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jueves, 19 de abril de 2018

Capítulo 57: Un noviazgo marcado.


Cinco jóvenes mujeres van corriendo escaleras arriba, tratan de silenciar el tintineo de sus carcajadas cubriéndose la boca con sus manos, al desembocar en la terraza del Club Sirio-Libanes tropiezan con un caballero de porte alto, de flux oscuro, cabello engominado, parado de espaldas observa el bello paisaje nocturno de la ciudad que abarcaba hasta el majestuoso teatro Juárez, al girar atraído por el sonido de los tacones y ahogadas risas de las damas, queda frente a la última de las mujeres que viene subiendo, su vaporoso vestido color beige claro de falda amplísima que arranca de su cintura, demarcando su finura, flota sinuosamente a lo largo de su cuerpo, sus miradas se encuentran, se observan curiosamente, ella detalla el bigote espeso, las negrísimas y anchas cejas resaltan sus penetrante ojos oscuros como la noche, aquel desconocido le recuerda a Clark Gable. El hombre prestamente estira la mano dirigiéndola hacia ella, mientras caballerosamente dice, señoritas permítanme presentarme, me llamo Vicente Cordido, asistente del gobernador, un fuerte y decidido apretón de mano marcaría un destino. Un discreto perfume de caballero es reconocido por la joven mujer, por un instante, ella siente ser la protagonista de la película "Lo que el viento se llevó", escuetamente responde el saludo, mientras retira firmemente su mano del cepo donde la tenía atrapada aquel hombre, dirigiéndose a las jóvenes que perseguía, sus hermanas menores y su prima, les ordena regresar inmediatamente al salón donde transcurría la fiesta, les recuerda que si las descubrían allí, serían reprendidas. Subir a la terraza sin chaperonas estaba prohibido a las solteras por ser un lugar censurado, debido al hecho de ser donde se citaban las jóvenes parejas enamoradas para verse a solas. Helena era responsable de ellas, sus rebeldías la hacían pasar apuros.
Este grupo de muchachas se identificaban así misma como la Caravana Camel por andar siempre juntas, semejantes a la fila de camellos de la propaganda de cigarrillos Camel, debido a esta asociación eran atrevidas en desafiar la autoridad, famosas en sus desapariciones, una de las más comunes era la de la función de matiné del cine Rialto los domingos, al terminar la película se iban escondida al edificio La Francia, que quedaba al cruzar, el mandato era regresar a la casa inmediatamente pero no resistían la tentación de darse una escapada a la fuente de soda a verse con los amigos que las esperaban allí para conversar y tomarse un refresco, al sitio llegaba el chofer de Teodoro, conocía sus mañas, rastreándolas con habilidades policiales las localizaba, tenía órdenes de llevarlas de vuelta.
Ese diciembre de 1947 se celebraba el triunfo de Rómulo Gallegos, ganador de las elecciones recién realizadas en el país. La población estaba de júbilo, más que una navidad parecía una fiesta de carnaval, la ciudad teñida de blanco, el color representativo del partido ganador de las novedosas elecciones, festejos por doquier.
Helena asistía a una de esas fiestas con su hermana mayor Ana Dolores, su esposo Teodoro Richa y la caravana Camel. Inesperadamente arriba Eligio Anzola Anzola, gobernador del estado Lara, personaje destacado de la política larense, protagonista de parte de la historia del país, uno de los fundadores en la clandestinidad de Acción Democrática, participante de la aprobación de la constitución de la Junta Revolucionaria de Gobierno en 1945, basamento legal de esas elecciones. Este líder venía acompañado de Vicente Cordido, su secretario de gobierno, ambos se habían conocido en la UCV donde cursaron Ciencias Políticas, en años diferentes, compartiendo un ambiente profesional común de mucha afinidad, uno de esos era la Revista de Derecho, en la cual Eligio ejercía como director, alternando con aquel joven recién llegado de Yaracuy, hijo de caficultores. Ambos eran del interior del país. Esta comunión entre ellos los llevaría a desarrollar una amistad que duraría aun después de egresados de la universidad, a pesar de tomar caminos divergentes, uno en la política y el otro en el ejercicio privado de su profesión. Cuando Eligio Anzola es nombrado gobernador de su estado natal, Lara, para el periodo de 1945 a 1948, le propone a su amigo que se desempeñe como su secretario de gobierno, lo conoce, aquel joven profesional era brillante, graduado con excelencia, el único obstáculo era no ser militante de AD, cuya actividad le producía resquemores ante la persecución a la que eran sometidos sus dirigentes, a pesar de esto el líder confía en su desempeño para este cargo, por lo que este personaje larense lo invita a acompañarlo, necesitaba apoyarse en profesionales que le dieran brillo a su gestión, era una época del valor de los méritos. Vicente decide venirse de Caracas, no imagina que aquel viaje conduciría su destino, sentenciándolo a tener una vida accidentada, dentro de un agitado y peligroso entorno político, evadido hasta ese momento, al igual que la vida social de su familia, muy conocidos, de la cual también huía, en la que sentía que no encajaba. Esta oferta le sirve para alejarse de ellos.
