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domingo, 17 de marzo de 2019

Una conspiración llamada Parapara.


Como bien expresa Jorge Luis Borges, ”Haré polvo la historia, borraré la acumulación del pasado” eso ocurrirá en este relato, no se trata de un erudito artículo de historia basado en documentos existentes, solo está apoyado en una tradición oral familiar y pensamiento lógico.
I
Un hombre se desliza cabalgando entre peñasco y precipicios por las cumbres de la cordillera Andina, viene acompañado por 60 hombres, la mayoría labriegos que habían abandonado sus tierras respondiendo a un llamado colectivo inconsciente, sumándose en tropel al fenómeno que ocurre ante sus ojos. Sus rusticas ropas de faenas color beige, calzados con alpargatas y mascando chimo para paliar el hambre y el frio, delatan  su origen, siguen a Cipriano Castro a lo largo del trayecto del río Santo Domingo, un caudal de agua que  transcurre con una furia incontenible al igual que la de ellos, contrastando con el hermoso paisaje a su alrededor que estalla en una infinidad de flores multicolores, es el mes de mayo.
El caudillo procedente de  Colombia donde estaba exiliado, pero repentinamente un hecho inesperado en la política del país lo impulsa a regresar a su tierra dispuesto a tomar el poder. Su objetivo era llegar a Apartaderos situado a 3.342 metros sobre el nivel del mar, de aquí descender al estado Trujillo para alcanzar la ciudad de El Tocuyo, que comunica con Carora o Barquisimeto, dependiendo del destino final, Coro, la ciudad portuaria, o Caracas, la capital y sede del gobierno. Este era el Camino Real, muy transitado por ser la ruta comercial, razón por la que estaba densamente poblado, lo que facilitaba al líder reclutar hombres a su paso además de conseguir alimentos para su incipiente tropa conformada por andinos, pero cabalgar por este conocido camino tenía un inconveniente, andaban prácticamente sin municiones que disimulaban abultando sus cartucheras con piedras para engañar, agravado por el hecho de que sus rifles eran el viejo máuser de un solo tiro, por lo que debían evitar enfrentamientos con las  tropas del gobierno quienes estaban apertrechados con municiones y armamentos modernos de múltiples tiros.
El plan original de Cipriano era llegar a Coro, de allí partiría en un bergantín rumbo a Caracas, entrando por mar y no por la vía de Barquisimeto-Valencia por donde lo esperaban, usando así el factor sorpresa a su favor, con esto esperaba lograr una ligera ventaja en el ataque. No estaba contemplado tomar Carora ni sus pueblos doctrineros, no tenía la suficiente fuerza para ello, la economía de guerra se imponía, además no convenía una derrota que dejaría al descubierto su debilidad en equipamiento, esto desmoralizaría a la tropa provocando deserciones.  
Todo se desarrollaba según lo planeado, cuando el líder andino desaparece repentinamente del Camino Real, tomando una tortuosa, solitaria y desconocida senda usada por indígenas, llamada “La Viciosa” que rodeaba la cordillera desembocando directamente a Parapara de Río Tocuyo.
Esto le permitió a Castro llegar sorpresivamente a este pequeño poblado doctrinero, atraído por un poderoso motivo que le conviene sobremanera, en esta estadía se concretaría un plan que logra convencerlo de ser viable y beneficioso para su revolución liberal restauradora. Aquí ocurrió uno de los más grandes misterios de la historia de Venezuela, inexplicable hasta para sus acompañantes, Juan Vicente Gómez y Eleazar López Contreras. Las razones para ocultarla son diversas, por tratarse de una secreta conspiración y principalmente por ser la artífice una mujer que además era de origen indígena, imperdonables pecados en la sociedad machista del siglo XIX. Días antes…
II
Algo estaba sucediendo en Aregue, motivando una ola de rumores tan públicos que es enviado, por órdenes del General Ángel Montañez, gobernador de facto de Lara, una compañía del Batallón acantonado en Carora, al mando del General Planas, con el fin de vigilar la organización de la fiesta religiosa del pueblo, pautadas para octubre de aquel año de 1899. En estos preparativos, que se realizaban con anticipación, se sospechaba que serían utilizadas como fachada para actividades conspirativas, no estaban equivocados. Pero, ¿Quien? o ¿Quienes?
Aregue era donde residían los miembros del clan Castro, compuestos mayoritariamente por mestizos y algunos blancos puros, todos conocidos por ser muy aguerridos, su presencia le daba fama al poblado de peligroso. ¿Qué sucedió aquí para ameritar la movilización de este batallón previo a la llegada de Cipriano Castro? Tal vez una secreta reunión, un acuerdo. Veamos….
Cipriano necesitaba armas modernas y le urgía municiones para tener una oportunidad de triunfo real frente al poderoso ejército oficial, él lo sabía, así que la toma de este camino desolado, cambiando repentinamente sus planes solo podía tener una explicación, una oferta de pertrechos. Este hombre era resabiado, cauteloso y taimado gracias a su sangre indígena, lo cual dificultaba atraerlo para una entrevista y más difícil aún lograr un acuerdo, se necesitaban garantías tangibles para convencerlo. ¿Por qué en Parapara, precisamente?
La clave está en tres personajes unidos por los hilos del destino, el primero era el General Elías Torres Aular, entonces Presidente y comandante de la guarnición del Estado Lara en poder de las modernas armas recién llegadas a Barquisimeto, quien era miembro clandestino de La Propaganda bajo las órdenes de Federico Carmona y Aquilino Juárez, el cual no gozaba de la confianza plena del gobierno central por ciertas murmuraciones sobre su lealtad que se había enterado Ángel Montañez, delatándolo al sospechar de sus ocultas actividades, debido a estas intrigas Montañez logra el nombramiento de Secretario de Gobierno en representación directa del Presidente Ignacio Andrade, detentando el poder real, por encima del general, causando que este se sintiera humillado en su honor de militar.
Ángel Montañez, el segundo personaje clave, igualmente era el autor de la persecución que desembocó en el asesinato del comandante Antonio Perozo, marido de Bartola Castro. Esta mujer, ex-tropera, experta en conspiración y simulación, era la autora del contrabando de armas que también estaban bajo su custodia, usadas a favor del alzamiento de Joaquín Crespo por parte de Federico Carmona entonces jefe de La Propaganda. El descubrimiento del plan debido a una indiscreción local, llegó a oídos del mismo Montañez, poderoso político acérrimo enemigo de este grupo, quien poseía lazos consanguíneos en el poblado de Río Tocuyo, permitiéndole acceder al secreto, que ocasionaron la tragedia ocurrida durante la visita del Arzobispo de Caracas a Río Tocuyo, hacia ya 9 años.  
