. Bartola se ríe del comentario socarrón de Federico y le comenta que eso es una buena idea pero las palomas mensajeras son más rápidas. Otra vía de enlace será a través de la Iglesia de Río Tocuyo, el padre Juan G. Santéliz, ya estaba al tanto y la información la guardará como un secreto de confesión.

—Lo primero que harás serán los depósitos y hasta que no estén listo no traeremos las armas. —Explica Federico.

Usaremos diferentes tácticas y desconocidas rutas como los caminos indígenas, debemos evitar ser descubiertos pues será largo.

Federico, riotocuyense de nacimiento, le daría un gran impulso a esta confabulación política, donde participarían, además del grupo de los Castro, los Figueroa, también sus familiares blancos, los Nieto-Santeliz-Brizuela, formando el ala de los carmoneros, incondicionales, unidos por el parentesco consanguíneo de las endogamias y espirituales del compadrazgo.

—Bartola, debes visitar mañana al Señor Curiel—Culmina cruzando la vista con Antonio.

Ella percibe el cruce de miradas entre los dos hombres y piensa que algo más hay allí pero decide dejarlo así conjeturando que son cosas de hombres. Estando en paz consigo misma, resuelto todos los misterios que marcaron su nacimiento, Bartola junto a Silverio Castro y su marido Antonio armarían la mayor confabulación realizada en estas tierras, el apoyo financiero de Carmona Oliveros sería clave para proteger la esencia del movimiento liberal. Comenzaría así una etapa nueva para Bartola, de otro nivel, ya no sería como tropera en el frente de guerra o como la sanadora de los heridos en la retaguardia, este vez estaría en uno más alto, el análisis político, la conspiración, la clandestinidad, tendría incluso que viajar innumerablemente a Coro por la ruta de la sal, la conocería como la palma de su mano, los estados  de ánimo con que lo haría serían todos los imaginables que puede experimentar un ser humano: dolor, temor, alegrías, expectativas, huidas, aprendizajes. Viviría la mayor experiencia de su vida, conocería innumerables personas, secretos políticos, conflictos familiares y los poderes de la mente que le serían revelados. Lejos estaban de imaginar que una eminentísima visita sería de fatales consecuencias para estos planes.

Las últimas palabras dichas por Federico rondaban su mente, ¿Qué quiso decir con eso de recibir entrenamiento secretamente? ¿Dónde?, ¿Cuándo?, ¿Cómo la contactarían?. Últimamente en su vida siempre sucedía algo que rompía el equilibrio alcanzado, provocando un nuevo torbellino, al querer escapar de los misterios judíos paradójicamente llegaría a navegar en ellos en profundidad.

Entonces hace aquel viaje a Carora indicado por Federico, simulando que va a surtirse de sus hierbas medicinales, al llegar al sitio nota que el boticario parecía estar esperándola, le hace una invitación para una reunión en la Iglesia San Juan Bautista esa noche, le informa que debido a sus notables cualidades había generado aquel voto de confianza para convocarla a asistir, le informa que es algo secreto y no debe revelarlo a nadie. Debe llegar poco antes de medianoche, alguien la esperaría en la puerta. Consideraba que se trataba de algo relacionado con la misión encargada por Federico Carmona y acepta, su sorpresa sería mayúscula.

Bartola se desliza en la noche de aquel martes casi veraniego por una calle alumbrada tenuemente por un farol, va cubierta con una capa negra con capucha tal como le especifico el conocido hierbatero.       

Al llegar a la Iglesia ve que la puerta del templo esta discretamente entrejunta, entra y escucha tras de sí que alguien la cierra, a pesar de la penumbra nota los cambios allí existentes, el altar mayor cubierto por una cortina de paño con una letra G bordada, la presencia de un grupo ataviados igual a ella rodeando un mesón central que tiene dispuesto varios objetos que no tenían nada que ver con los usados en la misa católica, tales como una escuadra, un gran compás y una cruz con una rosa en su centro, detrás esta una persona que parecía presidir una ceremonia, al principio no lo distingue bien pero luego asombrada lo identifica.  

Hoy serás iniciada en nuestra Secreta Orden. — Explica el hombre parado detrás del mesón.

—Estas en la logia de Sefarad para celebrar tu secreto rito de iniciación y la presidiré como el venerable maestro que soy. — Dice su amigo el boticario, el Señor Curiel.

Lo primero es aclararte que las enseñanzas aquí impartidas tienen como objetivo el perfeccionamiento del individuo, desarrollar su sabiduría y discreción, que forman parte de su crecimiento personal, lo cual conduce a la humanidad al desenvolvimiento armónico como sociedad. Esto no tiene que ver con creencias religiosas o dogmas de ningún tipo. Son conocimientos que ya has comenzado a recibir sin saberlo, como el poder curativo de las hierbas medicinales. —Expone el maestro deteniéndose por un momento, entonces al fondo del salón se escucha una música conocida...