Helena, recientemente, ese mismo año también se había mudado de Caracas, incorporándose a la vida de un Barquisimeto efervescente, convergiendo con este personaje. Ambos habían vivido en la Capital, sin coincidir allí, lo harían en Barquisimeto, en aquella fiesta, cosas del destino, ninguno de los dos sabia bailar, razón por la cual estaba en la terraza, fuera de las atenciones del  público.
Parte de ese año, Helena había conservado el cabello largo y la característica moda avispa del New Look. El «New Look» de 1947 (sobrenombre dado por una periodista americana), era un estilo de moda para mujer con blusas de hombros torneados, cintura fina y falda amplia en forma de corola a veinte centímetros del suelo. Representó la recuperación del lujo, el exceso, la elegancia clásica y la vuelta a una imagen femenina tras la depresión de la II Guerra Mundial. Ella lo usa durante este periodo entre su regreso de Caracas y el encuentro con Vicente, años de disfrutes, como los diferentes viajes a Cabimas donde iba a visitar a sus dos hermanas mayores residenciadas allí, aprovechando de conocer los Andes Merideños, incluso en el reencuentro con su morocha celebrado en el Club Ayarí a su regreso a Barquisimeto, aun lo lleva en la primera fiesta que asiste como integrante de una comparsa de señoritas solteras en el Country Club. Pero un día, estando a punto de finalizar el año, siente la necesidad de hacer un cambio de apariencia, se corta el cabello, contrario a lo sucedido al poderoso Sansón, una fuerza brotaría de su interior para no abandonarla jamás, adopta la melena estilo solgneé que usaría hasta el final de sus días, como una crisálida, surgiría Helena, su nombre escrito con hache a partir de entonces, la luchadora que no derrotaría la adversidad.
Suena la música en el salón, ella ve venir al caballero de la terraza, señorita, sería tan amable de concederme este baile, aunque le advierto que no lo hago muy bien. Detalla al hombre con la luz del salón, presiente lo inevitable. Ya sabía quién era, no se hablaba de otra cosa en aquella reunión. Mientras bailan, se identificarían por ser jóvenes profesionales, pertenecer a la generación emergente que rompía con los paradigmas de la era victoriana, moldeados con las nuevas ideas de la naciente sociedad Venezolana, indiferentes a la política, recelosos de lo social, amantes del modernismo.
El mundo que Helena había disfrutado hasta ese momento se ve trastocado por la presencia de este hombre, surgiendo la necesidad de formar pareja, hasta ese momento esquivo, constituir una familia propia, cosas que no habían estado en sus objetivos primordiales.
Estos amores se inician a finales del año 1947 y principios de 1948. Durante este periodo pasearían a diferentes lugares, el infaltable cine Rialto al que asistía en compañía de la morocha y su esposo, era el lugar ideal para tomarse de las manos en la oscuridad, robarle un beso a la novia. Los paseo a El Eneal, caserío cercano a Duaca, lugar en la que se encontraba la hacienda de caña de azúcar de los padres de Martín Orozco, donde vivía Adelina con sus hijos. El grupo lo conformaban su amiga Celina con su novio, su hermana Yolanda aun soltera, algunos compañeros de trabajo, entre ellos Luis Gómez López y su enamorada, incorporándose ellos dos a las actividades en parejas. Siempre acompañada de las chaperonas, una costumbre para la época, en diferentes combinaciones de hermanas, amigas de larga data y buena reputación, primas o Pepita, custodia de la virtud.
La clásica visita a El Toronal no podía faltar, nutrirse de sus raíces, presentarlo a su padre, Pancho Castro, esto denotaba la seriedad de estos amores, un compromiso.
Helena lucia en todo su esplendor, se sentía completa por primera vez. Así transcurren estos amores, según lo establecido por las normas del buen comportamiento, se inicia el mes de febrero dando apertura a los esplendorosos carnavales de ese año, el país disfrutaba de sus logros políticos, el inicio de la democracia representativa, del auge económico, el modernismo vertiginoso.
