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lunes, 16 de octubre de 2017

Capítulo 54 Caracas, primera vez.

Helena se consigue con una Caracas con la cual se identifica rápidamente pues semejaba una adolescente en pleno desarrollo, la ciudad colonial con sus edificaciones características de la “Belle Epoque” europea principalmente francesa, se transformaba entrando vertiginosamente a los “Años Locos” norteamericano con sus edificios modernos y autopistas que prácticamente surgían ante sus ojos, efervescentemente gracias al petróleo. Esta Caracas era un caos de casas derrumbadas con sus viejas tejas rojas clavadas en el barro del pasado, maquinarias cargando los escombros en sus fauces para darle paso a la modernidad, la tierra volaba por los aires, para transitar por ellas era necesario cubrirse la nariz con un pañuelo, la polvareda era asfixiante, el ruido mecánico, las voces dando instrucciones, cuidado! advierte alguien, esta febril actividad le susurraban a ella, al igual que a la ciudad, crece niña crece, así lo haría, le serviría de base sus vivencias en el Club de la VOC, sin embargo su corazón seguía siendo provinciano. Serían años de inicio de grandes obras como la urbanización de múltiples edificios en El Silencio, para la pujante clase media, presencia la entrega ese año del bloque 7, la construcción de la plaza Altamira, escucha a la orquesta Billo’s Caracas Boys quien interpretaba por esos días canciones como “Swing con Song” o “el Caimán” de moda en la radio junto a las radionovelas y las noticias que llenaban el espectro radial.
La capital crecía veloz y enormemente. Había dinero abundante. La gasolina era barata. Los tranvías que circulaban sobre las vías de las estrechas calles, no podían proporcionar un transporte adecuado a esta población y fueron reemplazados por autobuses con motores a combustión, marcando el final de los tranvías, el N 42 hizo su último viaje a El Paraíso el 2 de septiembre de 1941. El número de vehículos particulares aumentaba aún más rápido que la trasformación de su fisonomía, poco a poco el ambiente caraqueño se saturaba con el sonido característico del corneteo de sus automóviles.
Igualmente la sociedad Venezolana experimentaba cambios, en lo político Isaías Medina Angarita, presidente del país recibe la visita de Fulgencio Batista, acababa de entregar el gobierno al vencerse su periodo constitucional, era finales del año 1944 la multitud se agolpaba en las calles para verlos pasar, una novedad inesperada para aquella muchacha recién llegada del interior del país que trataba de observar desde atrás de la segunda fila, nadie sospechaba que estaban al borde de otro alzamiento, un malestar crecía en el pueblo y nadie imagino que lo detonaría un suceso deportivo. Ondea su pañuelo al paso del presidente y su comitiva. Años después Batista daría un golpe de estado y se convertiría en dictador que llevaría al castrismo en Cuba.
Al unísono se darían dos hechos sociales, la celebración por primera vez en Venezuela del Día Internacional de la Mujer, con un mitin en el Teatro Nacional organizado por mujeres de todo el país, la mujer tomaba el protagonismo. La segunda, la elección de una reina deportiva que despertaría pasiones insospechadas.
Para ese año de la llegada de Helena a Caracas, Venezuela iba a ser la sede de la VII Serie Mundial de Béisbol Aficionado, el evento necesitaba a una reina, había cuatro candidatas para hacer le selección, pero al final solo dos resaltaban lo suficientemente como para ser consideradas favoritas. De acuerdo a cronistas de la época, el país entero se estremeció con estas elecciones. Ambas candidatas fueron forzadas por las circunstancias a hacer campaña en todo el país como cualquier político. Fue la primera candidatura electa por el voto directo, disparando un deseo soslayado hasta ese momento: por qué no hacerlo con el Presidente? 
La radio era muy popular, poseer un aparato de estos ya no era llamativo. El vocabulario venezolano de la década comprendida entre 1940 y 1950 experimentaba cambios notorios influenciados por el lenguaje sectorial de la Radio, la publicidad y el deporte, especialmente el béisbol. Es una época dominada por el acervo Radiofónico de la Cuba pre-fidelista, que abarcaba todo el Caribe, desplazando al naciente Radioteatro criollo por las Radionovelas cubanas, transmitidas por las principales emisoras capitalinas, con el patrocinio de las empresas de jabón y detergentes, publicidad en pleno desarrollo. Dentro de la música popular se impuso la participación de cantantes y orquestas cubanas, mexicanas y dominicanas.
Helena sentía que aquella ansiedad provocada por la separación de su gemela comienza a desaparecer, ahora era capaz de establecer lazos afectivos con otras personas fuera del entorno de sus hermanas y buscar nuevos horizontes, al viajar a estudiar Higiene Escolar en Caracas acompañada de su mejor amiga Celina Oropeza, quien la secundaba en el proyecto, se aleja de la censura de su familia y de la vigilancia estricta de las chaperonas, primera vez que ocurre, iniciando una liberación de las ataduras sociales y educativas impuestas por la época. Helena hasta ese momento era mantenida por su padre, no se había inquietado por trabajar sino de vivir sin mayor responsabilidad los años locos de la juventud, la mujer estaba educada para obedecer a sus padres, a las leyes, a la iglesia y al marido, inculcado desde la escuela o los colegios. Solo aprendían a leer, escribir, algo de matemáticas, coser, pegar botones, bordar, religión, normas sociales y buenas costumbres. En resumen como atender una familia. Esta primaria, único permitido a la mujer, con este pensum de estudio discriminatorio, no tenía continuidad en el bachillerato y menos en la universidad, la entrada, tardíamente, pero con fuerza, del siglo XX cambiaría esto.