El destino une nuevamente a Bartola Castro y Torres Aular con un poderoso lazo, el deseo de venganza hacia un mismo personaje, Ángel Montañez. Así que Bartola y Torres Aular políticamente unidos por ser ambos miembros de La Propaganda, específicamente carmoneros, además del nexo militar a través del comandante Antonio, su esposo, se convertirían en cómplices ideales. Pero Bartola poseía otro detalle, al pertenecer al clan de los Castro, cuyo apellido y origen indígena compartía con el líder andino, la hacía una pieza clave para el complot.
Ella era curandera, que sumado a su fama de aguerrida por las batallas en la que había participado, le otorgaban el lugar de jefe o líder natural de su gente. Al ser, los indígenas de la zona, devotos de la Virgen de Aregue, era normal que estuvieran reunidos allí sin llamar la atención, actuando como un anillo de seguridad de su chaman y su secreto contacto, evitando ser sorprendidos. Ella siempre acudía a las fiestas patronales de Aregue por ser su patrona, esto es organizadora de las festividades, por eso este pueblo era el lugar ideal para la secreta reunión, además de contar con estas ventajas se sumaba la presencia de su fiel amigo, el irreverente cura Domingo Vicente Oropeza para facilitarles la casa cural, sus entradas y salidas de allí serían algo normal, su contacto podía hacerlo subrepticiamente disfrazado de sacerdote, sería uno más de visita. Por eso se escogería este pueblo como el lugar ideal para la secreta reunión. Las iglesias y casas cúrales eran en esos tiempos sitios de conspiración.  
III
La entrega de esas armas era un acto muy peligroso para aquel General caído en desgracia, en su mente rondaba esta inquietud, repentinamente los preparativos de las festividades de Aregue le dan una idea de cómo implementarla, debía entrevistarse secretamente con aquella aguerrida mujer que ya conocía. ¿Cuáles argumentos se usarían?  
Algo así sería esa conversación: Torres Aular “conociendo sus lazos de sangre con los indígenas Castro, que el general Cipriano Castro también es un mestizo que comparte con Ud el apellido, puede hacerle llegar mi oferta de entregarle las armas recién llegadas a Barquisimeto, ud me representaría, sería la mediadora, garante de ambas partes, no puedo reunirme con él, mi presencia me delataría”.
Bartola gira mientras piensa en lo bien que se ve el general con aquella sotana marrón y le responde “Es cierto, somos de un mismo clan, parientes, es posible hacerle venir a mi hato en Parapara y plantearle su propuesta, pero como asegurarle de no ser una emboscada suya?”.
“Le aclaro que lo haré por razones personales, no busco poder político, solo deseo limpiar mi honor, hacer justicia, será la clave para garantizarle a Castro mi sinceridad, ud puede entender mis sentimientos porque los comparte conmigo debido al asesinato del comandante Antonio, podrá convencerlo de la autenticidad de mis motivaciones a través de las suyas” dice el hombre mirándola fijamente a los ojos.
Bartola le responde: “hace 7 años que decidí dejar la política y dedicarme a ayudar a mi gente a crecer espiritualmente” La mujer hace una pausa para arrancar una guama de un árbol del patio trasero de la casa parroquial donde se encuentran, comiéndose la algodonosa y blanca fruta de su interior, mientras camina por el jardín y sigue explicándose: “nunca hubiera imaginado que participaría en la caída del liberalismo, pareciera una traición, sin embargo la única manera de acabar políticamente con Montañez es hacerlo primero con el Presidente Andrade, que así sea. En mis visiones he visto a los liberales triunfando en un tiempo que no es ni el suyo ni el mío. Cuente con mi ayuda general, le comunicaré cuando todo esté listo, el padre Juan Bautista Castro ira con el pretexto de pedirle una colaboración para los pobres, esa será la contraseña, que la Virgen de Chiquinquirá nos acompañe y bendiga”. ¿El conocimiento de este acuerdo fue el motivo del desvió de Castro hacia Parapara? 
IV
Una vez culminada la reunión con el general, se inicia la organización, su objetivo es anular al General Ángel Montañez, una amenaza para el retorno de sus hijos exiliados desde el asesinato de su padre. Se reúne con el cacique Silverio Castro y su grupo dándoles instrucciones de localizar a Cipriano Castro en las montañas andinas, identificarse como miembros del clan Castro, su sangre indígena les dará credibilidad, tienen órdenes expresas de ocultar que su jefe es una mujer para evitar suspicacias del caudillo, de convencerlo de aceptar la invitación con la oferta de las armas, sin contarle todo el plan, esto será en Parapara, allí no levantarían sospechas para la reunión y era ideal para una huida por estar situado a pocos kilómetros de Siquisique, deben guiarlo por el ancestral sendero, proveerles alimentos y agua. Los preparativos de la partida de estos mestizos con sus arreos de suministros deben haberse escapado a la luz pública, motivando la presencia del batallón acantonado en Aregue, pero las cartas ya estaban echadas, Castro aceptaría la invitación, contribuye la crítica situación que no le dejaba otra opción que aventurarse. Las armas de las que le hablan le darían un triunfo seguro que de otra forma era casi imposible lograr. ¿Qué hechos apoyan esta hipótesis? Analicemos con lógica…
Siguiendo la ruta del destino, una soleada mañana del 22 de agosto de 1899 a casi tres meses de su salida de Colombia, llega Cipriano junto a su tropa a Parapara, anodino poblado hasta ese momento, los habitantes aparentemente no se sorprenden pues le brindan a Castro “su generosa caballerosidad, atenciones y respeto”, lo cual el andino devolvería durante el enfrentamiento ocurrido poco después, siendo considerado con ellos, actitud diferente a la demostrada en Siquisique, brutalmente saqueado ese mismo día. ¿Parte de un acuerdo?
Aquí Castro conocería a alguien que le descifró las debilidades de Ángel Montañez y de Torres Aular, dándole la certeza de la entrega de las armas. ¿Quién?  
El caudillo al llegar a la secreta reunión, pregunta: ¿Quién me garantiza que eso no será una emboscada? De una puerta lateral se escuchan pasos que se acercan, asomándose una mujer, era inevitable voltear a mirarla, lleva un vestido con amplia falda que susurra al rozar el suelo, bañado en encajes y pedrerías los cuales lanzan destellos con la luz que entra por un ventanal, su pelo castaño recogido en un moño en lo alto de la cabeza sostenido con una peineta de carey al estilo español, permitiendo ver su esbelto cuello y blanca piel que parece brillar, a pesar de tener 50 años conservaba una esplendorosa figura, majestuosamente entra al salón con paso firme mientras expresa con un tono autoritario de voz que no dejaba dudas: ¡Yo General, Bartola Castro, la dueña de Parapara se lo garantiza!. Así era considerada por los pobladores de entonces, posteriormente cuando surgió la novela de Rómulo Gallego, sería recordada como la Doña Barbará de Parapara. No en vano se había ganado esta fama. Nota: Expresión y vestuario, es tradición oral de mi familia.