Aún no habían concluido las festividades cuando llega un anuncio, Rómulo Gallegos, quien había asumido la Presidencia el 15 de febrero, presenta a su nuevo gabinete de gobierno, conformado por doce ministros, entre ellos Eligio Anzola Anzola en Relaciones Interiores. Vicente se va a Caracas y Helena se queda en Barquisimeto. Era la primera separación. Ambos son adultos por lo que la asumen con madurez, los novios se escriben largas y apasionadas cartas, intercambian poemas de amor, realizan planes de su vida futura en común. Helena no atiende a ningún otro pretendiente, levanta un muro infranqueable a su alrededor, permanece fiel a su amado, así lo haría el resto de su vida. Finaliza el año de 1948 cuando repentinamente surge un hecho inesperado, el presidente electo es derrocado el 24 de noviembre, siendo sustituido por una Junta Militar; su ministro Eligio Anzola es hecho preso y enviado a la cárcel Modelo de Caracas, luego es expulsado a México. Vicente debe huir de Caracas pues decretan toque de queda y despliegan a los militares en casi todo el país en búsqueda de los adecos, una situación muy peligrosa para ellos. Helena inicia una etapa de amores en la clandestinidad, debido a esto abre las compuertas a los cambios, dejaría atrás definitivamente la era victoriana del comportamiento femenino, de forma mas abierta.
El romanticismo rodeaba a Helena durante este periodo, las lecturas de poemarios de  moda en esta generación como las escandalosas Prosas Profanas de Rubén Darío en 1949, censuradas para la época, hoy se ven tan ingenuas y sutiles, surgen como un revolucionario despertar de la liberación de la mujer a la comprensión del sexo, en el cual se sumerge. Ella le escribiría poemas a su enamorado y este a su vez le envía apasionadas cartas.
Sus amigas la ayudan a zafarse de la vigilancia familiar para encontrarse con su amado, a escondidas, por dos razones, una, el riesgo político que corrían y el otro “el qué dirán” como se decía en esa época. Helena realiza dos viajes misteriosos. El primero, a Curazao, a finales del 48 y el segundo en un paseo donde aparece bañándose en un río en el 49. En ambas fotografías no hay chaperonas, el fotógrafo nunca aparece con ella. En el estado Yaracuy la familia de Vicente tenía propiedades, existen parques nacionales como el Yaracuy. 
En 1949 Anzola está exilado en Mexico donde lleva una activa agenda política bajo la coordinación de Rómulo Betancourt, allí realizan una asamblea de adecos en el exilio, mientras los enamorados están separados, viéndose esporádicamente. Las tradiciones familiares de los hermanos Castro, con fuertes vínculos creados a raíz de la muerte de su madre, cuya orfandad los uniría alrededor de sus tres hermanas mayores las cuales ocupan el lugar de madre, protectoras y guía de la unión familiar, aprovechaban cualquier acontecimiento familiar para reunirse, uno de ellos sería otro matrimonio más, el de Bolivia, hermana dos años menor que Helena, a celebrarse a principios de 1949, debido a esto el grupo residenciado en Cabimas se traslada a Barquisimeto iniciando una costumbre de fotografiarse todos los hermanos juntos a partir de ese año. Disfrutaban un cálido día paseando con los sobrinos nacidos para le época, eran los tres de la morocha Adelina y la hija mayor de Francisco. A este grupo se sumaba La Nena, la más pequeña de los hermanos Castro. Hasta ese momento la familia se componía de un total 21 miembros y estaba a punto de crecer aún más produciendo en Helena una extraña ansiedad. 
Un día, posterior al nacimiento del primer hijo de su hermana Bolivia acaecido a finales de 1949 y del nacimiento de la cuarta hija de la morocha en enero de 1950, súbitamente cae en cuenta que está en un grupo separado de sus hermanos: por un lado los casados y del otro las hermanas menores sin otra responsabilidad que los múltiples programas propios de su edad. Ella no pertenecía a ninguno de las dos categorías, era una mujer madura, con trabajo fijo, soltera y de cierta forma se siente solitaria, Vicente llenaba este vacío en ella y decide actuar.
En 1950 a Helena se le presenta la oportunidad de adquirir, con su sueldo gracias al gran poder adquisitivo de la clase trabajadora, su primera vivienda, en el recién inaugurado urbanismo de Bararida, pensando en formar su hogar en cuanto el panorama político se apacigüe, concreta la compra y viaja a San Felipe con el fin de comentarle sus planes a Vicente a quien la idea de ser mantenido por ella no le agrada, le expone que allí su amistad con Eligio Anzola era muy conocida, por lo cual le sugiere venirse a Caracas. 