El crecimiento en el área de la salud del país estimula una necesidad de personal calificado por lo cual el estado venezolano abre las puertas a la profesionalización de la mujer para cubrir este vacío. Por primera vez una descendiente Castro cursaría estudios más allá de la primaria, abonando el camino a las demás mujeres de su familia. Cuando les participó a sus hermanas que se marchaba, estas se opusieron escandalizadas. Ella argumento que no se iba a quedar de cocinera y criando muchachos toda la vida, mantenida por un marido o su familia, por lo que se iría a Caracas a estudiar quisieran o no, obtener conocimientos era lo que más deseaba. Las nuevas ideas de modernismo sobre los derechos y liberación de la mujer aprendida en los campos petroleros se impusieron.
En el campo de la salud se estaba dando grandes cambios, uno de ellos era en la protección a la niñez. Con el objeto de mejorar el trabajo de protección a la madre y al niño, se extiende la vigilancia hasta una edad más avanzada del niño, abarcando al escolar, de esta manera se incorporó a la División de Higiene Materno-infantil, el novedoso Servicio de Higiene Escolar, además se adscribieron las colonias escolares de Maiquetía, Los Teques, y Tovar, este proyecto demanda nuevo personal por lo que se realiza una convocatoria nacional. En el año de 1942 fueron creados nuevos servicios de Higiene Escolar para el Departamento Vargas, Los Teques, Maracay y Valencia. Al siguiente año, en 1943, se organizaron los de Maracaibo, Barquisimeto y Mérida. Helena le atraía el campo de la salud, así que cuando en Barquisimeto se anuncia esta oportunidad de formación y trabajo, no lo duda, despliega sus alas y emprende vuelo.
Ella llega a Los Teques, donde funcionaba una de las tres Colonias para recuperación de niños desnutridos del Ministerio de Sanidad, estaba ubicada al lado del liceo Luis Correa en el sector de El Paso, zona rodeada de áreas verdes, allí son alojados los estudiantes de Higiene Escolar, con Helena son apenas siete, seis mujeres y un hombre, los pasaba a recoger una camioneta de Sanidad muy temprano, el cual les hacia el transporte, todos los días, los llevaba hasta San Martín en Caracas donde estaba el Instituto Nacional de Higiene Escolar, comían en los Comedores Escolares de las escuelas donde realizaban sus pasantías, hasta la tardecita que regresaban a Los Teques.
A principios de mayo de 1945 finalizaría la II Guerra Mundial, el mundo lo celebra. Ese mes Helena cumplía 26 años de edad. No habían transcurrido cinco (5) meses cuando presencia los violentos acontecimientos del 18 de octubre donde es derrocado Medina Angárita por negarse a permitir el voto universal y directo al igual que con la reina deportiva, malestar que había capitalizado el partido político de Acción Democrática propiciando un golpe de estado efectuado por militares, las calles de Caracas se tiñen de sangre, el ruido de los motores del tránsito es sustituido por los disparos y gritos de la gente desesperada que corría por las calles a ocultarse en lugares seguros, su formación académica es suspendida y los estudiantes son enviados a sus ciudades de origen, se va unos días a Barquisimeto, se instala una Junta Revolucionaria de Gobierno presidida por Rómulo Betancourt, al mando del país, este retoma su ritmo de desarrollo, regresando rápidamente a la normalidad, la capacidad de adaptación del Venezolano se imponía, no en vano se venía del siglo XIX donde se dieron más de 100 alzamientos liderados por el caudillismo, guardados en la memoria colectiva.
A un mes del golpe de estado, esta Junta le otorgaría el primer nombramiento, el 27 de noviembre de 1945 como enfermera auxiliar de Higiene Escolar en la Dirección de Asistencia Pública y Medicatura Forense de Caracas. Ya no dependía del café y la caña de azúcar. Helena se viste y peina con los moños de grandes volúmenes gracias a un artilugio que se colocaban dentro del cabello para lograr este efecto característicos de estos años.
En esta convulsionada temporada su hermana mayor Mamayú y su esposo se mudarían a Cabimas atraídos por su hermana Roselia. 
Helena se queda viviendo en Caracas entre 1945 hasta principios de 1947 periodo en que termina de definir su personalidad en la pujante Caracas de estos años, graduada se gana su sustento, es económicamente independiente, lo cual le permite transformarse en una mujer segura de sí misma, su madurez y soltura son notables. Se dedica a conocer las diferentes facetas de la Capital, se sumerge en el ambiente cosmopolita y cultural en el cual se desenvuelve con gran naturalidad hasta que, un día decide regresar.   
En abril de 1947 se encuentra trabajando en la Dirección de Salubridad Pública de Barquisimeto después de vivir en Caracas durante mas de dos años, este traslado es otorgado por la Junta Revolucionaria de Gobierno. Llega con las ideas del mundo moderno y el nuevo papel de la mujer en la sociedad, afianzados en la capital del país donde lo moderno era cotidiano, tiene una amplia cultura en temas que van de lo social a lo profesional, los años en Caracas habían sido intensos de experiencias. Ella usa el peinado a lo Lauren Bacall, caracterizado por un cabello largo con grandes rizos y volumen en la parte superior que se obtenía batiendo el cabello y sosteniéndolo con innumerables horquillas. Los grandes rizos ameritaban dormir con unos rollos de cartón o metálicos puestos en la cabeza donde se enrollaba el cabello para así lucir al día siguiente los crespos que caían a todo lo largo. Se viste con la moda de la posguerra cuando los trajes marcan la cintura de avispa y la falda nuevamente se amplia, es una moda que buscaba recuperar la nostalgia del romanticismo, se comenzaba a vislumbrar la elegancia femenina que se impondría a finales de 1947 y en 1948 en adelante con la llegada de Christian Dior. 