Todos los presentes se levantan y saludan respetuosamente, ambos Castro cruzan sus miradas de manera inquisitiva, poseían varias afinidades no solo en el hecho de compartir un apellido proveniente de la misma región de España unidos por las cadenas migratorias, también en su manchado origen indígena, pero era la tenacidad en superar obstáculos, la apasionada forma de asumir riesgos sin temores, lo que los identificaba. Entre ellos se establece una comunicación inmediata, el andino se da cuenta por la magnética mirada de la mujer, de su inteligencia, que el control de la situación era de ella, finalmente descifra la decisión del general Torres Aular.
Silverio Castro, guía de Cipriano y guardaespaldas de la mujer, procede a presentarla, le aclara que es la propietaria del hato donde se encuentran, la jefa de la secreta conspiración y líder de su pueblo. Ella da inicio a la conversación explicándole del resentimiento de Torres Aular y el suyo contra Ángel Montañez, razón de su traición. Bartola le detalla el plan, que consistía en provocar al Secretario General de Gobierno, logrando para el general Torres Aular, la autorización de salir de Barquisimeto llevándose el armamento con la excusa de perseguirlo, usarían sus delirios de grandeza, su deseo de ser el más poderoso, hacerlo caer en la trampa de su ego y de su debilidad, su dinero, enceguecerlo de ira. Para lograrlo debe dirigirse a Carora, pasando por Aregue donde esta acantonado un batallón, ella le informa que ha sido infiltrado por su gente, el general Planas opondrá poca resistencia.
Al finalizar la entrevista habían acordado la inmunidad total para Torres Aular, el secreto de lo sucedido, la protección a su pueblo durante el encuentro pautado allí. Los presentes se retiran uno a uno, quedando los dos guerreros Castro solos. Bartola le hace una señal a su escolta quien se acerca con un pesado saco, alcanzándoselo a Cipriano mientras la mujer le dice: “General, una contribución de Parapara para su campaña, además de la humilde hospitalidad de mi parte, rezare a la Virgen de Chiquinquirá de Aregue por su causa, mantendré velas encendidas hasta que llegue a Caracas”. Cipriano mira en el interior del saco detallando el brillo de las monedas, descubre cual es la otra fuente de su poder, se da cuenta que el dinero es de ella y no de los pobladores, taimadamente le responde: “Señora agradézcale a su pueblo por este aporte, serán respetados como se lo prometí, a Ud le garantizó que sus oraciones también serán escuchadas, sacaran de su camino a quien le arrebató a su marido”. ¿Qué sucedió luego? Esto es historia…
V
Castro intempestivamente se devuelve, pasando por Aregue, “sorprendiendo” a la guarnición acantonada allí, derrotándolo fácilmente casi sin combatir, llegando triunfante a Carora donde es recibido por los Generales Juan José Perera Álvarez y José María Riera Álvarez, este último lo hospedó en su casa. En Carora ocurren dos hechos misteriosos, Cipriano Castro se toma una fotografía ofrecida en venta por los caroreños en recepciones sociales, con el fin de recoger fondos para su causa. Estos actos públicos no eran los más indicados para un caudillo en clandestinidad, a menos que la intención fuera diferente. El segundo suceso ocurrido fue el hurto por parte de las tropas de Castro de un cargamento de mercancías transportadas en dos arreos de bestias provenientes de Coro, con destino al negocio de Ángel Montañez, el cual tenía tratos mercantiles sumamente prósperos con Perera Yépez, con el hijo de Juan Agustín Pérez y con la casa comercial de los hermanos Zubillaga, a los cuales beneficiaba otorgándoles empréstito de guerra.
Esto constituyó el punto de quiebre, que sumado a la venta pública de la fotografía, convertía la presencia de Castro en un acto intolerable, un desafío al gobierno regional, para lo cual el andino se había tomado su tiempo hasta lograr su propósito. Montañez iracundo, le ordena a Torres Aular acabar con el andino, usar la caballería, llevarse  los 600 máuseres de repetición recién llegados, los treinta mil cartuchos, aquel poderoso cañón Krupp alemán con sus accesorios y municiones, lo último en tecnología de guerra, un arsenal descomunal para un combate contra una pequeña tropa muy mal abastecida. Otro detalle crucial es que Torres Aular se dirige a Parapara y no a Carora, lugar donde nuevamente se había dirigido Castro, eso parecía una cita.
Sumado a estas “coincidencias”, los andinos obtienen un inesperado triunfo en un enfrentamiento en franca desventaja, tan así que López Contreras, soldado de la tropa andina desde joven, escribió en su diario que no se explicaban como ganaron, permitiéndoles apoderarse de aquellos pertrechos que los equiparó en la guerra, la mayoría de los soldados desertaron a las filas de la revolución, desencantados del gobierno y deslumbrados por el caudillo. Describe minuciosamente “en la acción, que duró aproximadamente 20 minutos, se capturó a varios oficiales, entre ellos al General Siquisiqueño Abelardo Gutiérrez, 200 individuos de tropa, todo el armamento y algún dinero de raciones”. ¿Cómo pudo Torres Aular perder en 20 minutos? ¿Por qué no usó el cañón?
Según documentos existentes, antes de esta batalla el ejército andino era una montonera del siglo XIX, después de Parapara se transformaría en un ejército moderno, esto hace que abandone su plan de entrar por mar a Caracas. Aquel 27 de agosto de 1899, también sale cargado de cuantiosa plata acuñada, obsequiada por desconocidos habitantes. Allí vivía Bartola, la cual descollaba en experiencia conspirativa, valor, contactos de todo tipo, motivación, don de mando y un misterio…
Habían transcurrido 9 años del asesinato de su marido, finalmente logra justicia, Montañez perseguido en la toma de Barquisimeto, debió huir y esconderse para salvar su vida, diferente a la conducta considerada de Castro hacia Torres Aular que fue perdonado.  
 
 


sábado, 9 de febrero de 2019

Capítulo 64 La conocida y arcaica fe.