Pero ocurre otro suceso inesperado, el país convulsiona nuevamente, el 13 de noviembre de 1950, posterior al terremoto de El Tocuyo, es asesinado Delgado Chalbaud y asume el civil Germán Suárez Flamerich, eventos que motivaron a Mamayu a regresar de Cabimas y a Helena a buscar su destino sin darle más vuelta, la vida no esperaba, no existía un momento ni condiciones perfectas, era o no era, así que un día sin prejuicios, por segunda vez, rompería con las reglas en su familia, llevada por las circunstancias excepcionales que exigían acciones sin mojigaterías.
Solicita su traslado a Caracas, sin imaginar que coincidiría con el regreso al país de forma clandestina de Eligio Anzola, ocurrido el 3 de Junio de 1951, bajo el seudónimo de “Aguirre” o “Tovar” suceso que desencadenarían otra secuencia de hechos inesperados.
Apenas 3 meses después del arribo de “Aguirre”, en septiembre llega la respuesta de su solicitud, por disposición de la Junta de Gobierno de los Estados Unidos de Venezuela, es trasladada como Higienista Escolar a la Unidad Sanitaria de Caracas, efectiva a partir del 1 de octubre de 1951 nuevamente está en la capital, allí sucederían las experiencias que su abuela Bartola había vislumbrado el día de su nacimiento acaecido en un caserío del medio rural venezolano, determinando su nombre por su significado: la antorcha que brilla. Su vida, aunque nunca lo buscó, estaría ligada a los sucesos políticos acaecidos a este líder político larense.






Las Prosas del despertar a lo profano
Romanticismo
Un extraño viaje
Unión familiar
Sobrinos y la saga Castro
Una paseo clandestino a un parque de Yaracuy 
Al siguiente año
La despedida de sus hermanas

El regreso a Caracas


sábado, 20 de enero de 2018

Capítulo 56 Barquisimeto 1947-1949

1947 fue un año de cristalización de las metas democráticas de la generación política emergente, se dejaba atrás definitivamente las dictaduras militaristas y el país comenzaba una nueva historia, avanzaba al futuro, por todas partes se respiraba una atmosfera de modernismo, de avances, de libertades nunca experimentadas en el país. Helena navegaba en este rio, estaba preparada para ello. Llevaba 2 años residenciada en la capital del país donde había realizado su formación académica como Higienista Escolar, trabajaba para el pujante Ministerio de Salud. Luego de vivir estos años, la Junta Revolucionaria de Gobierno le otorga su solicitud de traslado para la Dirección de Salubridad Pública de Barquisimeto. Este era su plan original, regresar a su ciudad de origen, sus hermanas la esperaban, nostálgicamente ella abandona la bulliciosa y efervescente Caracas, se despide, cree que para siempre, repentinamente cae en cuenta que dentro de si compiten sentimientos encontrados, no quiere irse pero sus raíces la reclamaban, era un llamado intenso, ineludible. Al salir siente una brisa que le susurra al oído una promesa, la ciudad parece decirle que la esperará por siempre, allí, viviría los más intensos años de su existencia. A veces la vida no es como uno la planea.
Se había transformado en una profesional, económicamente independiente, segura de sí misma, soltera y mujer bella, atractiva para el sexo opuesto. Al llegar a Barquisimeto, sus hermanas mayores, principalmente Ana Dolores, se proponen conseguirle un buen marido, una tradición familiar en ellas, así que la introducen en la intensa vida social de la ciudad. Ella buscaba que notaran sus cualidades interiores, decepcionándose pues solo alababan su físico y no su personalidad, incapaces de  ver sus sentimientos, le molestaba esta superficialidad, lo que la hacía ser recelosa. Sentía que era invisible. Le gustaba la pulcritud, una buena presencia y sobretodo que al hablar su aliento fuera agradable, su formación sanitaria habían exacerbado su obsesión por la higiene lo cual agravaba el acercamiento al sexo opuesto, menos preocupados por estos pormenores. 
Las ideas del mundo moderno impregnan a Helena y el nuevo papel de la mujer en la sociedad se afianzaron en la capital del país donde lo moderno era cotidiano, tiene una amplia cultura en temas que van de lo social a lo profesional, era altamente competitiva, paradójicamente esto la convierte en una persona difícil para cultivar su amistad, así que se centra en el campo de profesionales solteros.
Este año se caracterizó por grandes cambio, llevado por dos directrices, no solo en lo político sino en la moda femenina. Al inicio del año, el cabello se usaba con volumen en la parte superior a lo Lauren Bacall, que se obtenía batiendo el pelo y sosteniéndolo con innumerables horquillas. Había que dormir con unos rollos de cartón o metálicos en la cabeza donde se enrollaba el cabello, para así lucir al día siguiente los crespos que caían a todo lo largo de la cabeza, poco a poco se abandona el moño superior usando solo largo con grandes rizos. El tímido vestuario de la guerra cambia abruptamente en la posguerra, aparecen las chaquetas ceñidas al cuerpo marcando la cintura y las faldas comienzan a ampliarse, el estilo avispa, llamado “New Look” creado por el diseñador Christian Dior, el cual se impone en 1947, buscando recuperar la nostalgia del romanticismo de los años anteriores a la guerra, iniciando la vaporosa elegancia femenina que se impondría a plenitud en 1948 en adelante.