domingo, 10 de septiembre de 2017

Capítulo 53 Cabimas, la del club de la VOC

Una pañoleta multicolor ondea al compás del viento, hasta ese momento cubría la larga cabellera de su dueña, quien se la había retirado para colocarla juguetonamente sobre la cabeza del médico, el Dr. Alfonso Reynoso, el cual fuma seriamente recostado al carro delante de Helena, no se percate de lo que hace la recién llegada, solamente Celina y otro de los amigos conocidos en Cabimas, un bioanalista, ven la travesura mientras se toman la fotografía, pero permanece callado sonriéndole a ella. Las mujeres llevan pantalones en señal de liberación e igualdad con el hombre, son un grupo de modernos jóvenes profesionales de la salud compañeros de trabajo de Andrés, esposo de su hermana Roselia, con quienes se relacionan a través de la clínica privada, "Dr. José Gregorio Hernández" propiedad del médico, su compañero de la UCV, donde laboran. Trabajar en esa institución les permitía acceder a la intensa vida social en las instalaciones del club de la VOC (Venezuelan Oil Concesión), por prestar sus servicios médicos a las compañías petroleras.
Ella se incorpora a este entorno novedoso, era audaz, con ellos aprende no solo a bailar bajo los acordes de la Billo Caracas Boys, sino que además descubre su inclinación por este campo profesional, no en vano le llamaban la atención los libros de medicina de su abuela Bartola.
A pesar de que la explotación de petróleo se había iniciado desde 1914 con el pozo Zumaque I situado en Mene Grande, la actividad petrolera experimentaría un compás por 6 años, debido a la I Guerra Mundial, posteriormente en 1920 comienza a crecer vertiginosamente. Al iniciarse la II Guerra Mundial en 1939 paradójicamente ocurre el efecto contrario, ocasionando un crecimiento en la demanda, instalándose en Venezuela las grandes compañías. En este periodo ocurre uno de los cambios culturales y educativos más dramáticos experimentado por la población Venezolana, no solo brotaba a borbotones el líquido negro de la tierra sino también surgía con fuerza una nueva sociedad. Un elemento clave en este fenómeno, fueron los Club Sociales de los Campos Petroleros.     
Las ocupaciones diarias del club incluían numerosas actividades sociales, establecidas por una rutina de fiestas de bienvenida, despedidas, cumpleaños, matrimonios y jubilaciones. Cuando no estaban en una de estas celebraciones, acudían a los campos deportivos, la practica del deporte, vedado a las mujeres hasta esta época, por primera vez se hacen populares entre ellas, los hombres contribuyen enseñándolas, compitiendo de igual a igual, Helena aprende a jugar bowling, a nadar diferentes estilos, a jugar tenis, así poco a poco iría desarrollando la nueva personalidad citadina, que la caracterizaría a partir de estas fechas, cambios que igualmente experimentaba vertiginosamente la sociedad Venezolana.
El tema político fue otra novedad en su vida, la cercanía con la casa sindical, vivían al lado, permitió que Andrés se relaciona con sus miembros, adentrándose al movimiento obrero y al comunismo que comenzaba a surgir en esta época post-dictadura, más liberal que la de Gómez, a pesar de que López Contreras y su sucesor Medina Angarita ejercían un fuerte control sobre este naciente movimiento, por ser antianarquista, ideología traída al país por los españoles exilados de la dictadura de Franco.
Calladamente se colaban los artículos de la lucha de los trabajadores por sus derechos, nace así el periodismo clandestino, al cual contribuye Anselmo Reyes, conocido como el poeta Cabimero, su futuro cuñado, miembro del grupo que frecuentaba Andrés, comienza a militar en este naciente y clandestino partido político, que duraría los 16 años que vive en Cabimas. Era una nueva etapa de las vidas del matrimonio Sánchez Castro, fuera del entorno familiar y de su pueblo natal, por primera vez son realmente independientes, en un ambiente con nuevas amistades, profesionales y políticos.
Este mundo de los campos petroleros con su cultura al estilo norteamericano, centrado en la liberación de la mujer, impulsada subliminalmente por las publicaciones dirigidas a ellas, usando la moda para lograr un cambio social. Las revistas reseñaban la actualidad en el vestir y las normas sociales, por ejemplo sugerían que “un sombrero decorativo es bellísimo para cocktails y comidas tempranas, en combinación con trajes de raso delgado negro mate” al unísono iba implícito un nuevo estilo de vida moderno. La existencia de los comisariatos de las empresas, contribuyen también promocionando los modelos de consumo, que caracterizarían a la sociedad venezolana emergente, relacionando la liberación de la mujer con los conceptos de la “modernidad” y “progreso”.
Gracias a los campos petroleros, Helena entra en contacto con este entorno, estimulándola a superarse mediante el estudio, a competir en el mundo profesional, de igual a igual con el hombre, nace la cultura del trabajo liberador de las restricciones victorianas del siglo XIX aun imperantes, adquiere una visión cosmopolita, de mujer liberada, con nuevos patrones culturales, ya no solo era ser casada atendiendo el hogar, obedeciendo al padre o al marido, o trabajar en una tienda despachando, un trabajo no calificado, ahora se abría un horizonte de oportunidades en el campo profesional, esto la empujaría a alejarse irreversiblemente del quehacer cotidiano familiar.
La Elena rural desaparece paulatinamente para dar paso a la Helena moderna, no solo en el vestir sino también en aspiraciones de estudios y desempeño profesionales, una revolución para ellas.
Aquel día en Cabimas, cuando sus amigos le mostraron ese aviso, solicitándole a la mujer Venezolana incorporarse en el campo profesional, formarse en Salud Publica, cuya oferta incluía residencia en Caracas, alimentación y trabajo, al culminar los estudios, una política dirigida a la mujer, nunca antes visto en el país, sería crucial en su vida. 
Era cierto que desde finales del siglo XIX existía la posibilidad de estudios semi-profesionales como lo era en el campo magisterial, que poco a poco fue absorbido por la mujer desplazando al hombre, al principio tímidamente, por la imposibilidad de la mujer de obtener un título de bachiller por ser el pensum diferente para ellas. En Barquisimeto, una de las primeras maestras fue Bolivia Tovar quien trabajaba en la escuela Leopoldo Torres, allí Helena curso los tres primeros grados, también sus hermanas menores, una alumna sería la madre de Irene Saez, la futura Mis Venezuela 1981. Este contacto con Bolivia Tovar, quien fuera amiga de su madre, le había mostrado el camino de la revolución educativa y desempeño laboral en el campo profesional de la mujer. Paulatinamente, gracias a la entrada de la modernidad, se masifica la realización de la nivelación con el bachillerato, esto permitió darle un gran impulso a la educación femenina, surgen las escuelas de arte y oficios para mujeres en Barquisimeto, una de las grandes promotoras, sería Casta J Riera, creadora del Instituto Mosquera Suarez en 1937, ofrecía instrucción comercial y taquigrafía.        
Simultáneamente en Venezuela existía una intensa campaña para erradicar enfermedades tropicales como el paludismo, liderado por el científico Arnoldo Gabaldón, iniciado durante el gobierno de López Contreras, dándole continuidad todos los gobiernos posteriores. La necesidad de personal calificado es grande, la profesionalización para ejercer en el campo de la Salud Publica es clave en su estrategia, por lo cual se le abre las puertas a la mujer dándoles facilidades de nivelar sus estudios, similar a lo realizado con la profesión de maestras pero en el campo de salud con conceptos novedosos de los campus universitarios de los países desarrollados.    
Cuando sus nuevos amigos la retaron a atreverse, meditándolo se dijo así misma: si Bolivia Tovar lo logró a pesar de su defecto físico, por qué no ella? A partir de allí tomaría las riendas de su vida, desplegando sus alas, su amiga Celina se iría también, finalmente aquella sensación de soledad, de sentir que no calzaba en aquellos patrones establecidos de la perfecta ama de casa, habían conseguido una salida, sería profesional. Se impone su filosofía de siempre, si otros pueden, por qué yo no?
Esta nueva mujer llega a Barquisimeto, al poco tiempo se entera que su hermana mayor nuevamente se regresa de Caracas. La segunda Guerra Mundial había creado una escasez de repuestos automotriz y de automóviles, originando una ola de desempleos, por lo que el matrimonio Anzola-Castro debe volver a Barquisimeto, lo hacen en su primer automóvil, un Ford, comprado por mil bolívares, relativamente barato pues le faltaban los cauchos, pero Pablo tenía unos usados guardados, obtenidos de oportunidad por la crisis. Helena se sumerge en el corre y corre de la compra de la primera vivienda de Mamayu, lo hacen con sus ahorros de Caracas, estaba ubicada en la carrera 19 con esquina de la calle 42, se traen a María Suárez de El Toronal, hija de Elodia Suárez oriunda de Parapara de Río Tocuyo, una de las tantas emigrantes con ayuda de Bartola. María da a luz su primera hija, recién mudados a la nueva casa, nace Judith en el hospital de La Caridad, es el año de 1942, deciden adoptarla debido a que no habían concebido ninguno en su matrimonio. Estando residenciada aquí, Mamayú se relaciona con los hermanos Reyes Yánez, oriundos de Aguada Grande al igual que la familia Castro, dueños de los estudios Capitol, ella se hace una pequeña postal en este estudio antes de su partida a Cabimas, se la obsequiaría a su sobrina mayor, Clementina. Para ese entonces la familia tenía tres grandes soportes, Mamayú en la casa de la carrera 19, Ana Dolores en la calle Comercio y Roselia en Cabimas. Las solteras se rotaban entre estas tres hermanas.
Cuando ocurre el nacimiento de su tercer sobrino, hijo de su morocha Adelina, se desata la tormenta familiar, Helena soltaría una novedad. Todo comenzó con el parto que debió ser atendido por su hermana Ana, la cual estaba en una fiesta en el club Sirio-Libanes donde Martín, el esposo de Adelina, la fue a buscar para avisarle que no conseguían al médico partero, recuerda que a las solteras las mandaron a salirse del cuarto pues no podían presenciar el parto, aquello era un volcán de órdenes. Helena a escondidas, observa aquella escena, nunca olvidaría a su hermana Ana con el brazo lleno de doradas pulseras, las cuales no tuvo tiempo de quitarse, tintineando al chocar entre sí, mientras recibía al recién nacido, momento cuando decide salir de su escondite detrás del escaparate para ayudarla, su hermana horrorizada le dice que no mire, que se salga, entonces Helena suelta la bomba, si puedo ver pues me voy a estudiar enfermería en Caracas. 
¿Cómo? ¿Qué dices? le lanza Ana volteando a mirarla, casi se le cae el bebe de la sorpresa, Mamayu que estaba llegando a la casa, se coloca al lado de Ana para reforzarla, extrañada. Acababa de recibir la notificación de aceptación para formarse como Enfermera de Higiene Escolar, estaba planeando como decírselos, cuando debido a los acontecimientos en desarrollo, intempestivamente se los participa, esta noticia causaría un terremoto en sus hermanas, nunca antes una mujer soltera se separaba de la familia, era el año de 1944. 





lunes, 14 de agosto de 2017

Capítulo 52 El despegue.