Después de más de 150 años de las duras experiencias de Bartola Castro, nuestra antepasada, aquí estoy narrándoles esta historia, parte de nuestra tradición oral, junto a algunas de las vivencias de mi madre y otras mías que quise compartir con ustedes, que están allí en este momento, del otro lado de esa ventana, asomados a un pedazo de existencia descrito de una manera cotidiana e íntima.
Por el rechazo de la UCLA debido a mi condición de discapacitada, llame a mi padre con el fin de que me asesorara en materia legal. Durante mi niñez habíamos mantenido cierto grado de acercamiento, de lo cual siempre se encargó mi madre, nunca la escuche expresarse mal de él o de las razones de su separación, no demostraba rencor o amargura por su divorcio, todo lo contrario, me incentivaba a escribirle periódicamente, incluso había venido una vez a Barquisimeto a visitarme en una de mis cirugías ortopédicas, luego cuando viajamos a Margarita ella había planificado pasar por San Juan de Los Morros a que conociera a mis hermanos, sus hijos en una segunda unión, algo que debió haberle anunciado pues no hubo sorpresas en ellos. Al escribir e investigar para este relato concluí que de alguna manera mantenía contacto con mi padre, las razones de su separación había sido por una secuencia de hechos políticos fortuitos o expresándolo románticamente, cosas del destino, que los empujo por senderos diferentes que en algún momento, el regreso se convirtió en infranqueables para ambos.
Esta asesoría legal me llevo a conocerlo como ser humano y profesional, descubrir nuestras afinidades. Me aconsejo que aceptara la evaluación de un comité conformado por tres médicos especialistas en rehabilitación, solicitado por la UCLA, uno de ellos fue mi médico tratante el Dr. Regulo Carpio, quien consultó mi caso a diferentes organismos especializados en EE.UU, todos coincidieron que no existían razones médicas que impidieran continuar la carrera de medicina, debido al amplio abanico de especialidades, una de las cuales era la investigación, que podía desempeñar sin problemas. Igualmente me recomendó solicitar por escrito el ofrecimiento de beca de parte de la UCLA, así lo hice.
Varias personalidades de la ciudad abogaron por mi caso, entre ellas Doris Parra de Orellana, quien me conocía de cuando me otorgó la beca de estudios. A pesar del amplio clamor de estudiantes y ciudadanos, incluso de haber dictado opinión a mi favor el propio comité evaluador de la UCLA, las autoridades de la escuela de medicina no cedieron su postura y me dieron su oferta de cubrir mis gastos en el extranjero por escrito. Ante esto, mi padre me dijo que tenía tres caminos; aceptaba la beca para estudiar en el exterior otra carrera, demandaba por daños y perjuicios, lo cual conllevaba a renunciar para optar entrar a otra universidad dentro del país, por el escándalo mediático que ocurriría ante esta inédita demanda; o pasaba página, retirándome calladamente de la UCLA, , así acababa con el alboroto causado por mi caso, de esta manera poder buscar otra universidad en el país que me aceptara para continuar estudiando medicina. Recuerdo que le pregunte si no me sucedería lo mismo, entonces me informó que había llamado al Dr. Félix Pífano, fundador del Instituto de Medicina Tropical, profesor de la UCV pariente y amigo de su niñez nacido igual que el en San Felipe, con quien consultó mi caso, asegurándole que si podía ser médico pues en esta carrera existía un amplio abanico de posibilidades, le ofreció darme un cupo en la UCV ademas al graduarme, ser su pupila en dicho Instituto. Caracas era complicado para mi madre y yo pues en ese caso no contaríamos con el apoyo económico de la UCLA, así que, gracias a su referencia logre una entrevista con el rector y el decano de la Universidad de Carabobo, quienes al conocerme consideraron que si podía desempeñarme suficientemente y me aceptaron, siempre se los agradeceré. Nos mudamos a Valencia a la casa de una prima por 2 años, luego nos fuimos con un hijo recién divorciado de la morocha Adelina. El proyecto original eran dos años para graduarme pero tardamos más de lo esperado por las huelgas estudiantiles del periodo de gobierno de Luís Herrera Campins,
Nos veníamos a Barquisimeto todos los viernes, mi mama Helena me esperaba, con el carro cargado con las maletas lista para partir de viaje, a las puertas del salón de clase, salíamos al mediodía, llegábamos a las 2 de la tarde, las dos solas, nunca tuve miedo de accidentes o atracos durante estos recorridos, pues ella era lo que se dice “echada para adelante”. Recuerdo una vez que el carro se nos apagó, ella maniobró logrando con el impulso que traíamos alcanzar el hombrillo o zona de la carretera para detenerse, inmediatamente se bajó, saco de la maletera su caja de herramienta, abrió el capó para revisar el motor, mientras tanto un desconocido se había detenido en el carril contrario con la intención de ayudarnos, pero al ver aquella decidida y resuelta mujer se quedó observando, mi madre Helena le dio unos golpes a la distribución, limpio los bornes, ajusto unos cables, dio la vuelta, se montó en el carro y giro las llaves, cuando el motor encendió a toque, el señor se rió a carcajadas y se fue. Para otras eventualidades mi tío Neptalí, que entonces era comandante de la policía de Valencia, le había dado un carnet que la identificaba como agente especial de la policía de Carabobo, con permiso de porte de arma y ordenes de prestarle toda la ayuda solicitada. Aun hoy recuerdo a Neptali advirtiéndole a mi madre que ese carnet era por si tenía un problema andando en la carretera conmigo. Pero mi madre era una cosa seria, le gustaba correr. Las veces que nos pararon en una alcabala fue por venir a exceso de velocidad, lo cual hacia a propósito, entonces ella sacaba su identificación de agente secreto, los GN se le cuadraban, decían “pase señora agente” y ella lo disfrutaba enormemente.                   
El último día de clases, mis compañeros se habían llevado varias cajas de cerveza para celebrar al salir del salón, dentro del campus universitario, nos rociaron de pies a cabezas, a mi mama Helena igualmente la mojaron, mientras le decían que ella también se había graduado pues siempre me llevaba y me buscaba. Me acompaño toda mi carrera.
El Colegio de Médicos del Estado Carabobo tenía por costumbre realizar un brindis de bienvenida a los nuevos profesionales, a cada graduando le proporcionaban una mesa para varios invitados con una botella de whisky, refrescos y música. Invite a mi padre, el cual estaba viudo, recuerdo su inmenso orgullo con el que decía “mi hija la doctora”. A partir de allí comenzó una historia entre Helena y Vicente que les narrare después.    
Después de una huelga universitaria que casi duro diez meses, en octubre de 1983 finalmente fue el acto académico, mi mamá Helena me contaba como se había emocionado cuando subí al escenario a recibir el título de médico, todos los allí presentes se pararon y aplaudieron, estaba tan nerviosa que esto no lo recuerdo, luego regresamos a Barquisimeto.