En lo político, por primera vez el país conoce la participación directa en la escogencia del Presidente de la República, esto despierta en la población un entusiasmo comparable a una contienda deportiva o la elección de una reina de belleza, florecía una gran ebullición de participación democrática, contribuye el hecho de que el Partido Comunista y Acción Democrática llevaban dos años legalizados por Eleazar López Contreras. La junta de gobierno, que desde el año anterior ya no se denominaba revolucionaria, había escogido a la asamblea nacional constituyente cuyo presidente era Andrés Eloy Blanco, encargados de redactar el estatuto provisional de garantías y la nueva constitución nacional con las bases para realizar las primeras elecciones directas, secretas y universales en territorio nacional. 
Los tres partidos participantes, Acción Democrática, COPEI y el Partido Comunista compiten con sus respectivas tarjetas de colores, blanca, verde y roja, otra novedad en el país, que se sumerge en una fiesta electoral tricolor. Por todas partes se podían ver propagandas de llamados a votar rojo o blanco o verde. Un carnaval de colores, un logro político sin precedente. Sin saberlo Helena vivía en un nuevo mundo Tricolor, semejante al de su abuela Bartola en el siglo XIX.
Barquisimeto es una ciudad con menos de cien mil habitantes, que los alcanza tres años después en 1950. Se inician los cambios de la industrialización y el modernismo que la transformarían en una urbe. La demolición del mercado libre para construir El Edificio Nacional, de la cárcel las Tres Torres y el eclipse total de sol de 1947 ocurren ese año de su llegada. A las calles de la ciudad se le eliminan los nombres y se sustituyen por números.
Estaban de moda canciones como “Maria Bonita” de Agustín Lara y las lecturas de poemas característicos de esta época del romanticismo. Van a los cines, entre los cuales estaban el Altagracia, Florida, Rialto, Teatro Lara, Ayacucho, Bolívar, etc, no perdían las películas de Cantinflas, María Félix, Jorge Negrete, Pedro Infante, etc. Barquisimeto era la ciudad donde existía la mayor concentración de cines, gracias a Amabilis Cordero un Duaqueño pionero en cinematografía, autor de un documental local sobre la Divina Pastora, que impone esta moda. Los domingos tenían un ritual, después de desayuno se asistía a la misa en la mañana para luego salir a los paseos o visitas a familiares y a los populares vermut del mediodía.
Frecuentaban el Sport Club Ayari, del cual uno de sus directores era Farid Richa, hermano de su cuñado Teodoro, era un club familiar donde se practicaban deportes, se jugaba cartas y se degustaban carne asada o como se les conoce popularmente, parrillas, iban en grupo, con Martín Orozco y Adelina, al igual que las integrantes de la Caravana Camel, sus hermanas Bolivia, Rosario, Yolanda y la prima Haydee. 
Los paseos con sus amigas y hermanas a los lugares de moda como el Parque Ayacucho, o al Mirador situado en el pueblito de Santa Rosa desde donde se divisaba el rio Turbio, aun con sus aguas limpias y su caudaloso torrente conservado, una hermosa vista donde a Helena le gusta posar con el majestuoso valle de El Turbio al fondo. Allí iban a pescar y bañarse, actividad de los fines de semana. También ir al bosque Macuto donde llegaba el servicio de autobuses, y había sido trasformado en un balneario, sitio para el disfrute de los jóvenes. 
Frecuentaría numerosas fiestas con su hermana Ana y su esposo Teodoro Richa, relacionándose socialmente, asiste a los bailes de los Club Sirio-libanés y Comercio, del cual era miembro afiliado Teodoro Richa, también van al Country Club por ser Victoria Richa y su esposo Pedro Gloria, cuñados de Ana, miembros afiliados.
Se realizan las elecciones ganando el escritor Rómulo Gallegos, este asume el poder el 15 de febrero de 1948. En este año, Elena viajaría a Curazao con su amiga Celina. Gallegos es derrocado en los convulsionados sucesos del 24 de noviembre de 1948, asumiendo el control de la situación del país una Junta Militar de Gobierno integrada por Marcos Pérez Jiménez, Luís Felipe Lloverá Páez y Carlos Delgados Chalbaud quien la presidio. A pesar de este golpe de estado, la sociedad y el modernismo seguían sus avances, el cambio de gobierno no repercutió en lo cotidiano.   