Helena va rumbo a Cabimas, acompañada de su amiga Celina Oropeza, viaja en un autobús de la compañía RC, por primera vez vive la experiencia de alejarse de su nido más allá de la distancia que existía entre El Toronal y Barquisimeto, recorrida una y mil veces. Antes de subir al vehículo espera para supervisar el acomodo de las maletas que llevan, un equipaje cuadrado de cuero duro marrón, observa mientras son alzadas sobre el techo de aquel novedoso vehículo de transporte masivo que combinaba distintas formas redondeadas, la puerta rechinaba anunciando la entrada del pasajero, el chófer preguntaba a donde se dirigían y pagaban de acuerdo al rumbo. Helena se adormecería sobre el hombro de su amiga, arrullada por el ruido de la caja de velocidades cada vez que hacia un cambio, al acercarse al lugar de destino le avisaban al chófer que se bajarían en la siguiente parada, allí están su hermana y su esposo esperándolas, el calor era insoportable pero el bullicio de la ciudad opacaba esta molestia.    
No lo sabía en aquel momento que se arregla la pañoleta que llevaba en la cabeza y estiraba su falda arrugada por el largo viaje, comenzaba una etapa novedosa de crecimiento personal, de profundos cambios en la forma de ver la vida, reflejarían la transformación que estaba aconteciendo en la sociedad Venezolana, poco a poco se dejaba atrás la era agrícola, rural, el campo con su vida simple alrededor de los fenómenos de la naturaleza, virando hacia un país moderno e industrial que giraba en torno a los últimos avances del mundo, principalmente lo relativo a la liberación de la mujer que resultó ser una explosión cultural inédita.
La coyuntura se daría gracias a su hermana Roselia quien junto a su esposo Andrés, casados apenas un año antes de su viaje, en 1941, se habían mudado al Zulia.
Andrés había cursado casi toda la carrera de médico, sin llegar a culminarla, razón por la que consigue el cargo de secretario en el hospital de Mene Grande, perteneciente a las petroleras.
Su hermana Roselia Elodia era muy particular, había nacido en abril de 1916, traída al mundo por Bartola, era la segunda hija de la abuela María Adelina, pero la primera en nacer en El Toronal, durante un eclipse de sol, que según las supersticiones de la época, se creía que contribuyó a “vanear el café”. Su nombre escogido por su abuela Bartola, guardaba un enigma, secretismo que caracterizó a esta mujer, ella explicaba que lo escogió por una hija de Gregorio Nieto, llamada igual, un pariente muy querido, no decía que quizás era su hermano. Pero también existían otros motivos, ocultos, una forma de dejar un mensaje de sus sufrimientos. Bartola era una gran lectora, sobretodo de la literatura española, conocedora de la poetisa oriunda de ese país, famosa en el siglo XIX, Rosalía de Castro, cuya vida se parecía a la de ella, ambas hijas ilegítimas, la escritora de un sacerdote y una dama de la hidalguía española, un origen muy tormentoso, centro de sus poemas, en los cuales expresaba sus angustias de ser una bastarda, señalada por la rígida moral de la época, idénticamente le sucedía a Bartola, al ser su nacimiento igualmente censurado al provenir de un blanco con árbol genealógico, además casado y de una humilde india, por lo que también era una bastarda de una unión prohibida, razón que la identificaría con esta otra mujer.
La escogencia del segundo nombre, Elodia, revelaba otro doloroso pasaje de su vida, la violación. Santa Elodia, es una mártir española, patrona de los niños que han sufrido de abuso sexual, una amarga experiencia que ella también vivió en su juventud, siendo casi una niña. Su primer hijo era de padre desconocido, sumado al hecho del largo periodo antes del siguiente parto, que no era lo usual en esa época, sus otros hijos fueron procreados con una brecha de 5 años, dentro de su matrimonio realizado por la iglesia, cuyo explicito registro parroquial demuestra que fue exonerada de pecado, las razones para que la Iglesia actuara así eran los “actos involuntarios” en esto cabía la violación, así que la escogencia de este poco usual nombre sumado a la personalidad rodeada de misterios de Bartola, guarda un significado, un resumen de sus angustias, su origen bastardo y su violación, queriendo dejarlo cifrado para que algún día sus descendientes conocieran.
Su hermana Roselia era muy popular dentro de la familia debido a su personalidad conciliadora, sociable y gran organizadora de fiestas, lo que le ocasionaría conflictos en su vida. Siempre se ofrecía en lugar de sus hermanos cuando los iban a castigar, le decía a su mama “Pégueme a mí y no a ellos”. La abuela la complacía, aclarándole que era para que aprendiera a no ser alcahueta. Debido a esta forma de ser resolvedora, es enviada a estudiar interna en el colegio Inmaculada junto a su hermana mayor María de Lourdes. Cuando su mamá venía a visitarlas, las sacaba a pasear en el carro, Roselia le solicitaba al chófer que bajara el capote del techo, un Ford A convertible, para andar al descubierto con la brisa entrecruzándose, alborotando la pañoleta multicolor con la que amarraba su cabellera, produciendo un vibrante aleteo, el viento en el rostro le cortaba la respiración, ella reía a carcajadas pues esto le agradaba sobremanera.
Después de la muerte de su madre, acompaño a su padre a El Toronal en las navidades de 1935, allí lo vería llorar de rodilla bajo la lluvia, suplicándole al cielo que se la devolvieran, en enero de 1936 regresaría a Barquisimeto, pues le hacía mucha falta su hermana Ana, con quien era muy unida tanto que intercambiaban ropa y prendas. Al regresar consigue trabajo en la zapatería del señor Quintana, casado con una de las hermanas Ponce, familia con quien poseían fuertes vínculos de amistad. Es en ese año cuando se corta el pelo. Su primer novio fue Soteldo Ramos. En este periodo reanudan la amistad con Andrés, nacido en Aguada Grande, en 1911, hijo de Cornelio Sánchez quien había estudiado en el colegio La Salle en Barquisimeto, alumno de los Hermanos Luís y Nectario María, graduado de bachiller de 18 años de edad, durante la gestión del Hermano Juan como director de dicho colegio. En 1931 viajaría de vacaciones a Aguada Grande, uno de los programas era visitar El Toronal con el grupo de sus hermanos y amigos, van a conversar con las jóvenes Castro, allí conoce a María de Lourdes de 17 años de edad, enamorándose de ella sin ser correspondido, luego es enviado a Caracas para estudiar medicina en la UCV, pero allí sufre del mal de amores, casi muere de tristeza, por lo que deja sus estudios, regresando a su pueblo consigue la noticia del matrimonio de María de Lourdes con Pablo Anzola. Enfermo de despecho, Andrés deja definitivamente su pueblo natal mudándose a Barquisimeto donde abre una pulpería de alimentos, vendía además ropa, tejidos y productos varios, también aguardiente y se jugaba cartas en unas pequeñas mesas de madera oscura. En esta época retoma la amistad con la familia Castro, vuelve a ver a Roselia ya convertida en una mujer, en ese momento había terminado los amores con su novio, al visitar a la familia establece una amistad con los novios de las hermanas de Roselia, Teodoro  y Martin, igualmente, en el interior de su corazón se reconcilia con Pablo, el marido de Lourdes, estableciendo un vínculo que perduraría el resto de sus vidas, nadie sabía del secreto enamoramiento sufrido por ella, en este ir y venir, los dos solteros, sin compromisos, Andrés y Roselia se enamoran, estando de novios le descubren un contrabando de mercancías teniendo que esconderse para evitar que lo pongan preso, por un tiempo se oculta en casa de la tía Panchita, lugar al que Pepita le llevaba las cartas de Roselia y recogía las de él. El contrabando, era una actividad muy antigua en Barquisimeto, se remontaba a la época de los canarios, primeros comerciantes de la ciudad, ubicados en la calle de Los Isleños o Comercio. Gracias a esta importación ilícita se surtía la ciudad de todo tipo de mercancías, la población se mantenía al día de los últimos modernismos de Europa. Los gobiernos de Castro y Gómez establecieron fuertes controles a la economía caracterizada por el proteccionismo, continuado por Eleazar López Contreras, lo cual estimulaba el próspero mercado negro.
Estando así las cosas recibe una misiva de su amigo invitándolo al Zulia para resolver la delicada situación, decide aceptar su ayuda pues no podía vivir indefinidamente oculto, sin  trabajar, en Barquisimeto era muy conocido. Su amigo, el médico Dr. Alfonso Reynoso, un compañero de la época de estudiante de medicina en la UCV, quien había emigrado a esa zona del país buscando progreso a través del auge petrolero, le comunica que las ofertas de empleo eran innumerables, que sería relativamente fácil conseguirle trabajo por sus estudios a pesar de estar inconcluso, ser bachiller era algo notable. 
Andrés se establece en Mene Grande, pero debido a que ser casado era un requisito de las compañías petroleas, las cuales buscaban controlar los problemas que surgían con el empleo de hombres solteros, tal cual había sucedido en la primera huelga petrolera de 1936, se ve obligado a regresar a Barquisimeto, a casarse en la clandestinidad con Roselia.

Esta normativa redefinió el papel de los matrimonios, las mujeres entran a jugar un papel clave en la difusión de las actividades sociales, particularmente la promoción de patrones de consumo característicos de este nuevo estilo de vida, canalizados por los comisariatos de los campos petroleros. De hecho, la primera empresa que introdujo en el país las relaciones públicas como función administrativa fue la Royal Dutch Shell ese año. Una de las medidas era el impulso de publicaciones, explicando el desarrollo de diversas revistas institucionales que le llevaban al trabajador la imagen y cultura de la empresa. 
Luego se mudan a Cabimas allí su amigo fundaría una clínica privada llamada "Dr. José Gregorio Hernández" donde trabajarían en sociedad. En este ambiente llegaría Elena a pasar una temporada con ellos.  



viernes, 30 de junio de 2017

Capítulo 51 Otro matrimonio, un campeonato y un viaje.