Me tome el resto del año de vacaciones para organizar la celebración de mi grado, la cual realice en la casa de la 37. Recuerdo que mi tío Neptalí me había dado su regalo adelantado, una caja de whisky Old Parr, le pregunte porque lo hacía, a lo cual respondió que las personas nunca sabemos cuando vamos a morir, como medico le di la razón, pero le argumente que el estaba joven y sano por lo que no existían razones para que eso ocurriera. El me argumentó que quería estar seguro de darme el regalo para mi fiesta, sabia lo importante que era aquello para las dos, nos había visto luchar por aquella meta. Por esas cosas impenetrables de la vida, mi tío Neptalí no estuvo en mi graduación, partió en enero de ese año.  
Celebramos con toda mi familia y amigos, esta fue una gran fiesta que mi mama Helena y yo disfrutamos. Después de esto me dedique a buscar trabajo, introduje solicitud en los estados Yaracuy y Lara. Como parte del realismo mágico de la vida, la primera oferta que me hicieron, fue una suplencia de un reposo prenatal, en la Medicatura de Guama, pueblo donde había nacido mi padre Vicente y mi abuelo Ricardo Cordido. Allí fui por tres meses con mi mama Helena, nos  quedamos durante la semana en la solariega casa que había pertenecido a los Cordido, donde vivía la prima Meche Cordido, quien me narro las historias de los antepasados de mi padre.
Al terminar esta suplencia, me vine a Barquisimeto donde trabaje como médico en los caseríos cercanos de Piedra Colorada y El Tostado, hasta que me ofrecieron el cargo de médico rural en el pueblito de Cubiro, para cumplir con el articulo 8 de lo establecido por la Ley del Ejercicio de la Medicina, llegue en julio de 1984, quedándome hasta diciembre de 1985. Estando aquí, mi papa Vicente nos visitaría todos los fines de semana, le pidió a mi mama Helena que se volvieran a casar en la alcaldía del pueblo, ella no acepto y le propuso que se quedaran como amigos. Incluso me pidió su mano pensando que yo era el obstáculo pero le aclare que no me metía en sus asuntos y ella tampoco en los míos, nos respetábamos. 
Durante este año conocí a la que sería mi hija, gracias al destino, llego a mi vida en un momento especial. Analizaba las posibilidades de hacer un posgrado pues cuando fui al Ministerio de Educación a entregar mis notas de graduación, requisito por estar becada durante la carrera, por mi promedio me ofrecieron otra beca, esta vez en el exterior, calificaba para la Gran Mariscal de Ayacucho, quería la libertad de irme adonde el viento me llevara. Estando en estas elucubraciones, habiendo entregado esto a Dios, un día apareció en mi consulta, la que seria mi niña. Ella y yo nos compenetramos por nuestro parecido, ambas luchadoras, realistas y de metas a conseguir. Mi mama Helena me dijo, hija por ley de vida me iré primero que tú y ella será tu familia. Al igual que ella aprecié la necesidad de dejar en el mundo algo más que recuerdos, de tener descendencia, sentía que algo o alguien me faltaba, un a quien dejarle nuestro patrimonio, nuestras vivencias, nuestra historia. Así que las palabras de Helena me impulsaron además de una triste experiencia recién vivida con un familiar que no dejó hijos, y su viuda hubo de lidiar con quienes sorpresivamente reclamaron derechos pero nunca cumplieron obligaciones. Decidí adoptarla, lo hice con todas la de la ley, se convirtió  en mi hija legitima con los deberes y derechos de ser mi heredera. Comenzó la etapa de madre con su primera comunión, estudios, curso de modelaje, quince años, fiestas en el Colegio de Médicos, viajes, una intensa vida social que giraba en torno a mi hija. Hoy entiendo aquellas palabras de mi madre, lo intuyó o lo visualizó, no lo puedo adivinar, pero su profecía se cumplió, ella se fue y a quien tengo a mi lado, en mi vejez es a mi niña hoy convertida en una gran mujer. Dicen que el buen maestro se conoce por el alumno, mi madre fue una excelente maestra.   
Cuando nos mudamos a Barquisimeto, mi padre continúo viniendo, pasamos momentos muy agradables. Vicente y Helena disfrutarían una madura y libre relación durante casi 12 años que duraron sus visitas, dejo de venir en el año 95, no quiso que mi madre Helena lo viera enfermo. Mi hermano Tulio me aviso de su gravedad, cuando llegamos a San Juan de los Morros ya había fallecido, pero logramos estar en su entierro, cuando estaban bajando su féretro a la tumba, mi madre Helena le lanzo una rosa roja como despedida.     
En 1986 hice el postgrado de Salud Publica en la UCLA, quienes pusieron cierta resistencia, pero finalmente fumamos la pipa de la paz, además estaba postulada y becada por el MSAS para ser Directora del Hospital de Duaca, cargo que ocupe en 1987, allí nos mudamos las tres.
Mi hija termino la primaria en el colegio Padre Díaz de esta ciudad. Viajamos a Margarita en las navidades de 1987, sería una gran experiencia para mi niña. Luego en mayo de 1988 me ofrecieron fundar el departamento de Medicina Preventiva en el Hospital Pastor Oropeza adscrito al IVSS, el segundo en el país después del Hospital Pérez Carreño de Caracas. Nos mudamos a Barquisimeto, al igual que yo, mi hija estudiaría bachillerato en el Colegio La Salle de Barquisimeto, al terminar siguió estudios superiores en el Colegio Fermín Toro, se graduó de Técnico Superior en Educación Preescolar, luego estudio Derecho en la Universidad Fermín Toro, graduándose en el año 2000, siguiendo nuestros pasos, lo cual nos llenó de orgullo.
Los paseos a El Toronal siempre continuaron, fuimos con Vicente varias veces, al igual que mi hija quien disfruto su infancia y juventud en compañía de los primos. Los viajes a la playa eran frecuentes, llegábamos a un hotel y disfrutamos mucho. Siempre manejando mi mamá Helena.