Por esos días, estaba de furor los vestidos donde se usaba gran cantidad de tela con las clásicos faldas anchas, maquillaje con los colores de última moda, siendo imprescindible que el de la sombra combinara con el bolso que se llevara y este con los zapatos, el cambio de largo de cabello lo impone Marilyn Monroe con la melena soigneé, que es corta y ondulada, la cual desplaza definitivamente a los moños recogidos a lo alto de la cabeza y los sombreros de los años 40. Helena cambia el estilo de peinarse a finales de los 40 e inicia una nueva etapa en el vestir que complementa con lo aprendido en los clubes de las petroleras de Cabimas. Hacen su entrada la elegancia y sofisticación de la mano de Christian Dior, de la cual es admiradora. A principio del año 1949 asistiría al matrimonio de su hermana Bolivia y compartiría junto a sus hermanos. No faltaba un compromiso social o cualquier otro festejo como los carnavales o fin de año, siempre llevada por su hermana Ana, en una de esas fiestas conocería a Vicente.
























sábado, 25 de noviembre de 2017

Capítulo 55 Cabimas, marca la ruta.

Helena se apresura a cruzar la calle mientras ajusta el sobretodo a su cuerpo para evitar que la lluvia la moje, con la otra mano coloca la cartera sobre el elaborado moño que usa de peinado, muy de moda en esos años, va rumbo al comedor escolar situado en Los Caobos donde la esperan sus compañeras para almorzar, es mediado del 45, estaba en la Caracas de Medina. En Barquisimeto su hermana Lourdes también corre apresuradamente para alcanzar la acera donde se localizan los estudios de impresos y fotos Capitol de sus amigos los hermanos Reyes Yañez, oriundos de Aguada Grande al igual que ella y su familia, su propósito era hacerse una postal con estos pioneros en esta técnica quienes habían impuesto la moda en Barquisimeto, consideradas más que una simple fotografía, perdurable y resistentes al paso del tiempo, usadas para ser enviadas por correo al mundo entero, debido a lo formal del acto se había elaborado un moño alto, similar al que llevaba su hermana en Caracas, colocado un vestido con encajes en el pecho y maquillado para esta fotografía. Nuevamente la familia Anzola-Castro, se mudaban, esta vez a Cabimas, atraídos por el auge petrolero, ante la inminente separación, había decido dejarle una de estas postales de recuerdo a su sobrina mayor, Clementina, no sabía cuánto duraría la separación, pero presentía que sería larga, no quería que la niña la olvidara, comenzaba así otra página de la historia familiar, retrato de la Venezuela cambiante de esos años, era una época de numerosas oportunidades.
Su hermana Roselia y su esposo Andrés los habían animado a irse y ofrecido alojamiento lo cual facilitaba la decisión. Las familias eran numerosas y nadie molestaba, la comida no era un problema, menos para Roselia quien tenía un carácter muy solidario, alegre y social, adorabas a sus hermanos, tanto así que se había hecho cargo de Francisco y Neptalí, este último un hermano de crianza, ambos jóvenes solteros. A ellos se sumaría su hermana Lourdes y su familia, conformada por su dos hijas adoptivas, Mireya de 15 años, hija de una empleada de El Toronal, llamada La Toña quien se la había dado para que la criara, una costumbre desde la colonia, y Judith de apenas 3 años, además de Mariíta la madre de la niña, criar muchachos no se consideraba una carga económica, siempre había un plato de comida sobrante. Roselia en Cabimas, algo ansiosa mientras espera la llegada de su hermana y su familia, enciende un cigarrillo, su amigo y maestro en fumar, el Dr Bousquet, la ayuda a encenderlo. El recibimiento era con un almuerzo en familia que contaría con la presencia de todos sus amigos, parrilla, bebidas, un gran festejo para hacerlos sentir en casa.
Pablo se instala y abre un taller con los ahorros que trae, al poco tiempo lo vende al Consejo Municipal, quedándose como jefe, después se iría a trabajar como mecánico de las gabarras petroleras, los sueldos eran altísimos, más rentable que tener un negocio privado.
Debido a que las viviendas que les otorgaban en los campos petroleros eran de solo dos habitaciones, algunos empleados se mudaban a vivir en las comunidades que se formaban en sus alrededores. Siguiendo esta práctica, la numerosa familia se va a una granja en las afueras de Cabimas, cerca del cementerio, donde nacería la segunda hija del matrimonio Anzola-Castro, llamada Gloria.