Una voz sale de una radio, la familia está reunida alrededor de aquel aparato cuadrado colocado sobre una mesa auxiliar cubierta con un pequeño tapete blanco bordado a mano, es la primera vez que se escuchaba un presidente a nivel nacional en una cadena de radio, un novedoso medio de comunicación que permitía difundir simultáneamente los hechos en desarrollo. Shh! hagan silencio, ordena una mujer, haciendo un gesto con la mano, es Mamayú, repite, shhh, mandando a callar a las parlanchinas morochas. Habla Eleazar López Contreras, sucesor de Gómez, sorpresivamente se venía distanciando de las férreas medidas impuestas por la dictadura, aquel día anuncia la disminución del periodo constitucional de 7 a 5 años, el cual se aplicaría a sí mismo.
Este avance había estimulado cambios determinantemente en el país, se había pasado del correo postal de meses, al telégrafo de días, a este poderoso medio de comunicación instantáneo, el mundo sería otro a partir de ello, no se experimentaría nada igual hasta la aparición del internet y las redes sociales. En Venezuela la radio se había iniciado en 1926 bajo el auspicio de Gómez, ya para 1934 existían diferentes emisoras en las capitales de estado, una era Radio Caracas Radio. Las familias pudientes tenían uno de estos ingenios en el recibo, ocupando un lugar destacado donde se reunían a escucharlo, un fenómeno comunicacional con programas de noticias, música y radionovelas, que era el favorito de Pepita, se trataba del moderno siglo XX.
Es el año de 1939 y la vida parecía tomar nuevamente sus cauces, a pesar de la muerte de su madre, el regreso de su hermana mayor llenaba el espacio dejado por ella, la mudanza a la casa de la carrera 19 había sido de gran ayuda para superar la nostalgia de su ausencia, su padre Pancho cada vez pasaba más tiempo en El Toronal, atendiendo sus cultivos de café y producción de papelón, con él están los dos varones, Francisco y Enrique, aprenden el oficio de hacendados, asisten a la escuela del caserío La Unión, sus salidas sociales eran para Aguada Grande a caballo, cada uno tenía el suyo.
Las morochas en Barquisimeto cambian nuevamente de apariencia, se dejan crecer el cabello para estar a la moda con los moños y el cabello ondulado que cae a lo largo de la cabeza hasta los hombros al estilo de Lauren Bacall, dejan atrás la moda estudiantil pasando a una más reservada y delicada, encajes, boleros discretos, aparecen los accesorios como zarcillos, collares, fotografiarse en los estudios de la ciudad era una cotidianidad, la carrera 19 estaba plagadas de ellos, los programas con los enamorados las copaban, se comienza a hablar de matrimonio.
Elena esta de novia con un joven, graduado de médico, el cual es enviado a Duaca a realizar su pasantía rural, antes de irse cruzan aros, un compromiso matrimonial, estos rituales eran formales, la palabra empeñada era tan válida como un documento. Pero acontece algo inesperado, la rutina de Elena comenzaría a desmoronarse, a Mamayú le llega el rumor que el joven médico tenía otra novia en Duaca, le exige a ella entregarle el anillo de compromiso, redacta una carta rompiendo el noviazgo, introduce el anillo, firma falsamente a nombre de Pancho Castro, Elena acepta sumisa esta decisión de su hermana mayor, todavía era dócil ante su autoridad. Debido a esto, los otros tres novios de Ana, Roselia y Adelina se les ocurre hacerle una broma a Mamayú, de regreso de un paseo, al llegar tarde, le dicen que venían de casarse escondidos, en la casa se armó un tremendo escándalo, Mamayú se agarraba la cabeza, desesperada exclamaba, que eso no podía ser cierto. En vista de la grave situación, los novios confiesan que es mentira, un juego por lo sucedido con lo del compromiso roto de Elena. Mamayú se encoleriza, prohibiéndoles las visitas, con aquella voz ronca que la caracterizaba, sentencia, olvídense de matrimonio, no les daré permiso, fuera de la casa, ordena. La morocha Adelina quien poseía un carácter fuerte desde pequeña, es la única que la enfrenta amenazándola con fugarse con Martin sino la dejan casarse por las buenas, es la primera en rebelarse
Ante la terquedad de Adelina, no en vano era Tauro, el signo del toro, de un posible escándalo social, a pesar del luto por la muerte reciente de Bartola, ese año de 1939 se realizaría el matrimonio, sería discreto, con el mismo vestido de Mamayú, arreglado para adaptárselo, la novia recordaba que se lo pisaba porque le quedaba largo al ser más baja que su hermana, casi se cae entrando a la Iglesia de San Juan, enredada con la falda, no existe registro fotográfico de esta boda por las circunstancias del momento. Este matrimonio fue muy traumático para Elena pues las morochas estaban muy unidas, dormían en la misma cama, se vestían igual, estudiaban juntas, se escapaban en alguna aventura recorriendo la ciudad, andanzas inocentes, su favorito era engañar a la gente sobre quien era cada una realmente, confundían a los amigos, hasta a los enamorados. Entre ellas existía una gran complicidad, se contaban todo, por lo que se les facilitaba el sustituirse una por la otra, bastaba con solo mirarse para saber lo que pensaban, compartían un lenguaje secreto, cuando una enfermaba la otra lo sentía. Hasta ese momento, Elena nunca se había separado de su morocha.
Aquel día, cuando Adelina salió de la casa con su marido para mudarse a la finca situada en El Eneal, ella sintió morirse de tristeza, sus hermanas tratan de consolarla, principalmente Ana Dolores quien junto a su novio, el cual tenía un carro marca Lincoln, le ofrecen llevarla de visita a que su morocha, ella recordaba aquellos viajes por aquel paisaje verde, del ferrocarril, sus rieles parecían cicatrices que cruzaban la tierra agreste, en uno de esos paseos le propuso a su futuro cuñado la enseñara a manejar, el accedió entregándole el volante, se reían de la hazaña cuando perdió el control del volante, encunetándose  y volteándose,  recuerda que pasaron un gran susto, tuvieron que salir gateando por la ventana del carro. Ella contaba como una gracia que se había puesto el carro de cachucha, sin embargo insistió hasta que domino el arte de manejar, demostrando una de sus cualidades, nunca rendirse ante la adversidad.