Mi hija se casó en febrero del 2004 con un joven recién graduado de ingeniero agrónomo, este acontecimiento nos llevó a mi mama Helena y a mí a mudarnos de los edificios Arcas a un apartamento en el este de la ciudad, vecinas de mi tía Ana y Roselia, de alguna forma volvíamos a recuperar la casa familiar de la 37. Mi nieta Oriana Valentina nacería al año siguiente, el 16 de abril del 2005, su nacimiento fue una experiencia indescriptible, ese año me jubile anticipadamente por razones políticas ya había empezado la persecución por las ideas políticas, los nuevos dueños del país comenzarían una destrucción de lo que representará avances de cualquier tipo y diera independencia del estado al ciudadano para obtener mejoras en su calidad de vida. Un grupo de médicos teníamos una serie de proyectos para alcanzar metas de alta tecnología en el hospital Pastor Oropeza del IVSS, como era el trasplante de médula ósea en niños con leucemia, se organizó una fundación para recabar fondos privados con los cuales se construyó el área de hospitalización especializado para aplicar esta metodología, se compraron máquinas de laboratorio para obtener las células madres, se dotó al hospital de computadoras interconectadas, se envió a EE.UU al personal de bioanalistas a cursos de manejo de estos novedosos aparatos, todo pagado por la fundación. Faltando 6 meses para realizar el primer trasplante de médula ósea en Barquisimeto, el régimen acabo con este proyecto. El Dr Jesús Campos, hemato-oncólogo pediatra, jefe del servicio a cargo y otros médicos fuimos obligados a irnos bajo chantaje de ser despidos sin derecho a nuestras prestaciones y jubilación, hasta amenaza de cárcel e investigación en los servicios de inteligencia policial por acusaciones falsas de diferentes supuestos delitos, no nos quedó otra que aceptar la jubilación.  
En el 2012 nacería mi segundo nieto Santiago Andrés, época en que comencé a investigar, organizar y escribir este relato, luego de que mi mama Helena se cayera en uno de los apagones fracturándose la cabeza del fémur derecho lo que motivo una cirugía nos mudaríamos a vivir en una casa en Cabudare a finales de 2015, junto a mis hijos, mis nietos y nosotras. 
Mi madre Helena fallecería en mayo del 2017 a los 98 años de edad, su profecía de aquel año de 1985 en Cubiro se cumpliría, los antepasados se van y queda el futuro, que se convierte en presente, hoy tengo una bella familia gracias a ella quien lograría cristalizar esta historia por su sangre de guerrera, como la antorcha que alumbra con su luz la llegada a puerto seguro.
En realidad este relato no tiene fin, continua como la vida misma. Cuál fue el secreto de esta vida plena y rica en el buen sentido? El esfuerzo, la constancia, no dejarme vencer por la adversidad o la opinión negativa de los demás, el apoyo de mi mama Helena, quien gracias al bagaje genético de su abuela Bartola Castro de quien heredo el temple para enfrentar la fatalidad, el carácter emprendedor de su padre Pancho, esa aspiración de la búsqueda del futuro y la educación igual a su madre María Adelina, pero sobretodo creer en uno mismo, que si se puede, que no existe nada imposible, lo que sería la conocida y arcaica fe, que nos permite lograr nuestras metas.  























viernes, 4 de enero de 2019

Capítulo 63 Se abre el sello: una fiesta inolvidable.

Bartola, mi bisabuela liberal, tropera, conspiradora política, curandera, chaman, profundamente mariana, me condujo por múltiples caminos de investigación para desentrañar sus misterios, el último de ellos sería el más controversial y difícil, pues no era un tema conocido por mí, además contrapuesto a la formación científica de mi profesión, sin embargo, a pesar de esto, el hecho de ser médico, obligados a tener una mente abierta a lo novedoso y dispuesta a aceptar los cambios que conllevan, me ayudo a entrar en el inesperado mundo de esta polifacética mujer que fue mi antepasada: su origen sefardita, sus conocimientos masónicos y su practica rosacruz. Todo comenzó con un dibujo de aproximadamente 2 a 3 metros de diámetro, existente en el suelo de la sala de El Toronal, la hacienda de mi abuelo Pancho. 
El círculo o sello mágico es un espacio ritual sagrado que se usa para lograr que grandes cantidades de energía se concentre dentro de sus límites evitando que se disperse, creando una especie de “vórtice o cono de poder” con el fin de realizar un trabajo de protección o establecer un lugar que permite ponerse en contacto con entidades celestiales, un espacio que conecta el mundo material con el espiritual, un tiempo fuera del tiempo. En rituales sencillos se usa un simple círculo, los magos más avanzados, dependiendo de los objetivos perseguidos, usan una serie de figuras geométricas basadas en el sello del anillo del rey Salomón, estos símbolos a veces son utilizados como talismanes o amuletos movibles que se pueden llevar puestos encima pues concentran vibraciones que ayudan a quien los porta. Otros son dibujados dentro de los hogares y sus habitantes pueden quedar sometidos al poder del sello ya que el operador plasma ahí su energía mediante un ritual que le permite focalizar su voluntad en ellos. Una vez que el sello o círculo sagrado se cierra, nada puede entrar o salir de sus límites Al finalizar el acto se debe declarar el círculo abierto para dejar salir las entidades o energía convocadas, es útil aclarar que el sello nunca se puede romper. Bartola había creado un complejo sello cabalístico característico de la Alta Magia, una estrella de ocho puntas conocida como rosa de los cielos o rosa de los vientos en la cual mezclaba las tradiciones españolas difundido por los jesuitas desde el siglo XVIII incluso antes, en los siglos XVII y XVI que añadían la Virgen María a los 7 Arcángeles, representantes directos de Dios, poseedores de un poder muy grande, conocidos en otras culturas como los constructores del Orden Universal, los Arquitectos del Universo, Los Siete Iluminados. Una antigua tradición católica identifica a la Virgen del Carmen con la estrella matutina, llamándola “Stella Maris” (Estrella del Mar), venerada por los navegantes españoles, pues según la teología católica, ella guía con su luz al puerto seguro, que sería Cristo. El catolicismo empleaba a la estrella de ocho puntas como un símbolo de la Diosa-Madre, con los Siete Iluminados, según estas tradiciones, los servidores de La Virgen María, quien es el Trono de Dios, situándolos ante ella, a sus pies, como la Reina del Cielo, pudiendo disponer de ellos. 
Así que un sello de 8 puntas donde se unieran los ocho colores que representa a los 7 Arcángeles y a la Virgen María como su reina, canalizando los pedidos, sería un sello muy poderoso. Para lograr esto se necesita una gran disciplina mental y sabiduría para manejar la Alta Magia con efectividad, ya que sólo quienes tienen estas facultades mentales desarrolladas pueden tejer los ocho colores de la magia en un único haz brillante. Bartola era mariana, había sido patrona de las fiestas religiosas de Aregue, con acceso a sus bibliotecas, conocedora de secretos milenarios guardados por una de las sociedades con mayores secretos ocultos, me atrevería a afirmar, del mundo, el Cantón Carora, sin embargo existen detalles que revela sus misterios, uno es el extraño marco de la puerta de entrada de su Iglesia y su diseño en general, conocido como estilo herreriano caracterizado por su geometría cubica y el uso de piedras talladas en formas también cúbicas que encierran el significado gnóstico de la sabiduría, la verdad y la perfección, delatando los conocimientos masónicos de los maestros artesanos, muy diferente de las Iglesias coloniales cuyas puertas son de estilo ovalado y marcos lisos.