Aquí ocurre la trágica muerte de Mireya. Estaba en plena adolescencia, nadie había notado el ensimismamiento en que había caído la muchacha. Un día desaparece, después de varios días de intensa búsqueda, finalmente su cuerpo fue encontrado en los alrededores de la granja, por un “mal de amores” se había suicidado mediante un disparo en la cabeza, usando una pistola que Andrés guardaba para defenderse, sus actividades políticas de carácter clandestino eran riesgosas. Esto causo un gran sufrimiento a Mamayu.
Al conformarse esta colonia Castro en Cabimas, las romerías para ir a visitarlas eran frecuente, mi mama Helena, la prima Haydee, mis tías Bolivia, Rosario y Yolanda pasaban temporadas con ellas. Hasta Ana y Teodoro, poco amigo de los viajes, irían atendiendo insistentes invitaciones de ellas, harían tres viajes, el primero en autobús y luego dos más con Teodoro, manejando el su carro, pues le daba miedo que Ana lo hiciera. Yolanda Castro conocería allí a su marido, un danés venido a las petroleras en busca del oro negro. Cabimas era un hervidero social y económico.
En uno de esos tantos peregrinajes, iría la tía Pancha a visitar a sus sobrinas, era como una madre para ellas, la acompaña su hija Haydee. Enterándose Mercedes Elena, una rubia muchacha oriunda de Aguada Grande la cual Francisco había conocido allí, quedando ambos flechados como se decía en aquellos tiempos, o sea enamorados, suplica que la lleven con ellas pues la tía Panchita era conocida por la familia de la muchacha y le darían el permiso, única manera de verlo otra vez. Al encontrarse en Cabimas, al mejor estilo de novela romántica, después de la larga separación, se lanzarían en los brazos del otro, reanudando los apasionados amores y ante la inminente nueva separación, Francisco decide irse con ella para casarse en su pueblo natal, era el año de 1947. Gracias a esta ayuda Panchita seria nombrada madrina del matrimonio en agradecimiento.
A finales de ese año de 1947 ocurren las primeras elecciones generales, secretas y universales en Venezuela, compiten tres candidatos Rafael Caldera por COPEI, Rómulo Gallegos por AD y Gustavo Machado por el PCV o partido comunista, legalizado apenas dos años antes. Esta contienda se realiza con una alta participación de la población y se convierten en una fiesta democrática, dándole un gran impulso a esta campaña electoral las tarjetas con los colores representativos de cada partido político, que aparecen por primera vez en el país, el blanco de AD, el verde de COPEI y la roja del PCV. Mi tío Andrés se mete de lleno en esta campaña, la emoción es grande, tanto es así que  lleva a sus cuñados, esposa y una amiga de ideas afines, a fotografiarse con las propagandas del partido comunista y la invitación a votar por la tarjeta roja, toda una novedad, por primera vez, Andrés y su grupo de amigos trabajadores de las petroleras que pertenecían a este partido, salían de la clandestinidad a una contienda pública. 
A inicios de 1949 Bolivia Castro, recién casada, se muda a esta región, de donde era oriundo su marido, el zuliano Pedro Méndez, sumándose así al gran grupo familiar, compartirían paseos a la playa, al club de la VOC, en el país se respira paz y existe una gran bonanza.
Más tarde, Andrés funda la farmacia “Razetti”, en asociación con su cuñado y médico el Dr. Carlos Arapé, casado con Albertina Sánchez su hermana, se traen nuevamente a Francisco ya casado, como administrador. Andrés también impulsa a sus hermanos Sánchez a mudarse a Cabimas, así llegaría Luisa Elena Sánchez quien se casaría en Cabimas con el Br. Anselmo Reyes, el recitador de los cien barrios Cabimeros, ejercería posteriormente el cargo de Director del diario Panorama de Maracaibo en el año 1954. También Juan Sánchez, Odontólogo, casado con Yolanda Paredes, muy apreciada por Roselia y sus hermanas, las cuales mantuvieron una amistad que duro toda la vida, la hija mayor de ellos, Lorena, se casaría con el hijo mayor de la morocha Adelina, Martin Enrique.
Las dos hermanas viajaban con frecuencia a Barquisimeto para asistir a los eventos familiares y las navidades. Estos viajes los hacían en una línea de autobús llamada RC. En Venezuela la gasolina era barata, aunado a esto Venezuela había tenido una explosión demográfica significativa y la movilidad de la población era intensa, los autobuses tenían una mayor capacidad de pasajeros y se hacen muy populares como medio de transporte masivo. Ana Dolores recuerda haber viajado en uno de ellos, también Haydee Ramírez junto a su madre la tía Panchita.