En abril de 1940 nace su primera sobrina, por lo que su morocha Adelina se viene a vivir con ellas una temporada mientras da a luz, se recupera del parto y aprende a cuidar a la recién nacida de manos de Mamayú, tradición desde entonces con todos los sobrinos. Al mes de estos acontecimientos, se celebraría un nuevo matrimonio, muy festejado, el de Ana Dolores con Teodoro, para Elena fue otra debacle, sintió que se quedaba sin el apoyo de ella. La fotografía de este matrimonio capta los cambios sutiles de los años 40 donde la falda comienza a ampliarse, no hay esa puesta en escena con los novios, es más íntima, pero aun es realizada en un estudio fotográfico.
Seguidamente, apenas transcurrido un año, se casaría su otra hermana, Roselia con Andrés, un Sánchez de Aguada Grande, no existen registro fotográfico por la rapidez del matrimonio, el primero que no cumple todos los formalismos de la época, la razón era que debían viajar al Zulia, por ser el novio un perseguido por la justicia, ambos eventos fueron en la casa de la carrera 19 con calle 34.
Ana con su marido, se mudan a una casa en la avenida Comercio, teniendo solvencia económica, siendo Teodoro un hombre generoso, de fuertes principios y valores familiares inculcados de la familia libanesa de donde provenía, le permitió a su esposa hacerse cargo de las solteras, por lo que ese mismo año, Mamayu junto a su esposo Pablo, quien estaba deseoso de regresar a la capital, donde le habían ofrecido un cargo de jefe de talleres de “Colectivos Caracas” deciden nuevamente irse, habían transcurrido casi 6 años desde su regreso.
Este periodo, fue decisivo para Elena quien dejaría de ser una adolescente cuya vida giraba en torno a su gemela, los viajes a El Toronal a visitar a su padre, obedecer a sus tres hermanas mayores, el cuidado de los menores, gracias a los sucesivos sacudones emocionales, se plantearía por primera vez otras expectativas, buscar nuevos horizontes, las oportunidades vendrían con la creación cinco años antes del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social por parte del entonces presidente del país, Eleazar López Contras, sus novedosas políticas de salud llevadas a cabo por el científico Arnoldo Gabaldón quien trae expertos extranjeros para la creación de la División de Higiene Rural, el Instituto Nacional de Puericultura y la División de Malariología que revolucionarían el campo de la salud pública desasistido hasta entonces, creando una necesidad de personal especializado en el país, en donde ella entraría a formar parte. 
La década del 40 se caracteriza por grandes paradojas, por un lado la transición hacia la democracia, impulsado por el sucesor y pupilo del dictador Juan Vicente Gómez, liberando a los presos políticos, dando libertad de prensa, reconociendo algunos partidos políticos. Por otro lado la segunda guerra mundial que provoca una recesión económica, junto a fenómenos sociales como la persecución a los judíos que los lleva a huir en masa de Europa, uno de los medios usados fueron a través de barcos que llegaron a ser conocidos como los Barcos de la Esperanza, trasportando a estos inmigrantes, uno de ellos llegaría a Venezuela con la sentencia de muerte de que si ningún país los recibía, serían lanzados a alta mar, venían de regreso de otros países de América Latina, rechazados por temor a los nazis, el gobierno de López Contreras les ofreció asilo salvando sus vidas. Ya estaban residenciados aquí los libaneses, sumándose estos judíos, quienes se integran armoniosamente, la tolerancia es un comportamiento muy Venezolana, debido a que nuestro pueblo esta conformado por ciudadanos de diferentes partes del mundo.  
El 5 de mayo de 1941, ocurre el cambio de gobierno ofrecido por López Contreras, se realizaría pacíficamente al nuevo presidente, Medina Angarita, entonces la ciudad de Barquisimeto cuenta con apenas 54.176 habitantes, una sociedad que comienza a industrializarse, asomándose al siglo XX algo retardadamente pero intensamente, con vehemencia.   
Ese año ocurre el triunfo del equipo de béisbol Venezolano en el campeonato mundial en Cuba, con el Chino Canónico como lanzador, evento que fue difundido a todo el país por radio, estimulando un creciente fanatismo por este deporte nunca antes visto, todos los ciudadanos de la Avenida Comercio, donde vivía Elena, salen eufóricos a la calle a festejar, comentaban los pormenores del juego, tema obligado de conversación. Es la primera vez que se celebra masivamente un triunfo deportivo. 
Mi mama Elena junto a primas y amigas, conformaron un equipo, ella era la lanzadora pero con mala puntería, las pelotas le caían en cualquier lado, sin embargo aprendían sobre la terminología del juego, principalmente los nombres de los peloteros para parecer expertas con los jóvenes. El vocabulario venezolano durante la década de 1940 a 1950 sufrió cambios notorios gracias a las emisoras de radio, las radionovelas, la publicidad y el deporte, especialmente el béisbol que a partir del triunfo del equipo venezolano, conocido como la hazaña del 41, contribuye a este fenómeno social. Elena se interesaba también por los sucesos de la II Guerra Mundial, de los horrores de la guerra, ya era una mujer de 22 años, salía con jóvenes más maduros.
Finalizando ese año, su morocha da a luz su segundo hijo, un varón de nombre Martín Enrique, Elena se da cuenta que cada vez están más distantes, que nunca volverían a vivir juntas, que ella tenía nuevos amores, sus hijos. Estando así las cosas, un día en 1942, decide irse para Cabimas, pasaría una temporada con su hermana Roselia, sería la primera vez que se separa tan lejos de su morocha y del mundo de el Toronal, alza vuelo, no imaginaba lo que su vida cambiaría, entraría de lleno al mundo moderno, de avances científicos, de liberación de la mujer, al mundo de Helena. 