Es el Allegro de la Quinta Sinfonía de Beethoven proveniente de la pianola de la Iglesia, los asistentes comienzan a girar con paso marcial alrededor del maestro ejecutando una especie de danza circular. Bartola experimenta una extraña sensación al distinguir a varios de ellos, acaso era ese el Señor Mordehay Henríquez y ese otro el Señor Emil Maduro, pero uno la sorprendería enormemente, era el cura Domingo Vicente Oropeza, ahora entendía aquella pregunta que le disparara cuando le manifestó sus dudas sobre la masonería.

El hombre se inicia en la Masonería como piedra bruta, ayudado por sus Hermanos, comenzará a trabajarla y pulirla, intentando lograr su forma perfecta, la piedra cúbica. —Continúa el maestro.

—Al consentir, dejaras atrás la piedra tosca que eres hasta  convertirte en la ideal para encajar en el templo, como las del pórtico de esta Iglesia, que te indican que traspasas el portal de la iniciación del conocimiento que conduce a la superación, un mensaje cifrado dejado por nuestros antepasados sefarditas cuando construyeron este templo para revelar su doble papel desempeñado, católico y masón.       

—Este horario está reservado a nuestra logia, tiene la aprobación de las autoridades eclesiásticas, vendrás aquí dos veces al mes para realizar los tres primeros rituales: Aprendiz, Compañero y Maestro, se te enseñara el significado de los ocho símbolos y de la ciencia. Se te prohíbe revelar cualquier misterio de la Orden, incluso a tu esposo e hijos. Tampoco debes demostrar que reconoces a alguno de los aquí presente si te encuentras con ellos fuera de este lugar.   

Un despejado cielo estrellado cubre el firmamento cuando Bartola abandona el lugar, al salir se detiene en el marco de la puerta y pasa una mano por las cuadrangulares piedras de diferentes tamaño que sin embargo encajaban a la perfección, ella siempre le llamo la atención la marcada diferencia con las puertas de las Iglesias de Aregue y Río Tocuyo, una fría brisa la sorprende sacándola de su ensimismamiento, se arrebuja en su capa y comienza a caminar mientras repara que había otra actividad que ellos no nombraron, eran las conspiraciones políticas que también se desarrollaban secretamente allí, como la realizada en la celebración del Cantorío de Primera Misa organizada por el grupo de Los Tradicionalistas, con el fin de firmar un pacto político. ¿Acaso también tenía relación con ellos?. ¿Por eso la presencia de aquel que le pareció distinguir, Federico Carmona? ¿A esto se refería cuando le dijo que recibiría una preparación?.

Llegaba a un hospedaje frente a la plaza, en la calle Bolívar bordeada de altas maporas a todo lo largo, allí ofrecían habitaciones ventiladas y comida a toda hora, reservada para ella por los miembros de la logia. Su habitación situada en el segundo piso que se alcanzaba por una escalera de caracol, poseía todas las comodidades y un amplio ventanal del cual se divisaba la Iglesia, ideal para meditar sobre lo que estaba viviendo que la hacía sentirse diferente, liberada, con más visión para comprender los misterios de la vida.

En aquella iniciación, le fue revelado el oculto misterio del grupo de conocidos, que habían sido sus mentores en diferentes áreas, como el señor Curiel quien le enseñaría el misterio de la farmacéutica, el padre Domingo Vicente en el arte de la medicina y la política junto al señor Maduro y por último el señor Mordehay Henríquez quien jugaría un papel crucial en el contrabando de armas y su crecimiento espiritual. Ahora se daba cuenta que esos años que consideraba haber estado estancada, desempeñando solo su papel de madre y esposa, en realidad no había sido así. Nunca imagino los caminos que recorrería a partir de entonces ni en la persona en que se convertiría.

Una paloma revolotea sobre la casa de Bartola quien se cubre los ojos para evitar ser encandilada por el sol y al distinguirla ve que en una de sus rosadas patas traía adosado un rollito de papel, era un mensaje anunciando la fecha de un esperado arribo.

—Señora Bartola están llegando unas carretas cargadas con toneles de cocuy y con café, el guía es su pariente, el cacique Silveiro Castro. —Le comunica su fiel guarda espaldas, Juan de Dios. 

Al venir Silveiro ya sabía de qué se trataba. Eran las monedas de plata y oro acuñado, camuflajeadas dentro de estos cargamentos para pasar desapercibidas, simulando dirigirse a Coro, transitaban obligatoriamente por la encrucijada de Parapara donde descargarían el tesoro y sería ocultado en los depósitos subterráneos fabricados calladamente,  lugar conocido solo por Bartola y algunos de su etnia indígena, fieles y taimados. Estos fueron construidos de calicanto para protegerlos de la lluvia, por los maestros masones enviados de Coro, expertos en secreto.