El año de 1976 ocurrieron dos sucesos complementarios y contrapuestos a la vez, uno de cierre de un ciclo familiar y otro de apertura de uno personal que marcaría mi vida, estos ciclos se juntarían en El Toronal, la hacienda dejada por mi abuelo Pancho a sus hijos bajo la exigencia de no ser vendida nunca, finalmente se develaría el misterio, la explicación estaba en la existencia de este poderoso sello protector y transformador creado por Bartola para su hijo y su descendencia, el cual ella había dejado cerrado. Las entidades espirituales convocadas allí con el fin de borrar las consecuencias de ser un hijo bastardo, de sangre manchada, finalmente se materializarían en aquella fiesta en El Toronal con motivo del cumpleaños de mi tía Roselia en abril de ese año, coincidiendo con la Semana Santa, lo cual permitió la asistencia de casi toda la gran familia a este lugar, no recuerdo como nos acomodamos para dormir, fue un evento inolvidable. Entre los organizadores estuvieron Neptalí Gómez Pineda, hermano de crianza luego hijo adoptivo de la cumpleañera; parientes como el contralmirante Ramón Riera Paredes, asiduo colaborador de los repartos; sus cuñados Yolanda Paredes de Sánchez y Juan Sánchez; su prima Haydee Ramírez junto a su esposo Pen Sánchez; por supuesto todas las hermanas Castro, la descendencia, amigos.
En esta época todavía desconocíamos el significado del dibujo existente en el suelo del salón usado para recibir las visitas en El Toronal, en aquel entonces no teníamos la conciencia de su significado esotérico ni lo que representaba este acontecimiento social realizado allí ese día. Aquel acto era el triunfo de la perseverancia y de los grandes sacrificios de Bartola para conseguir la aprobación social de los descendientes de Pancho, una deuda contraída con este hijo al verse obligada a despojarlo de su herencia, no solo material sino familiar, de sus padres, sus antepasados, al suprimir su nacimiento legitimo dentro del matrimonio con el fin de salvarle la vida, al hacer esto lo había convertido en una persona de segunda categoría social, cuya existencia estuvo en peligro por las amenazas luego de las terribles vivencias originadas por el odio que culminaron con el asesinato del padre de Pancho, esposo de Bartola, los cuales desencadenaron el hilo de la vida que finalmente terminaban ese día. Dolorosamente para lograrlo tuvo que separarse de ellos, ocultar su nombre, borrar su historia, era imprescindible hacerlo, no había otra solución. Sin embargo no quería para su hijo y para sus nietos aquellas  miradas con un dejo despectivo, aunque discretas, que siempre notó hacia ella, nunca a sus primas. Ella no solo le había construido una nueva historia familiar a su hijo, que llenara los requisitos de los paradigmas de la época, gracias a la habilidad y los contactos adquiridos en el arte de la conspiración política, también había logrado obtener los documentos de una nueva identidad para él, que eliminaba su vida anterior, usando para el engaño una media verdad o una media mentira, técnica ideal para ocultar algo, no en vano su vasta experiencia en este campo. Solo faltaba asegurarse que estarían siempre protegidos de sus enemigos, aunque ella no estuviera presente, para esto debió usar todos sus conocimientos gnósticos en aquel sello protector, dejando las energías emanadas de los poderosos símbolos traídos por los sefarditas, los antepasados pioneros del cantón Carora de la cual ella se había nutrido. La estrella de 8 puntas dibujada en bajo relieve sobre el piso de argamasa de la sala de visitas, pintado por ella con la técnica esmaltada aprendida en la iglesia de Río Tocuyo, en donde existió una de las 3 escuelas pictóricas de la Venezuela colonial y centro de gran actividad en este arte popular, evidentemente un símbolo masónico y no es coincidencia que la advocación de la Virgen usada en la estrella de 8 puntas en El Toronal, sea la de la Virgen del Carmen, patrona de Aguada Grande, pueblo que sería el puerto seguro para su hijo, lugar de su residencia en la nueva vida que asumiría. Los colores representativos de los 7 arcángeles y la Virgen, acompañados por el árbol de la vida pintado en la pared del fondo de aquel salón, juntos eran un talismán poderoso, ningún enemigo penetraba donde se exhibía, los espíritus de las tinieblas carecen de poder sobre el mago situado dentro de ella o que la posee. Increíblemente allí estaban a la vista de todos, señalando nuestro origen sefardita con conocimientos masónicos en común con las familias riotocuyenses de la cual Bartola descendía ¿Acaso este salón funcionaba como templo masón donde se realizaban reuniones secretas para practicar sus rituales? ¿Pudo mi abuelo junto a sus vecinos, casualmente familiares venidos de Río Tocuyo, ser masones? ¿O tal vez protegían otro secreto oculto en este lugar?. Enigma que muy pronto serían revelados, al igual que los mensajes ocultos en los nombres de sus hijos y algunos nietos, guardando en ellos sus tormentos.
En esa fiesta inolvidable el espíritu inmortal de Bartola danzaría satisfecha entre sus descendientes, los hijos y nietos de su amado hijo Pancho, protegidos de sus enemigos por el talismán, los arcángeles y la Virgen del Carmen, libres de mancha, no solo de su origen indígena sino de la supuesta e impuesta ilegitimidad del nacimiento de su hijo Pancho. 
El homenaje lo recibiría su nieta, cuya pasión por preservar El Toronal y la unión familiar era inmenso, su nombre coincidencialmente (¿?) estaba encriptado con tres mensajes dejados por nuestra bisabuela Bartola, entre ellos el dolor sufrido por ser una hija bastarda, el sutil trato diferente que notaba, su exclusión de algunas beneficios que sus otros familiares si disfrutaban, como el privilegio a asistir a escuelas o llevar el apellido. Este nombre de la cumpleañera, escogido por ella, era igual a una de las hijas de Gregorio Nieto, su pariente, señalando su derecho a este apellido, pero también provenía de la poetisa española Rosalía de Castro cuyos poemas encerraban el dolor de ser una bastarda, doblemente manchada socialmente por provenir de un acto impúdico al ser hija de un sacerdote, igual lo era ella al ser una descendiente bastarda y de una india. Por otro lado el segundo nombre Elodia era de una Santa que consolaba a los niños abusados sexualmente, tal como lo fuera ella durante la guerra: ¿quién mejor que la nieta cuyo nombre encerraba estos tormentos de su vida para recibir aquel homenaje de relevancia social?