miércoles, 7 de junio de 2017

Capitulo 50 Un matrimonio.

Helena experimentaría una serie de sucesos que la llevarían a dejar los apegos al mundo de sus hermanas, permitiéndole volar por cuenta propia hacia nuevos horizontes llenos de retos, atrás quedaba el mundo agrícola de El Toronal, casi sin darse cuenta, los continuos viajes entre la ciudad y la hacienda, como una especie de marea que va y viene, en torno de su niñez, desaparecía poco a poco, ahora pasaba más tiempo en la ciudad. Pero la salida del hogar de sus hermanas mayores y su gemela fue un terremoto emocional para ella, un derrumbe del mundo que la hacía sentirse protegida, segura, impulsándola a transformarse en la antorcha que brillaría, iluminando al mundo de Helena.  
Todo comenzó con el matrimonio de su hermana mayor, ella había conocido a Pablo Anzola cuando acompañaba a su padre a comprar un carro, un Ford A en la concesionaria ubicada en la calle Comercio, entre las calles 30 y 31, propiedad de William Henry Phelps. Su futuro marido, se desempeñaba  en el departamento de repuestos y mecánica, donde aprendió el oficio con los modelos de los años 1924 a 1926, los cuales llegaban desarmados en grandes cajas de madera, transportados desde el puerto de La Guaira, en el ferrocarril Bolívar, hasta la estación del tren, situada en donde hoy está la moderna Catedral de la ciudad, de aquí se trasladaban en el tranvía traccionado por caballo hasta el local donde eran ensamblados y vendidos. Para 1927 Pablo trabajaba en la Corporación Venezolana del Motor en Barquisimeto, destacándose por lo que es enviado a Caracas, en uno de sus viajes a Barquisimeto se compromete en matrimonio con María de Lourdes, el cual deben aplazar por la muerte del abuelo Teodoro Giménez ocurrida en 1931.
La novia era la primogénita del matrimonio Castro Giménez, nacida a tres meses de iniciarse la Primera Guerra Mundial, acontecido en Barquisimeto, un 9 de septiembre de 1914, en casa de sus abuelos en Santa Rosa a donde había acudido la madre a dar a luz, un suceso familiar de gran preocupación pues un parto era muy riesgoso en esos tiempos. Su nombre de María, por su madre y el de Lourdes escogido por la devoción hacia la virgen de Lourdes, además María de Lourdes era una combinación usada en la familia materna. Sus padrinos fueron su tío Sixto Giménez y su abuela Adelina Meléndez de Giménez, fue realizado el 5 de febrero de 1915 en la ciudad, donde se quedarían para que la recién parida se recuperara, luego las navidades y esta celebración.
El corre y corre de los preparativos del matrimonio no dejaban espacio para la tristeza de la inminente salida del hogar de la primera descendiente, Lourdes de 19 años para la fecha en cuestión, el novio de 25 años, un pícaro Duaqueño, parrandero y muy sociable, el cual vivía independiente desde los 7 años, sería quien despertaría el deseo en Helena de conocer Caracas a través de su narrativa de la vida de la capital. Habiendo cumplido el periodo de los dos años de luto obligatorio, se casarían un 1 de julio de 1933 luego vendría la espera de un mes para llevarse a su esposa de la casa paterna, los apuros para irse se veían mal en esta época, finalmente lo harían, Helena recordaría aquel triste día de la despedida, ellos se radicarían en Caracas hasta 1935 fecha en la que regresan a Barquisimeto por la muerte de su suegra. Mamayu asume su papel como la sucesora de su madre, para el cual había sido educada, por ser la hija mayor, una tradición desde la Colonia, ella organizaría la mudanza con su familia, huyendo de los recuerdos de la muerte de María Adelina, principalmente Pancho Castro consumido por la tristeza, lo hacen a una casa ubicada en la carrera 19 con calle 34.
Pasarían cuatro años en los que la rutina se instala nuevamente en el hogar, las cuatro casaderas llevaban una intensa vida social. Elena, una joven de 16 años, disfruta de los paseos de moda en la ciudad, navegar en canoas en la laguna de Patarata acompañada por los amigos solteros, si estaba en la casa vivía pendiente de los jóvenes que silbaban en la esquina, contraseña para que ellas se asomaran a las ventanas, a sentarse en los pollos para conversar, ellas adentro y los muchachos afuera parados en la acera, solo se podían tocar las manos entre los balaustres o rejas protectoras. Las fiestas en la plaza Bolívar, con las orquestas Mavare y La Banda del Estado Lara que tocaban retretas, unas fiestas diurnas tradicionales de los días domingos, sus hermanas Ana y Roselia bailando en la plaza, otra actividad social era ir a los toros coleados donde Adelina conoció a Martín quien era integrante del grupo de amigos que frecuentaban a las jóvenes Castro.
De esta época, Helena recuerda el incidente donde Martín Orozco, novio de la morocha Adelina, al pasar por la calle frente a la casa, ve a Elena asomada en la ventana muy arreglada, confundiéndola por su gran parecido con ella, se molesta porque a él no le gustaba que se maquillara, le reclama a Adelina pero Elena le aclara que era ella la que estaba esperando a su enamorado, Rafael Antonio Daza Soteldo.
Frecuentaban el cine-circo Arenas, que era descubierto por los lados pues estaba situado en un balcón, las sillas se podían mover colocándolas donde se quisiera y también recuerda el cine-teatro Bolívar, donde acudían a ver las películas mexicanas de moda del cual era fanático Martín Orozco.
Se tomaban fotografías profesionales en los estudios como el de Vegas, Marchena, Balestrini, D’Lima, impresiones Capitol, fotos Rod, etc. Esta moda se debía a que Amabilis Cordero, un duaqueño, funda a partir de 1920, estimulado por los hermanos González, un estudio fotográfico ubicado en la carrera 19 con 31, originando un hobby en los ciudadanos Barquisimetanos, especialmente en las hermanas Castro quienes vivían cerca, a solo tres cuadras de allí, por lo que transitaban por enfrente al dirigirse a la escuela Leopoldo Torres, ubicada en esta misma carrera con la calle 30 por lo que su paso era obligatorio, de regreso de clases se paraban a curiosear en la vitrina.
Después en 1928, este estudio se convertiría en uno de cine conocido como “Estudios Cinematográficos Lara” el cual es mudado a otro local, quedando en esta vía otros estudios fotográficos abiertos de renombre en la ciudad. Amabilis Cordero filma su primer mediometraje, desarrollada a partir en una obra del hermano Nectario María titulada, Los milagros de la Divina Pastora (1928) con el sello de “Artistas Unidos de Barquisimeto” estrenada el 8 de Julio de ese mismo año en el Teatro Cine Bolívar de la ciudad, situado en donde estaba su antiguo estudio y después estaría el cine Florida. Gracias a esto se establece una gran afinidad por el cine y la fotografía. Barquisimeto era la ciudad con mayor salas de cine del país.
En 1936 la ciudad tenía algo más de 40 mil habitantes, permaneciendo estancada hasta esta fecha en que se da inicio al avance tardío del siglo XX estableciéndose realmente posterior a la muerte del dictador Juan Vicente Gómez, estimulado por el gobierno del sucesor Eleazar López C. El cambio más relevante fue la lucha de la mujer contra las restricciones políticas, educativas y sociales, esto se expresó a través del vestuario, revolucionado por los modistas internacionales y las publicaciones sobre la moda, de la cual las hermanas están al tanto y siguen con actualidad.
A pesar del luto iniciarían un cambio, se recortarían el cabello a lo Coco Chanel mostrando una imagen acorde con los nuevos tiempos, era la época de la rebeldía juvenil, de la moda estudiantil, la exploración del entorno social como no se había visto antes en Venezuela. Los viajes a El Toronal se caracterizan por primera vez por el acompañamiento de los jóvenes de Aguada Grande, principalmente los Sánchez. Elena recuerda que cuando escuchaban el galopar de los caballos, todas corrían a escuchar las serenatas, luego se vestían para salir a conversar. Venía Horacio Sánchez, Pedro Carlos Fuentes enamorado de Roselia, Salvador Sánchez enamorado de Ana.
Ella también recuerda que bajaban en grupo a Aguada Grande montadas a caballo a todo galope, las más atrevidas eran Elena, Ana, Bolivia y Roselia, las otras dos Rosario y Adelina eran temerosas de los caballos. Los habitantes del pueblo salían a recibirlas, era un acontecimiento verlas, decían que estaban llegando las hijas de Panchos Castro, escandalizados comentaban irónicamente que venían solo hombres pues no estaban acostumbrados a ver mujeres a caballo, en pantalones y el cabello corto, ellas disfrutaban este reto.
Visitaban las fincas en las montañas cerca de El Toronal y Elena recuerda que una vez bajando a galope comenzó a llover, ella veía el borde del camino hacia el precipicio, los caballos patinaban en el barro, sin embargo logro frenar al animal, llegando sanas y salva, mojadas, jadeantes pero nunca asustadas, eran muy intrépidas. 
Teniendo 17 años, junto a su morocha visitarían en una oportunidad a la abuela Bartola en Río Tocuyo, la verían rodeada de gente extraña a quien ella atendía en sus necesidades de sanación recetando hierbas medicinales o sus actividades de espiritismo, allí presenciarían una discusión de Pancho con su madre, nunca supieron el motivo pues su padre les ordeno salirse de la habitación, pero les llamo la atención el hecho, nunca los habían visto pelearse, estaban muy compenetrados, cuál fue el motivo de esta acalorada discusión?. Existen varias teorías, una solicitud que abandonara sus actividades paranormales, deshiciera la atadura hecha con sus conocimientos rosactuz y chamánicos en El Toronal, que se mudara con el o todas estas.
Del año 1937 en adelante serían los noviazgos de las tres hermanas Adelina, Ana y Roselia con Martín, Teodoro y Andrés. Los tres hombres eran amigos y realizaban las visitas juntos, el que llegara primero se sentaba en el confidente de dos puestos con su novia pegadita a su costado, una gran ventaja, los otros dos les tocaban las sillas individuales, no podían ni tocarse las manos pues eran vigilados por Pepita. Si salían con el enamorado, eran acompañadas por dos chaperonas, Pepita con una hermana o cualquier otro familiar, típico de esta época de la rígida educación victoriana. Siempre iban todas en caravana a diferentes fiestas, de carnaval, en la plaza, a los toros, de la familia, a El Toronal, tenían pocas amigas, la parentela era muy grande, suficiente para cubrir las necesidades de socializar. Era la época de las familias tipo clan o mejor dicho tipo tribu.



































miércoles, 26 de abril de 2017

Capitulo 49 Nace un mundo.

