Era plena navidad de 1957, mi madre Helena se encontraba leyendo
los encartados que traía la prensa con las ofertas, buscaba que comprar para
los estrenos y el niño Jesús de su hija de 5 años, tiene la radio encendida,
escucha Radio Cultura y en el programa el Hit Parade suena una canción de la
Sonora Caracas cuando repentinamente interrumpen para anunciar el triunfo de
Pérez Jiménez en la consulta popular realizada hacía pocos días, el 15 de
diciembre, aprobándose otro período de gobierno, igualmente se ratificaba
a todos sus candidatos al Congreso
Nacional, Asambleas Legislativas, Estadales y Concejos Municipales.
Helena Castro en Caracas Navidades de 1957
con su hija recién dada de alta del Hospital Ortopédico Infantil.
Al vencerse el actual por el cual había sido
nombrado, el dictador militar
impulsó una consulta popular contrariando la
Constitución vigente de
Venezuela, buscando cubrirse de la legalidad de origen que le otorgarían unas elecciones. Según lo establecido debían celebrarse elecciones generales con la participación de
diversos candidatos en Elecciones Directas, Secretas y Universales, lo cual no
había sucedido.
A sabiendas que perderían las contempladas en la ley, las sustituye por una no prevista en la Constitución. El
problema del dictador era que había obtenido el poder anteriormente mediante un
fraude realizado a German Suarez Flamerich y debía evitar repetir esa
escandalosa experiencia que gracias a la policía política conocida como
Seguridad Nacional quienes ejercían una represión brutal, ayudado por los altos
precios del petróleo que impulsaban la economía, habían logrado mantenerse en
el poder, pero había surgido una férrea oposición a su Gobierno de parte
de la Junta Patriótica, miembros de los partidos opositores AD,
COPEI, PCV y URD.
Necesitando obtener resultados electorales que le dieran
visos de constitucionalidad para el nivel internacional, se encuentra con el
obstáculo de los partidos políticos
opositores que alegaban que el plebiscito carecía de carácter legal al no
cumplir con lo establecido en la Constitución, además reclaman que los
empleados públicos eran amenazados para votar por el Si, llamando a la
población a no participar.
Mi madre Helena entonces vivía en
Caracas, llevaba 6 años en la ciudad, desempeñándose en el Ministerio de
Sanidad y Asistencia Social como Higienista Escolar, por lo tanto era una
empleada pública, trabajo que le era vital pues su hija acababa de salir del
Hospital Ortopédico Infantil donde había permanecido internada por casi 3 años
por ser una de las tantas víctima de la pandemia de poliomielitis que asolaba
al país, recién dada de alta para esas navidades cuando suceden estos hechos.
Ella me relataría años después que
el voto se implementó mediante dos papeletas, una con un SI y la otra con un
NO, entregadas al entrar a la mesa de votación, debidamente sellada por el
órgano electoral, el elector introducía la elegida en la caja correspondiente y
la otra estaban autorizados para llevársela, esto permitió a la dictadura el
control del voto dentro de los empleados públicos los cuales debían entregar al
día siguiente, al jefe de personal la papeleta con el NO, quien los esperaba en
la entrada del trabajo, sino lo hacían eran despedidos inmediatamente, mi madre
me confesó que aun en contra de su voluntad y principios, voto SI, no tenía
otra salida, era una mujer divorciada que dependía económicamente solo de
ella.
A pesar del
amedrentamiento, represión y sobornos, según los datos oficiales del
propio órgano electoral vigente, la población aprobó por mayoría la salida del
Gobierno, al ganar el No. El dictador presiona para alterar estos resultados, negándose los miembros del vigente órgano
comicial los cuales prefirieron renunciar en masa siendo
sustituidos en pleno proceso comicial por
otros dispuestos a realizarlo, los cuales invierten
los números del No por el SI. A
pesar del agitado clima y el rechazo general, Marcos Pérez Jiménez fue
confirmado ganador por los militares y proclamado como presidente el 20 de
diciembre de 1957.
La acción civil de políticos y estudiantes no sería en vano, los sucesos ocurridos aumentaron el descontento nacional hacia el gobierno, terminando en los eventos del 23 de Enero de 1958 que sacaron a Pérez Jiménez del poder y del país, quien una madrugada se iría huyendo a bordo de la histórica “Vaca Sagrada”.