La familia junto a El Toronal habían alcanzado uno de sus mejores momentos, gracias a las mentiras verdaderas mantenidas en su insistente narrativa de haber nacido en España, convirtiéndola en una española peninsular que social y políticamente estaba por encima a una española americana, de tanta importancia social que no se tomaba en cuenta el estigma de tener un hijo sin padre, según los paradigmas vigentes en el siglo XIX las españolas peninsulares no parían bastardo una prerrogativa de su pureza de sangre, al negar su origen indígena obtenía este beneficio para su hijo, sin embargo quiso dejar pistas para que esto fuera descifrado en el futuro, mediante diversos mensajes crípticamente cifrados. Otro mensaje dejado sería el de provenir de un mestizaje entre indios y españoles, lo cual no la avergonzaba, pero si había cierto dolor al criarse separada de su madre, al colocarle el nombre a otra de sus nietas, usando una mezcla muy significativa de nombres, por un lado uno de gran tradición dentro de la familia de la que descendía Bartola, Francisca del Rosario Santéliz y Márquez de Estrada, una pariente a quien se le podía rastrear su árbol genealógico hasta el español que les dio origen en el país, hecho muy importante en el siglo XIX pues probaba la pureza de sangre, por otro lado, escoge el nombre de su madre, la india Juana Bautista, mostrando de manera sutil la unión de la sangre Santéliz Nieto con los indios Castro, típico de Bartola, señalando el amor que sintió hacia su madre, al colocarlo de primero como reconocimiento al lugar preponderante que ocupo en su vida, pero ademas existe otro detalle en el nombre Rosario, la Virgen de Chiquinquira de Aregue en realidad es una advocación de la Virgen del Rosario y Aregue es el pueblo de origen de los indios Castro. Al llamar a su nieta Juana Francisca del Rosario encriptaba todo estos mensajes. Debido a que el nombre de Rosario era usado en hombres, cuando Pancho fue a registrarla en Aguada Grande, sin llevar a la niña, erróneamente la inscribieron como varón, posteriormente cuando ella fue a sacar la cédula de identidad hubo necesidad de realizar un nuevo documento de que había nacido en esa fecha pero no aparecía en el registro civil del pueblo debido a esta confusión, esta inesperada situación le da la oportunidad de eliminar la parte de su nombre que no le gustaba, sin saberlo había repetido la historia de su padre de alterar su identidad original, dejando una parte cierta pero a la vez no tan cierta.
El de Ana Dolores, otro nombre dejado por ella con un mensaje encriptado, une los nombres de Santa Ana la madre de la Virgen María, nombre dado a la Iglesia de Río Tocuyo y el de la Virgen de los Dolores, señalando el gran dolor de perder a su marido durante el asesinato que fue gestado en esa iglesia, durante la visita del arzobispo. En este nombre está encerrado su tercer dolor o sufrimiento. ¿O tal vez existe otro mensaje oculto además de este?. El lugar donde fue enterrado su esposo, el Comandante Antonio Perozo fue guardado como un secreto, debido a las circunstancia de su muerte, no se conoce. ¿Acaso está enterrado en esta Iglesia? ¿Yace a los pies de Santa Ana? Existen razones para creer que es posible. ¿O, hay algo más allí enterrado? ¿Tal vez un secreto por el cual Bartola no puede descansar en paz?. ¿O este secreto está oculto en otro lado, a la vista de sus descendientes?
El nombre de Helena cuyo significado en griego es la antorcha que brilla, unido al de Carmen que representa la estrella matutina, marca un mensaje de lo que sería su destino, irradiar la luz del modernismo en su familia, romper paradigmas en su vida personal, su carácter perseverante ante la adversidad, sus luchas, fue la primera mujer de su familia en estudiar más allá de la primaria, la primera en trabajar para sustentarse, la primera en liberarse. Mi madre tendría la nieta que finalmente arrojaría luz a los enigma de Bartola, evitar que su descendencia la olvidará, que al fin y al cabo es la verdadera muerte.
Los descendientes Castro habían logrado mantener su conexión con El Toronal, dar el salto al mundo moderno, gracias a la gran labor de su abuela Bartola quien ademas les había dejado todos sus secretos de tal forma que permitieran que  fueran descifrados: desplegados a la vista de todos y conocer nuestros orígenes, indudablemente sefarditas.
Ese mismo año comenzaría una dura experiencia que terminaría con mi exilio de Barquisimeto, dejar nuestro apartamento recién comprado, nuestra vida. Había iniciado mis estudios universitarios en la UCLA, al principio todo iba bien pero repentinamente algunos profesores y luego las autoridades universitarias comenzaron a ponerme mil y un obstáculos a mi desempeño como estudiante, para finalmente comunicarme que no podían permitir que me graduara de médico, pues sería un mal ejemplo a seguir para otros discapacitados, a quienes se verían forzados a aceptar. Después de múltiples conflictos estudiantiles, los cuales retrasaron nuestro avance académico, estando en los inicio del 4to año de medicina en 1978, al que llegue a pesar de que algunos profesores de la escuela de medicina esperaban que las secuelas de polio me hubiesen afectado el intelecto, apostando a mi fracaso de forma natural, pero resulto que se llevaron una sorpresa al descubrir que poseía una inteligencia normal, logrando superar los estándares de la universidad, cumpliendo los objetivos académicos incluso por encima del promedio. Sin embargo según su modo de ver las cosas en aquella época, los estudios de medicina no eran compatible con discapacidades motoras, así que me proponen becarme en los EEUU, cubrir todos los gastos en el exterior, incluso a mi madre como acompañante, solo con la condición de estudiar cualquier otra carrera menos medicina, nunca les pregunte si podía ser astronauta en la NASA, pero bueno como dice el dicho: no hay mal que por bien no venga, se abría un circulo para mí, ¿o se cerraba? Lo cierto fue que gracias a esta situación entre en contacto con mi padre Vicente, de quien había estado alejada por el divorcio de ellos cuando era apenas una niña de algo más de un año. Debido a esta situación lo contacte para solicitarle asesoría y consejos como abogado para tomar una decisión definitiva, sin saberlo esto me conduciría a caminos insospechados. Así comencé otra etapa de mi vida, abría un círculo y cerraba otro.