Elena nace el 12 de mayo de 1919, lo hace acompañada por su morocha Adelina, dentro de un ambiente rural donde prevalecían aun las costumbres del siglo XIX en un país de apenas tres millones de habitantes, ocurre en El Toronal, en la habitación de la abuela conocido como “el cuarto largo” por su longitud, que daba al de los santos con sus velas encendidas para que ayudaran en tan difícil trance. Para este suceso viene de la ciudad, Adelina Meléndez madre de la parturienta pues se pensaba que iba a nacer el hijo varón por la barriga tan grande que lucía, viaja en el transporte público que ya existía para entonces entre Barquisimeto y Siquisique. Un mes después ocurre la fatídica muerte del venerable José Gregorio Hernández, de 55 años de edad como consecuencia de un accidente automovilístico en la Caracas de tranvías y escasos automóviles que andaban a 30 Km/h.
Es traída al mundo por su abuela Bartola quien era una comadrona muy diestra o “práctica” de la medicina, gracias a lo cual este riesgo parto gemelar se logra sin mayores consecuencias, llega rodeada por sus 3 hermanas mayores quienes representarían un papel fundamental en su vida. Bartola es quien escoge su nombre por dos razones, una pública debido a Santa Elena y la otra oculta en su significado que en griego es la antorcha que brilla, al ser vidente, presiente su destino.
En estas fechas se registraron los mas altos precios del café y la mayor cantidad despachada a pesar de que ya se estaba exportando petróleo, el país era prácticamente un monoexportador agrícola de este rubro, sin embargo su producción tenía las horas contadas por diferentes causas, entre las que estaría la Primera Guerra Mundial, la Gran Depresión, luego se suma la aparición del petróleo y la masiva producción cafetalera del Brasil, inundando los mercados internacionales a mas bajo precio. Debido a las desacertadas políticas agrícolas oficiales ante el valor del bolívar, una moneda muy fuerte, ubicándose su valor para enero de 1934 en 3,06 Bs./US dólar, encareciendo internacionalmente los precios de los productos de exportación, que no pueden competir en igualdad de condiciones, provocando la caída del cultivo de café, que disminuye los ingresos de los productores. Durante la Segunda Guerra Mundial cae gradualmente su producción, aumentando simultáneamente la necesidad vertiginosa de combustible por los países en conflictos, iniciando un auge petrolero que desplazaría al mundo agrícola por el industrializado.
La niñez de Elena transcurre en El Toronal jugando con sus hermanas, las muñecas de trapos confeccionadas por una costurera que laboraba en la hacienda y pequeños utensilios de alfarería elaborados en La Unión. También poseían muñecas de celuloide compradas en Barquisimeto. Los favoritos eran las correrías al aire libre por la hacienda, deslizándose por el cerro de concha de café, del subi y baja artesanal de madera que estaba en el patio frontal, de los juegos del escondite, de cuando se encaramaban en las matas de cambur que se doblaban con su peso, en la de mamón que era tan alto que producía vértigo, del alfeñique que comían en El Trapiche, de las travesuras con su morocha, del sobrenombre de su hermana menor Bolivia, el pájaro amarillo por el pelo amarillo y lo encaramadora en los árboles que era. Recuerda que a mi tía Ana, para molestarla, la llamaban la negra, por ser morena como la abuela Adelina Meléndez, a ella no le gustaba, que era muy curiosa, tanto que una  vez le  pregunto a una visita si también se tiraba gases, este le explica que era un acto que lo realizaba todo el mundo. Cuando se enteraron de la indiscreción de la niña por el comentario del visitante, el abuelo le pidió disculpa al señor y este le contesto: Ud tiene una niña muy avispada, a mi tía Ana le llamaron la atención y castigaron.
Mi mama Elena me hablaba de los remedios caseros como la cataplasma caliente de huevo revueltos con hierbabuena para los vómitos, la colocaban sobre el estomago y ella se comía levantando el vendaje, cuando la descubrían se armaba un revuelo pues se suponía que estaba en ayuno, también recuerda la bosta de vaca hervida en leche, que se colaba para luego ser ingerida para que brotara el sarampión.
Mi mama Elena se acuerda que no les permitían maquillarse hasta no tener 15 años, por lo que se metieron a escondidas en el cuarto de su madre a pintarse la boca con los cosméticos de ella, cuando escucharon sus pasos venir, corrieron a limpiarse la cara con el reverso del vestido para que no las descubriera. Otra cosa prohibida era estar con las hermanas mayores cuando recibían los enamorados, con el fin de que no se enteraran de las cosas de mujer. Pepita se sentaba con ellas en el confidente a vigilarlas, mientras estaba el novio de visita, solo se tocaban las manos cuando ella se descuidaba, sentían curiosidad por lo que sucedía con los enamorados, que no las dejaban ver. Recuerda que sus hermanos varones usaban pantalón corto hasta cumplir los quince años, por lo que despectivamente les decían que era un pantalón corto. Las hembras tenían que usar medias tobilleras.
Viajaban a las haciendas de café en las cercanas montañas de Parupáno, a Barquisimeto donde iban frecuentemente a visitar a los  bisabuelos Teodoro Giménez y Adelina Meléndez en la casa de Santa Rosa. Recuerda cuando vino al matrimonio de la tía Panchita en 1925, dejándola maravillada los  tranvías traccionados a caballo que transitaban por las calles de tierra, también presencian asombradas la caída de granizo que se le disolvían en la mano, nunca experimentado en El Toronal.
Dos años después ocurre la muerte de la bisabuela Adelina, época que ella y la morocha de 8 años de edad están residenciadas definitivamente en Barquisimeto para iniciar estudios en la escuela Leopoldo Torres, situada en la carrera 19 con calle 30 donde trabajaba de directora, la prestigiosa maestra Bolivia Tovar, la cual tenía un defecto en la cadera por lo que caminaba ladeándose, muy amiga de la abuela María Adelina razón de su escogencia, allí cursan primero, segundo y tercer grado, sin saberlo habían comenzado una nueva etapa de sus vidas.
Ellas iban al colegio en autobús que recuerda cuadrados con asientos duros, otras veces se iban a pie, vivían con la tía Angelina, hermana menor que la abuela, en la calle González Pacheco, junto a su hermana Ana Dolores, quien estudiaba externa en el Inmaculada donde Roselia y María de Lourdes estaban interna, pues no cabían todas en casa de  su tía. Sus padres les mandaban desde la hacienda alimentos con el chofer Ramón Navarro, que venía acompañado de un obrero cuando no lo hacia su madre, llegaban con sacos de jojotos, caraotas, racimos de cambures, carne seca, café, etc. Posterior sus padres se mudan aparte a la casa Nº 20 en la misma González Pacheco, cerca de la tía Angelina, hoy calle 35 entre carreras 16 y 17, cerca de la Plaza y la Iglesia de Nuestra Señora de San Juan. La abuela pasaba temporadas allí, cuando se iba a El Toronal quedaban a cargo de Pepita, en quien ella delegaba su autoridad para cuidarlas y disciplinarlas. En 1929 las morochas son cambiadas al colegio Inmaculada, externa al igual que su hermana Ana, la primogénita había culminado sus estudios, acompañaba a su madre en la hacienda.
Las vivencias de estos años  son los de principios de siglo durante la dictadura de Gómez, recorrían la ciudad, viendo surgir el Barquisimeto moderno. Presencia el asfaltado de las calles, como los autobuses y automóviles colman poco a poco las angostas calles. La casa de la calle González Pacheco es frecuentada por los tíos, primos y amigos, entre ellos: Ana Amalia, Etelvina, León, Ramón, etc. En 1930 se inaugura el acueducto, se instala la electricidad, el Mercado Municipal donde hoy esta el Edificio Nacional, el Teatro Municipal pasa a llamarse Teatro Juárez, se construye la sede de la gobernación, la Plaza Lara, se trae el pedestal para la estatua ecuestre del Padre de la Patria ubicado en la plaza Bolívar antigua plaza Miranda, igualmente se inaugura un ala del Hospital “La Caridad” y la cárcel “Las Tres Torres”. Mi mama Elena recuerda la muerte del abuelo Teodoro Giménez de 72 años de edad en 1931, ella tenía 12 años, la vistieron de negro con manga larga, lo cual ella no quería. Su curiosidad la lleva al cementerio cerca de la iglesia de San Juan, que lo estaban  mudando, durante las exhumaciones de los cadáveres, ella con la morocha presencian cuando sacan los cuerpos, algunos de los cuales eran mujeres jóvenes vestidas de blanco.
Una de las actividades favoritas, en la ciudad, era pasar por los estudios fotográficos, al salir de clases pues les quedaba en la vía, en la esquina de la calle 31 con la carrera 19, de moda en Barquisimeto, desarrollando el gusto por la fotografía, no tan formal, diferentes a las realizadas a principios de siglo, adquieren una cámara fotográfica que usaban con frecuencia, gracias al cual se tiene un amplio registro de los acontecimientos cotidianos de sus vidas. Eran buenas fotógrafas al tener la oportunidad de aprender en estos estudios de donde eran clientes asiduas.
Al culminar la primaria en 1932 viajan con su madre a El Toronal donde nacería muerto su onceavo hermano, le decían a su hermana menor, Yolanda que por era su culpa pues por estar saltando había caído sobre el vientre de su madre. En 1933 van a Barquisimeto donde asisten al matrimonio de su hermana mayor María de Lourdes, quien se muda a Caracas con su marido, recuerda que la despedida fue muy triste para ellas y sus padres. Transcurren 2 años con otros abortos de su madre que cada vez esta peor de salud, los embarazo agravaban su hipertensión lo que las obliga a mudarse a Barquisimeto definitivamente dejando atrás el mundo de El Toronal. Las morochas, como todo joven, se mantienen al margen del delicado estado de salud de su madre, continúan su alegre vida social con primos y amigos.  
En noviembre de 1935 después de una larga agonía, el médico de cabecera que venía a realizarle sangrías en los brazos y el drenaje de liquido de las edematizadas piernas mediante pinchazos, no logra mejorarla, finalmente su madre muere y las navidades de ese año, las morochas con su hermana Roselia pasan el duelo en El Toronal con su padre, devastado ante esta pérdida. Ana Dolores se queda en Barquisimeto trabajando en el negocio La Estrella Roja perteneciente al libanés Mansur Yebaile, salía a pasear y visitar a sus amigas en el carro de sus padres llevada por el chofer.

Las morochas regresan a la ciudad en enero de 1936, están por cumplir 17 años, darían inicio a una nueva etapa de sus vidas, sin la presencia de su madre, con su hermana mayor María de Lourdes, quien retorna de Caracas donde estaba residenciada con su esposo, para hacerse cargo de la familia, rol para el que fuera preparada durante su vida.