Posterior al golpe militar que derroco al Presidente electo, instalándose nuevamente una dictadura en el país, en mayo de 1950 el PCV organiza una huelga petrolera en protesta por el alto costo de la vida programada para durar 48 horas, pero acabó por extenderse, haciendo que el régimen decretara la ilegalización del PCV junto a su órgano de publicación, la revista Tribuna Popular, así se da inicio a una escalada de persecución, encarcelamiento y asesinatos de varios de  los dirigentes del PCV y AD; entre los perseguidos estaba Andrés Sánchez, buscándolo la Guardia Nacional en la granja donde vivían, a quien no encuentran pues se había escondido en otro lugar, nuevamente es un perseguido pero esta vez por razones políticas y no por contrabandista.
La prima Haydee, recuerda que el gobierno mandaba a entrar a las casas de los sindicalistas y les rompían los recipientes de leche, saqueándoles los alimentos para obligarlos a reincorporarse al trabajo, si querían cobrar para comprar los víveres para no morirse de hambre. Debido a estos peligrosos acontecimientos, además del asesinato de Delgado Chalbaud, el 13 de noviembre de ese año, Mamayu junto su esposo Pablo Anzola, deciden regresar a Barquisimeto. Retornan a la casa de la carrera 19 con calle 42 y monta otro taller mecánico, el célebre “Garaje Anzola” situado en la carrera 19 cerca de su casa. En 1951 se mudan a una vivienda situada en la urbanización Bararida
Andrés y Roselia se mudarían de la granja a la urbanización Marcano, para pasar desapercibidos, allí vivirían casi 10 años. Roselia viene a Barquisimeto en varias oportunidades, una de ellas para el día del matrimonio de su hermana Bolivia, donde se toman una foto donde están todos los hermanos en 1949, vienen también para el matrimonio de su hermana Rosario en 1952 y luego al de la prima Haydee en 1953. Está en Barquisimeto para la muerte de su padre Pancho Castro en 1955 cuando le hace el juramento de cuidar El Toronal y nunca vender para preservar su historia, fue su última voluntad.
Tiempo después, en el año 1960 deciden regresar a Barquisimeto debido a que Andrés continua siendo un perseguido por sus ideas comunistas, residenciándose en la casa de la 37 con mi tía Ana y tío Teodoro. Junto a ellos se vendrían todos los familiares y amigos, unos a Barquisimeto, otros a Caracas y mi tío Francisco a Valencia, pujante ciudad industrial. Las vivencias recogidas en Cabimas serían determinantes en sus vidas, gracias a ellas arrancarían en el moderno mundo con señorío.  
Mi tía Roselia se convierte en la organizadora de las fiestas, le gustaba sobremanera, era el alma de ellas, disfrutándolas a plenitud, bailando, fumando y tomando su licorcito, hábitos que aprendió en con sus amigos del Club Social de la VOC. Paulatinamente retoman sus actividades en la ciudad, Andrés monta primero una librería y luego una fábrica de ventanas, Roselia se dedicaría a la recuperación de El Toronal abandonado desde hacía 5 años, era incansable, insistente, todo el que llegaba allí tenía que hacer un trabajo de reparación. Hijo ud no sabe cómo se arregla esto?, preguntaba con voz amorosa, por supuesto no aceptaba un “no se” o un “no se puede” de respuesta, se colgaba en tu brazo a explicarte lo que ella necesitaba  y como pensaba que se podía hacer, hasta que la persona cedía y decía, si tía yo resuelvo. Acto seguido lo premiaba, sirviéndole un ron con soda y limón o una cerveza bien fría y le anunciaba a todos los presentes que el problema lo resolvería esa persona y todos debíamos estar pendiente de que así fuera.
Ella con su forma de ser, diplomática, generosa, alegre, nunca decía lo que había aportado para recuperar El Toronal, se convierte en su motor, cuando se hacía un pote para compartir los gastos, siempre se ofrecía para hacer las compras y pagaba ella, luego repartía según su criterio de quien podía más o menos, si faltaba dinero por haber cobrado menos lo cubría ella, con tal que nadie dejara de ir a El Toronal por razones económicas, era como un faro de luz en los reencuentros en este hogar originario, siempre estaba pendiente de que todos fuéramos a compartir en familia.
A todas estas Helena se había venido de Caracas a Barquisimeto donde viviría un periodo de intensa vida social, sus hermanas le propiciaban diversas actividades buscándole novio para que se casara, objetivo de todas las familias con muchachas solteras.
La foto de recuerdo de la despedida ....
Fumando para calmar la angustia ... 
 La feliz llegada ...

El brindis de bienvenida...
El almuerzo con los amigos ...
La homenajeada ....
Los amigos ...
Las elecciones de 1947 y su publicidad vota por la tarjeta roja ...
Un acercamiento de los afiches publicitarios...
Visitas de la hermanas ...